Reforma de salud supera primer obstáculo

Harry Reid, líder demócrata en el Senado, con los congresistas Chris Dodd y Tom Harkin
Image caption El proyecto de ley presentado por el senador Reid tiene más de 2.000 páginas.

Este sábado, los demócratas en el Senado de Estados Unidos consiguieron los votos necesarios para iniciar un debate a fondo sobre el proyecto de ley para reformar la asistencia sanitaria.

En sesión extraordinaria, dos senadoras demócratas -cuyo apoyo había sido incierto- respaldaron la reforma, asegurándole así al partido los 60 votos necesarios para aprobar el comienzo de la discusión.

En la Cámara formada por 100 miembros, 40 republicanos votaron unánimemente en contra.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha dado prioridad a la reforma destinada a garantizar la cobertura para millones de estadounidenses sin seguro médico.

Demasiado cara

El líder demócrata del Senado, Harry Reid, propuso un proyecto de ley de US$849.000 millones que extendería la cobertura a otros 31 millones de personas o al 94% de los ciudadanos elegibles, dijo el viernes. Según los demócratas, la legislación -que se resume en un documento de 2.074 páginas- reduciría el déficit en US$127.000 millones en una década y por lo tanto, en US$650.000 millones en los 10 años siguientes. Sin embargo, ha sido criticada por los republicanos por ser demasiado cara. Aseguran que la bloquearán y se espera un debate fiero.

Menos de 60 votos para la medida inicial hubiera dejado al proyecto de ley vulnerable a las tácticas dilatorias de los republicanos.

Necesidad de un debate

Los esfuerzos para lograr la aprobación para que el debate iniciara se habían centrado en tres demócratas de centro -Ben Nelson de Nebraska, Blanche Lincoln de Arkansas y Mary Landrieu de Louisiana- que expresaron dudas sobre el proyecto de ley.

El apoyo de Nelson fue garantizado el viernes, pero Lincoln y Landrieu sólo se definieron horas antes de la votación. Sin embargo, no se comprometieron a apoyar el poyecto de ley final.

"Aunque no estoy de acuerdo con todo en este proyecto, he concluido que creo que es más importante que comencemos este debate para mejorar el sistema de salud de nuestra nación para todos los estadounidenses en lugar de simplemente dejar el problema y desentenderse", dijo Lincoln en el Senado.

Por su parte, Landrieu comentó: "Es un voto para avanzar y continuar el bueno y esencial e importante e imperativo trabajo que está encaminado".

La corresponsal de la BBC en Washington, Kim Ghattas, aseguró que "tomará semanas antes de que un proyecto de ley final llegue al escritorio del presidente Obama para ser firmado. Si falla, los demócratas podrían tratar otra vez pero enfrentarían una pérdida crítica de impulso".

La Cámara de Representantes aprobó por escasa mayoría su propia versión de las reformas a principios de este mes.

Un cambio sin precedentes

Reid abrió la sesión presentando los aspectos más destacados del plan.

Patrick Leahy, senador demócrata de Vermont, dijo que era vital apoyar el proyecto de ley: "El país sufre cuando no se actúa ante las serias dificultades que millones de estadounidenses comunes y corrientes enfrentan en su vida diaria".

Pero el líder republicano Mitch McConnell instó a los senadores a votar en contra "de este programa de gasto impresionante en un momento en que muchos dirían que nuestros banqueros internacionales, los chinos, están dando conferencias acerca de la deuda".

Según el proyecto de ley, la mayoría de los estadounidenses tendrían que tener seguro de salud, mientras que se les prohibiría a las aseguradoras privadas negarse a proporcionar un seguro porque los solicitantes tenían condiciones médicas pre-existentes.

Los demócratas aseguran que el seguro sería más asequible, con subsidios disponibles para ayudar a los grupos de menores ingresos.

La gente también podría optar por comprar el seguro vendido por el gobierno a partir de 2014, una medida destinada a ayudar a regular los precios cobrados por las empresas privadas.

Las grandes empresas tendrían que dar cobertura a su personal por ley. Los costos serían cubiertos por los recortes gubernamentales en los futuros gastos de Medicare.

Si el Senado aprueba el proyecto de ley, entonces debe conciliarse con el proyecto de ley de la Cámara de Representantes y votar de nuevo antes de que pueda convertise en ley.

De aprobarse la legislación podría dar lugar a uno de los mayores cambios en materia de salud en EE.UU. en las últimas décadas.

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