El pueblo donde nadie quiere gobernar

Tacíntaro en Michoacán, México
Image caption Desde la renuncia de los funcionarios, el ayuntamiento permanece sin ninguna autoridad.

Nadie quiere ser alcalde de Tancítaro. Desde que el anterior presidente municipal y todos los concejales presentaron su renuncia irrevocable por las constantes amenazas del crimen organizado, el ayuntamiento mexicano permanece sin ninguna autoridad.

"Estaban siendo hostigados por organizaciones delictivas”, le dijo a BBC Mundo Enrique Bautista, presidente de la Comisión de Gobernación del Congreso de Michoacán.

Lo sorprendente de la historia es que los políticos que debían asumir como suplentes para ocupar los nueve cargos que quedaron vacantes, tampoco quisieron hacerlo por temor a poner en riesgo su vida.

"Desgraciadamente estos hechos tan terribles no sólo ocurren en Michoacán, sino en otras partes del país, pero demuestran el grado de poder que tiene el crimen organizado”, señaló Leonel Godoy Rangel, gobernador de Michoacán, estado ubicado en el oeste del país.

Ante esta crisis las autoridades del estado están impulsando intensas negociaciones para buscar una salida política a una situación sin precedentes.

Algunos analistas plantean que Tancítaro, un municipio agrícola en el que viven cerca de 27.000 personas, se ha convertido en el centro de operaciones del cartel de La Familia, una de las organizaciones criminales más peligrosas de México.

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Ola de violencia

En septiembre de 2008 siete policías municipales fueron asesinados por un comando armado. Una semana después, 28 agentes policiales presentaron su renuncia porque temían ser víctimas del crimen organizado.

En marzo de este año un médico y un enfermero fueron secuestrados por delincuentes para que entregaran atención de urgencia a sicarios heridos.

Ese mismo mes el secretario del ayuntamiento, Gonzalo Paz Torres, fue secuestrado, torturado y asesinado.

Más recientemente, en octubre, siete personas fueron asesinadas en el municipio en menos de 24 horas.

Según la prensa local los últimos hechos violentos ocurridos en Tancítaro sucedieron el pasado 30 de noviembre, cuando aparentemente familiares de algunos miembros del gobierno local fueron secuestrados y posteriormente liberados, hecho que habría motivado la renuncia en pleno del cabildo el pasado 4 de diciembre.

Estos hechos son sólo algunos de los incidentes violentos que han provocado una ola de temor en la localidad. Por lo pronto están suspendidas la mayor parte de las actividades administrativas y operativas debido a la ausencia de funcionarios municipales, incluidos los agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal.

¿Y quién se hará cargo?

Image caption Analistas plantean que Tancítaro se ha convertido en el centro de operaciones del cartel de La Familia.

La ley dice que en estos casos debería asumir un Consejo Ciudadano para reemplazar las funciones del municipio.

Y eso es precisamente lo que están tratando de organizar por estos días los distintos partidos políticos con representación en la zona.

"De que va a haber gobierno municipal en Tancítaro, va a haber, y va a haber seguridad para la población y los servicios básicos para la gente del municipio”, declaró Godoy.

Cinco de los que presentaron su renuncia -incluído el alcalde- pertenecen al opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), dos al gobernante Partido Acción Nacional (PAN), uno al Partido de la Revolución Institucional (PRI) y uno al Partido de los Trabajadores (PT).

"La soga al cuello"

Si logra conformarse el Consejo Ciudadano, deberá permanecer en funciones por dos años, hasta el 31 de diciembre de 2011, y tendrá que resolver la administración de servicios básicos como la vigilancia, el aseo y el alumbrado, entre otras cosas.

"Este Consejo Ciudadano va a requerir apoyo de las autoridades a nivel estatal y federal para llevar a cabo algunas de sus funciones, especialmente la de resguardar la seguridad de las personas”, dijo el diputado Bautista.

Sin embargo, nadie puede garantizar la permanencia de los nuevos directivos con los altos niveles de violencia que existen en la zona.

Algunos dicen que ser autoridad en Tancítaro es como "ponerse la soga al cuello”, porque el narcotráfico le dobló la mano completamente al Estado.

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