¿Fisuras entre Medvedev y Putin?

Muñecas rusas con los rostros de Putin y Medvedev
Image caption Las diferencias entre Putin y Medvedev son, hasta ahora, sólo discursivas.

La estrecha alianza entre los dos hombres fuertes de Rusia muestra signos de división. El discurso del presidente ruso Dimitri Medvedev ante el parlamento marca distancia con su mentor y actual primer ministro, Vladimir Putin.

Medvedev, en su segundo debate anual sobre el estado de la nación desde que fue elegido, destacó este jueves la necesidad de profundas reformas basadas en valores democráticos para convertir a Rusia en una nación moderna.

El mandatario dijo que la transformación de la economía rusa –dependiente de los hidrocarburos- es una cuestión de supervivencia, y abogó por la renovación tecnológica.

Pero este proceso, declaró, no puede lograrse con un gobierno totalitario al estilo soviético.

Según apunta el corresponsal de BBC en Moscú Richard Galpin, las palabras del presidente tuvieron mucho de crítica implícita hacia su antecesor, Putin.

Control burocrático

Una fisura en el tándem Medvedev-Putin era algo impensable cuando el actual presidente asumió el cargo en mayo de 2008.

Desde Occidente, los analistas vieron en el nuevo mandatario a una figura dispuesta a continuar por la senda de su predecesor y verdadero hombre fuerte del Kremlin.

Vladimir Putin, ex agente de la KGB, asumió el poder en 1999 después de que el entonces presidente ruso, Boris Yeltsin, lo hizo su sucesor.

Image caption Dimitri Medvedev llegó a la presidencia aupado por Vladimir Putin.

Al término de sus dos mandatos, Putin promovió el ascenso de Medvedev -el primer líder político ruso en varias décadas sin conexiones con el antiguo partido comunista soviético o con los servicios secretos.

Y aunque las diferencias entre el presidente y su mentor se mantienen aún el terreno de las interpretaciones, el corresponsal de BBC señala que Medvedev ha mostrado intención de despegarse de la sombra de Putin.

De hecho, la carrera por posicionarse ha llegado a los subordinados de la elite política rusa, que empiezan a discutir a qué bando pertenecen, según sugieren analistas consultados por el periódico The New York Times.

Las frecuentes quejas de Medvedev por la extendida corrupción y la debilidad económica del país son interpretadas en el entorno del primer ministro como críticas implícitas a la gestión de Putin como presidente.

En el otro lado, los colaboradores de Medvedev reclaman más margen de maniobra y comienzan a desafiar el control de una burocracia creada y liderada con mano firme por Putin.

El peso del pasado

Las divergencias entre los dos más altos cargos rusos también se manifiestan en un tema que sigue siendo muy sensible en la Rusia de hoy: la figura de Joseph Stalin.

Recientemente, Medvedev hizo una abierta crítica a quienes buscan rehabilitar la figura del ex líder soviético.

Millones de ciudadanos murieron durante el régimen estalinista, y el presidente dijo que no era posible justificar a aquellos que habían exterminado a su propio pueblo.

En cambio, mientras Putin fue presidente, la imagen que se promovió de Stalin –incluso en los libros escolares de historia- fue la de un dirigente eficaz que transformó a la Unión Soviética en una superpotencia.

Sin embargo, la clave de la relación entre los dos dirigentes rusos no está en el pasado, sino en el futuro.

De acuerdo a varios analistas, la grieta que se vislumbra entre Putin y Medvedev se definirá con vistas a las elecciones de 2012, cuando se decida quién de los dos será el próximo candidato a presidente.

Entre tanto, uno de los interrogantes es si el actual mandatario podrá cumplir con sus promesas de dirigir una reforma política y económica real -algo que hasta ahora no se ha producido.

Por su parte, Putin ya expresó sus deseos de volver a presentarse como candidato al cargo, aunque dijo que es una decisión que tomará junto a Medvedev.

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