Inculpan a agresor de caricaturista

Domicilio de Kurt Westergaard
Image caption El domicilio de Kurt Westergaard se suponía que era inexpugnable.

La justicia danesa inculpó de intentos de asesinatos a un somalí de 28 años de edad que resultó herido tras ingresar al hogar de Kurt Westergaard, uno de los caricaturistas cuyos dibujos del profeta Mahoma provocaron ira en el mundo islámico.

La policía danesa disparó e hirió al hombre, quien iba armado con un cuchillo y un hacha.

Westergaard se encontraba en su casa de la localidad de Aarhus cuando el intruso lo amenazó de muerte.

El caricaturista logró escapar y dar la voz de alarma. La policía a cargo de su seguridad neutralizó al atacante con un disparo en la pierna.

El periodista de la BBC Malcolm Brabant indicó que el ataque pone en duda la efectividad del servicio secreto danés.

"Se supone que la casa de Westergaard fue convertida en una fortaleza. Las ventanas deberían ser a prueba de balas. Pero a pesar de eso un sólo individuo estuvo a punto de asesinar" al caricaturista.

Amenazas

Image caption El caricaturista estaba con su nieta de cinco años al momento del ataque.

Según la policía danesa informó, el atacante está vinculado a la milicia radical islámica al-Shabab.

Una de las doce caricaturas publicadas por el diario danés Jyllands Posten en 2005 mostraba al profeta Mahoma con una bomba en su turbante.

Un año después el diario se disculpó por los dibujos pero otros medios europeos los reprodujeron.

Embajadas de Dinamarca alrededor del mundo fueron atacadas y docenas de personas murieron en marchas de protesta.

Westergaard recibió amenazas de muerte y debió ocultarse pero en 2009 volvió a la luz pública diciendo que quería tener una vida lo más normal posible.

Su casa ha sido blindada y está bajo permanente protección policial.

Alarma

La policía indicó que el hombre que ingresó a la casa del caricaturista estaba armado con un cuchillo y que gritó en precario inglés que iba a matar a Westergaard.

Image caption Dinamarca fue objetivo de varios ataques debido a las caricaturas.

Según el testimonio del dibujante, su primera reacción fue agarrar a su nieta de cinco años y correr a un cuarto especialmente designado para su seguridad, donde disparó la alarma.

Westergaard dijo al periódico Jyllands Posten estar apesadumbrado porque su nieta presenció el ataque.

Ahora, el caricaturista ha sido reubicado en un lugar secreto pero declaró que pronto volvería a su domicilio.

Jakob Scharf, del servicio secreto danés, informó que el atacante estaba bajo vigilancia pero por actividades no relacionadas con Westergaard.

Militantes islámicos han puesto un precio de un millón de dólares por la cabeza del dibujante.

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