Crisis de Medio Oriente llega al Cono Sur

En estos días, la crisis de Medio Oriente resuena en un escenario poco común: el Cono Sur, región que durante los próximos días recibe a los líderes mundiales que protagonizan el histórico conflicto.

Image caption Fernández debió defender la relación con Venezuela durante la rueda de prensa con Peres.

Este lunes, el presidente israelí, Shimon Peres, se reunió con la mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tras un paso por Brasil, donde también fue recibido por el jefe de Estado de ese país, Luiz Inácio Lula da Silva.

En tanto, el viernes, arriba al Cono Sur el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, que seguirá los pasos de su par israelí.

Las visitas de Medio Oriente se completan con la llegada del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, que el lunes próximo comienza una visita oficial a Brasil.

La gira de Peres, la primera de un presidente israelí a la región en dos décadas, tiene como fin la promoción de las relaciones comerciales entre Israel y las primeras dos economías de América del Sur.

Sin embargo, fuentes de la cancillería israelí dejaron trascender que el viaje busca contrarrestar la influencia iraní en la región.

Facundo Nejamkis, director del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (CEPES), le dijo a BBC Mundo que las visitas de Peres, Abbas y Ahmadinejad muestran la importancia que ha adquirido América Latina como sujeto político.

Mundo multipolar

Según Nejamkis, a medida que el mundo se hace menos unipolar, con el retroceso del poder de Estados Unidos, aumenta el interés por captar adhesiones en los distintos rincones del planeta.

Para el analista, los principales beneficiados por este movimiento de poder son los países emergentes, que empiezan a captar el espacio relegado por las principales potencias.

En ese sentido, el experto destacó el papel de Brasil, que se está convirtiendo en un referente mundial, pero también de Argentina, que al igual que su vecino forma parte del G-20.

Es por eso que se acrecienta la influencia de estos países para resolver crisis internacionales y aumenta el interés de las partes en conflicto por captar su apoyo.

Neutralidad

Para Brasil y Argentina, recibir la atención de países en conflicto también supone un complicado ejercicio de equilibrio diplomático.

Image caption Lula debió justificar ante Peres su decisión de recibir al líder iraní, Mahmoud Ahmadinejad.

En el caso brasileño, el presidente Lula debió justificar ante Peres su decisión de recibir al controvertido líder iraní, Mahmoud Ahmadinejad, enemigo declarado del Estado israelí.

"Uno no construye la paz necesaria en Oriente Medio si no conversa con todas las fuerzas políticas y religiosas que quieren paz o se oponen a la paz", señaló Lula durante el encuentro con el presidente israelí, la semana pasada.

En tanto, la jefa de Estado argentina, Cristina Fernández de Kirchner, también debió defender la relación de su país con Venezuela, cuyo presidente, Hugo Chávez, apoya fuertemente el régimen iraní.

"Argentina no permite que nadie elija a sus amigos, ni tampoco pretende elegir los amigos de nadie", afirmó la mandataria durante la conferencia de prensa compartida con su par israelí, este lunes.

Malabares diplomáticos

No obstante las palabras de la presidenta, lo cierto es que el país canceló a último momento una visita que iba a realizar Chávez a fines de la semana pasada, pocos días antes de la llegada de Peres.

Fuentes de la cancillería argentina le dijeron a BBC Mundo que la postergación del viaje se realizó a pedido de las autoridades venezolanas, que solicitaron reprogramar la visita por cuestiones de agenda.

Sin embargo, para la prensa argentina el cambio de planes ocurrió a instancias de la diplomacia local, que buscó despejar tensiones.

Para el analista Nejamkis, las nuevas relaciones internacionales que se tejen en el incipiente mundo multipolar tienen un fuerte carácter pragmático.

"Se está configurando una nueva geopolítica y se están dando vínculos entre países de unas características que antes no existían, con alianzas mucho más flexibles", señaló.

Por eso, el experto no considera contradictorio que tanto Brasil como Argentina mantengan alianzas con países que son enemigos entre sí.

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