EE.UU. y China: más palabras que hechos

Barack Obama y Hu Jintao
Image caption Obama no logró el apoyo expreso de Pekín en temas como el manejo del programa nuclear de Irán.

Si lo juzgáramos por las palabras, la visita del presidente Barack Obama a China dejó mucho.

No sólo por lo dicho en los amables intercambios públicos y los otros quizá menos cordiales a puertas cerradas, sino sobre todo por lo que quedó escrito.

El comunicado oficial presentado al final de los tres días de encuentros entre el mandatario estadounidense y su anfitrión Hu Jintao tiene 4.200 palabras, unas 11 páginas, algo que no es muy común en el parco manual de estilo de la redacción diplomática.

En contraste, el resumen que presentó la Casa Blanca la mañana del jueves sintetizando la visita fue de tan sólo tres líneas, destacando como las discusiones ambos presidentes han "fortalecido la posibilidades para una futura cooperación".

Ese tono vago se compadece más con lo que muchos interpretan como la dificultad que tuvo el presidente Obama para lograr el apoyo expreso de Pekín en temas como el manejo de los programas nucleares de Corea del Norte e Irán, la ansiada reevaluación de su moneda o la coordinar políticas medioambientales.

Agenda gigantesca

En el largo comunicado conjunto ambos gobiernos se comprometen a trabajar en comercio y la recuperación económica mundial; a desarrollar la “confianza estratégica para manejar los desafíos regionales y de seguridad, como Corea del Norte o el terrorismo.

También se hacen referencias generales a la cooperación militar, a combatir el cambio climático, a profundizar el intercambio en temas de aviación e investigación espacial. Y hasta se incluyen temas como la agricultura o la profundización del intercambio cultural.

Al menos en matera ambiental parece haber habido un acuerdo concreto con la oferta estadounidense de presentar un programa de recorte de emisión de gases durante la venidera Cumbre de Copenhague, si China también lleva una propuesta en ese sentido.

"Es el comunicado más largo y más detallado que alguna vez hallan firmado dos presidentes", le aseguró a BBC Mundo Bonni Glaser, experta en China del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, un centro de estudios de Washington.

"Eso refleja la gigantesca agenda que tienen enfrente China y EE.UU. Vamos a cooperar en el futuro en varias áreas, algunas de cuales serán muy novedosas, como los acuerdos para el uso pacífico del espacio, algo que se había intentado en el pasado sin éxito", afirmó Glaser.

Mejor entendimiento

Image caption El presidente estadounidense caminó por la Gran Muralla china este miércoles.

Justamente, lo amplio del temario lleva a Glaser a reconocer que ahora se abre un tiempo de evaluación de qué es lo que realmente se va lograr entre ambas capitales, que en el pasado han tenido serias diferencias de enfoque y acción.

Pedro Nueno, director de la Escuela Internacional de Negocios Chino-Europea de Shangai, es de quienes creen que la visita por sí sola creó un clima que "contribuirá al mejor entendimiento" entre ambos países,

Ante la falta de acuerdos concretos, Nueno considera que es una "falla relativa" ya que hay temas que "están en la agenda de las naciones occidentales pero que considera que no preocupan demasiado a los políticos chinos".

Uno de ellos es la tensión con Taiwán, una isla a la que Pekín considera una provincia irredenta, y que sin embargo busca establecer buenas relaciones con la China continental, con la que realizar la mayor parte de su comercio.

"Este problema de China como potencia en Asia es malentendido. Yo no creo haya quien piense que los chinos van a ir a invadirlos un día de estos", concluye Nueno, quien descarta que la nueva dinámica regional pueda analizarse con el prisma bipolar típico de la guerra fría.

Lea: China-EE.UU.: una guerra "tibia"

Sin embargo, Bonni Glaser considera que "la estabilidad del estrecho de Taiwán seguirá siendo importante para Washington y por eso veremos que seguirá vendiendo armas para que Taipei esté en capacidad de defenderse".

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