Obama le cumplió a Cuba

Hace un año, Barack Obama llegó a la presidencia de Estados Unidos en medio de enormes expectativas. ¿Las ha cumplido? BBC Mundo publica esta semana una serie de artículos sobre el tema, con enfoques noticiosos, analíticos y curiosos.

Hoy empezamos con Cuba.

Image caption En lo que a Cuba se refiere, el mandatario estadounidense ha honrado sus promesas.

El presidente Barack Obama podría ser criticado por no cumplir algunas de sus promesas electorales como el cierre de la cárcel de Guantánamo o el fin de la guerra de Irak. Sin embargo, en lo que se refiere a Cuba, ha sido totalmente consecuente.

Siendo aún candidato ratificó que mantendría el embargo económico y que lo utilizaría como una "palanca" para cambiar el sistema político de la isla, exactamente la misma estrategia que utilizaron todos sus antecesores.

A los cubanos de Miami les prometió que eliminaría las prohibiciones de George W. Bush, permitiéndoles ir de visita a Cuba y enviar dinero a sus familiares. Consiguió sus votos y cumplió su promesa apenas asumió el cargo.

Lo que no ha ocurrido es lo que algunos analistas cubanos esperaban: que el presidente le "arrancara los dientes al embargo", es decir que tomase medidas que limitasen su virulencia. Pero eso nunca lo prometió. Lo que pasó fue que su lenguaje sosegado confundió a muchos.

Lo cierto es que incluso en la Cumbre de las Américas, cuando enfrentó la presión de todos los líderes de la región, el mandatario se limitó a frases amables pero generales, como prometer "un nuevo comienzo" con Cuba, sin explicar en qué consistía.

La palanca de Obama

"El nuevo comienzo" recuerda mucho a la política del ex presidente Bill Clinton, esposo de la actual Secretaria de Estado. Fue bautizada entonces como "Carril 2" y consistía en promover los intercambios religiosos, académicos y artísticos para influir en la sociedad cubana.

Image caption Los cubanos de Miami pueden visitar la isla con facilidad y enviar dinero sin trabas.

A la par, Obama apoya a la oposición interna, como lo hacía su predecesor, George W. Bush, pero, a diferencia de éste, no confía en los anticastristas de Miami que se embolsaban gran parte del dinero, según demostraron investigaciones del Congreso.

En su lugar, Obama recurrió a la empresa privada, enviando "contratistas" estadounidenses a repartir entre los disidentes equipos de comunicación y computadoras. Uno de estos fue detenido recientemente por la Seguridad del Estado cubana.

Por lo demás, la Casa Blanca ha intensificado la aplicación del embargo económico, alcanzando cifras record de multas, que afectan a bancos europeos y australianos, e incluso a empresas que proveen a la isla de equipos médicos.

El mensaje que Washington pretende transmitir es que el fin del bloqueo y la normalización de las relaciones con EE.UU. sólo serán posibles si Cuba acepta cambiar su sistema político, una exigencia de marras y ya rechazada por La Habana.

“Ni un chiquitico así”

Un año después de que Obama se posesionara, muy pocos esperan que se produzcan cambios durante esta presidencia. Unos culpan a Obama y otros a Castro, pero prácticamente nadie cree que se pueda llegar tener mejores relaciones.

El gobierno cubano tampoco parece muy esperanzado. En los últimos discursos del presidente, del canciller y en las reflexiones de Fidel Castro se refleja un cambio de lenguaje que deja atrás la amabilidad de hace doce meses.

La percepción oficial es que Obama, igual que sus antecesores, pretende que Cuba "haga concesiones" en su sistema político. Esto resulta inaceptable para los dirigentes cubanos, quienes consideran que con Washington, la peor estrategia es la de ceder.

Hablando sobre el tema un funcionario de gobierno me decía que "si retrocedemos un centímetro no pararán hasta ponernos contra la pared. Si algo aprendimos los cubanos es que a EE.UU. no se le debe dar ni un chiquitico así".

Notas diplomáticas

Image caption Dicen que "Paz sin fronteras" no habría sido posible sin la asistencia del gobierno de Obama.

Todo parece indicar que el acercamiento bilateral es puramente "musical", lo que en buen cubano significa que no es real. Curiosamente es en el terreno de la música donde más han cambiado las cosas entre los dos países.

Carlos Varela, un reconocido trovador cubano, consiguió una visa para grabar un disco en EE.UU., fue recibido por un alto funcionario de la Casa Blanca y se le permitió hablar en universidades e institutos estadounidenses.

Como contrapartida el grupo Kool and the Gang deleitó a los cubanos cincuentones en La Habana y fue condecorado por el Ministro de Cultura, Abel Prieto. Mientras el cantante colombiano Juanes organizó un concierto en la Plaza de la Revolución para los más jóvenes. Fue bautizado "Paz sin fronteras" y contó con la presencia de varios músicos estadounidenses.

Intelectuales y artistas albergan la esperanza de que la música pueda convertirse en un puente de paz. Sin embargo, hasta ahora, la política bilateral continúa dentro de los parámetros de la Guerra Fría, bajo los redobles de la música militar.

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