EE.UU.: procesados por crimen racial

Brandon Piekarsky
Image caption Los jóvenes podrían ser condenados a cadena perpetua.

Un jurado federal de Estados Unidos procesó a dos jóvenes por "crímenes de odio" y a cuatro policías por obstrucción de la justicia en el caso del inmigrante mexicano Luis Ramírez, muerto a golpes en 2008 en Pensilvania.

Derrick Donchak y Brandon Piekarsky fueron acusados del delito de "odio racial" por la presunta paliza que propinaron a Ramírez en julio de 2008 junto con otros adolescentes en la localidad de Shenandoah.

Donchak fue acusado también de tres cargos adicionales por supuestamente conspirar con la policía de ese lugar para impedir la investigación del caso.

Además, las autoridades acusaron al jefe de la policía de Shenandoah, Matthew Nestor, y a tres agentes bajo su mando de conspirar para obstruir la justicia durante la investigación sobre la paliza y muerte de Ramírez.

El 12 julio de 2008 Luis Ramírez, un inmigrante ilegal de 25 años y padre de dos niños, fue asaltado por un grupo de jóvenes mientras se dirigía a su casa. Como resultado de los golpes que le propinaron quedó en coma y murió dos días después en el hospital.

Según testigos, mientras golpeaban a Ramírez los jóvenes le gritaban insultos racistas.

Polémica absolución

En mayo, un jurado absolvió a los dos jóvenes acusados ahora de los cargos de asesinato e intimidación étnica y tan sólo les encontró culpables de un delito de agresión.

Según explicó en su momento el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, los fiscales no lograron convencer al jurado de que la muerte de Ramírez fuera un delito racial o crimen de odio motivado por el origen étnico de la víctima, según lo tipificado en las leyes estadounidenses.

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La exculpación de los dos jóvenes fue duramente criticada por activistas de la comunidad hispana, que consideran que la muerte de Ramírez forma parte de una creciente ola de delitos raciales contra los hispanos en EE.UU.

Entonces la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia abrió una investigación para determinar si se trató de un caso de "odio racial", un cargo federal sobre el que las cortes estatales no tienen competencia.

De ser encontrados culpables, Donchak y Piekarsky podrían ser condenados a cadena perpetua. Los policías podrían enfrentan una pena máxima de 20 años de prisión.

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