Doble atentado en el centro de Irak

Fuerzas de seguridad iraquíes en el sitio de los atentados en Ramadi
Image caption Conforme se acercan las elecciones, crece la violencia en Irak.

Al menos 23 personas, entre ellos varios policias de alto rango, murieron en dos atentados de bomba en el centro de Irak.

Algunas versiones señalan que el gobernador de la provincia de al-Anbar, Qassim Mohammed, se encuentra entre los casi 60 heridos que dejó el ataque. Su estado ha sido descrito como grave.

El doble ataque ocurrió en una misma calle de la ciudad de Ramadi, a unos 100 kilómetros al oeste de la capital iraquí, Bagdad.

Fuentes policiales afirmaron que se trató de atentados suicidas. En el primero de ellos el atacante iba a bordo de un vehículo con el que pudo entrar a un área protegida de Ramadi conocida como "zona verde", donde se encuentran los principales edificios públicos. Poco después, un segundo atacante corrió hacia una multitud que rodeaba al gobernador y detonó sus explosivos.

La policía informó que el vehículo usado por los atacantes era semejante a los oficiales, lo que les permitió entrar a la zona sin ser detectados.

Violencia se recrudece

El número exacto de víctimas no se conoce aún, pero fuentes oficiales señalan que entre ellas hay varios efectivos policiales de alto rango.

El corresponsal de la BBC en Bagdad, Jim Muir, explicó que al-Anbar, alguna vez bastión de la insurgencia, ha sido una zona generalmente tranquila pero que en meses recientes ha sufrido un incremento de los atentados.

En los últimos dos años, la provincia se ha alineado en favor de las fuerzas estadounidenses y el gobierno central del país.

"Con el ataque crecen los temores de que la violencia se incremente conforme se acerque la fecha de las elecciones generales en Irak, previstas para marzo próximo", añadió Muir.

En los grandes atentados de agosto y octubre y sobre todo en los ataques con bomba ocurridos el último mes en Irak, los blancos han sido símbolos del Estado, como gobiernos locales y universidades.

Según el analista de la BBC Roger Hardy, estos hechos dejan el doble mensaje de que al-Qaeda podría estar de regreso y de que el gobierno chiita de Nouri al-Maliki es incapaz de proteger el corazón del país.

"Muchos iraquíes ya no creen en las promesas de al-Maliki de que garantizaría su seguridad y esto podría dañar sus posibilidades en las elecciones parlamentarias de marzo".

Si bien las fuerzas de seguridad de Irak han aumentado en número y capacidad, la pregunta pendiente es si están listas para tomar la posta con el planeado retiro de las tropas estadounidenses.

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