Buscan presidente y canciller de la UE

Los líderes de la Unión Europea (UE) se encuentran reunidos este jueves en Bruselas para decidir quién será el primer presidente y el primer canciller a tiempo completo del bloque.

Image caption Van Rompuy es el nombre que ha sonado más fuerte para la presidencia.

Ambos cargos están contemplados en el demorado Tratado de Lisboa, que entrará en vigencia el próximo 1º de diciembre. Se espera que tanto el presidente como el ministro de Relaciones Exteriores den a la UE una voz más fuerte en el escenario mundial.

Sin embargo, entre los líderes de los 27 países que conforman el bloque ha sido difícil lograr un consenso.

Finalmente la presidencia sueca de la UE ha propuesto al primer ministro belga Herman Van Rompuy como primer presidente estable del Consejo Europeo y a la comisionada de Comercio de la Comisión Europea, la británica Catherine Ashton, como nueva responsable de la política exterior comunitaria.

Rompuy, quien desde hace días sonaba como favorito para el cargo, es un economista demócrata-cristiano que asumió con reticencia el cargo de primer ministro de su país hace 10 meses y logró superar la crisis política que amenazaba con fracturar Bélgica.

El líder de centro-derecha tiene reputación de ser buen negociador con un sentido del humor autocrítico, que le ha ayudado a sostener una problemática coalición de gobierno.

Apoyo británico

Image caption Ashton ha recibido el respaldo del Grupo Socialista europeo y del Reino Unido.

Por su parte, Ashton, de 53 años, quien ostenta el título de baronesa de Ashton de Upholland, hasta entrar a formar parte del gabinete comunitario fue miembro laborista en la Cámara de los Lores, presidenta de la Cámara de los Lores y "Lord President" del Consejo en el primer gabinete de Gordon Brown en junio de 2007.

Ashton ha recibido el respaldo del Grupo Socialista europeo y del Reino Unido, después de que el primer ministro británico, Gordon Brown, aceptara retirar la candidatura a la presidencia de la UE del ex premier Tony Blair, quien no concita mucho entusiasmo entre el resto de los socios europeos.

Según la corresponsal de la BBC en Bruselas, Oana Lungescu, los nombramientos que deben acordar los líderes de la UE en la cena que se celebra en Bruselas podrían cambiar la forma en que la UE -el bloque comercial más grande del mundo- hará negocios con el resto del planeta y se posicionará en el escenario mundial.

Los otros favoritos para ocupar la presidencia de la UE son el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker y la ex presidenta de Letonia, Vaira Vike- Freiberga, quien parecía estar en el lugar justo, en el momento justo, tras recientes exhortaciones a designar a una mujer en uno de los dos puestos.

Para el puesto de canciller sonaban el ministro británico de Relaciones Exteriores, David Milliband, quien ya declaró que no le interesaba el cargo, y el ex premier italiano y ex comunista Massimo D'Alema, quien despierta algún recelo entre los países de la antigua Europa del Este.

Descripción vaga

Oana Lungescu advierte que la descripción de las funciones de ambos puestos es un tanto vaga y la lista de candidatos ha aumentado día a día, al tiempo que la UE ha intentado alcanzar un equilibrio entre las fuerzas políticas de izquierda y derecha, entre el Norte, el Este y el Sur, y entre hombres y mujeres.

Image caption Suecia, que preside actualmente la UE, ha intentado encontrar postulantes aceptables para todos.

Según nuestra corresponsal, los 27 líderes europeos están tan divididos que podrían afectar la fuerza que ha adquirido el bloque y que quiere proyectar al resto del mundo.

A algunos críticos les ha molestado el hecho de que Suecia, país está al frente de la presidencia rotativa de la UE, haya decidido el proceso de elección de los candidatos.

El primer ministro sueco, Frederik Reinfeldt, realizó dos rondas de conversaciones telefónicas para tratar de encontrar postulantes aceptables para todos, pero algunos diplomáticos han expresado su desconfianza sobre cómo fueron seleccionados esos nombres.

Además, objetan que los candidatos no han sido escogidos exclusivamente con el criterio de que puedan desempeñar bien su trabajo, sino tomando en cuenta otros factores, como el poder económico de los países o el equilibrio entre hombres y mujeres.

Otros críticos dicen que, aunque se suponía que el Tratado de Lisboa daría una gran transparencia en la selección de postulantes y el voto final, la reunión de este jueves parece más secreta que un cónclave del Vaticano para elegir un nuevo papa.

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