Perú-EE.UU.: más drogas, ¿menos ayuda?

Soldados peruanos en septiembre de 2009. Foto: Comando Sur de EE.UU.
Image caption Tropas peruanas participando en operativos multinacionales en Panamá.

Un año después de la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos la situación en la región parece la misma: Washington sigue enfrentado a Caracas y La Paz. Bogotá es aliado pero se metió en tremendo lío por ofrecer bases militares en su territorio. Quito cerró la suya. Y ¿Lima?

De Lima no se ha dicho nada. Dentro de Perú existen quienes piensan que eso es señal del nivel de madurez que han alcanzado las relaciones entre los dos países.

En esa misma línea, opinan que Perú no está haciendo nada para llamar la atención de su poderoso aliado. Pero hay una serie indicadores preocupantes:

La producción de droga en el país sudamericano ha ido en aumento en los últimos cinco años, pero la ayuda de Washington en este rubro será mucho menor en 2010 de lo que fue en 2005. Y no se puede ignorar que uno de los pilares que ha definido las relaciones entre estos dos países ha sido la lucha contra las drogas.

La perspectiva desde Lima

Para las cancillerías, lo que está pasando es que sus gobiernos atraviesan por uno de sus mejores momentos.

Estos días estuvo de visita en Lima el Subsecretario de Estado de EE.UU., James Steinberg, y anunció que “el presidente Obama está muy interesado en sostener un encuentro con el presidente (Alan) García”.

Meses antes, el canciller peruano se reunió con su homólogo en el país del norte, Hillary Clinton, y afirmó que las relaciones pasaban por un “momento excelente”.

Y quizás no es para menos. Perú después de todo firmó un Tratado de Libre Comercio con ese país mientras que Colombia, principal aliado de Washington en la región, todavía no cuenta con uno.

“Después de Colombia, el gobierno peruano es el que tiene las relaciones más estrechas con Washington en Sudamérica”, le dijo a la BBC Farid Kahhat, analista internacional.

La perspectiva desde Washington

Image caption Según la Casa Blanca, el presidente Obama está muy interesado en reunirse con el mandatario peruano.

“Hasta ahora (Alan) García ha hecho la mayoría de cosas que le ha pedido EE.UU. y la posición anti-Chávez le ha dado mucha credibilidad en Washington”, comentó a BBC Mundo Adam Isacson, director del programa para América Latina del Centro para Políticas Internacionales en Washington, CIP.

Pero aún así, añade, “a pesar de su tamaño como país y el nivel de cooperación que tiene con EE.UU., Perú es un gran invisible en Washington”.

El hecho de que Perú es el tercer país de América Latina en recibir ayuda de EE.UU., después de Colombia y México, parece contradecir esta "invisibilidad", pero estas cifras también han venido disminuyendo en los últimos cinco años.

En el rubro específico de la ayuda antinarcóticos en 2005 el país andino recibió US$47 millones. Para 2010 la cantidad será de US$34 millones.

Según Isacson este descenso se puede explicar de varias maneras. Una de ellas, indica, tendría que ver con el hecho que tanto económica como políticamente Perú aparece como un país estable.

Y esto en general sería bueno, si se interpreta como una menor injerencia de Washington, de no ser porque las cifras respecto a la producción de drogas van en aumento.

Drogas de subida

Image caption "Hasta ahora García ha hecho la mayoría de cosas que le ha pedido EE.UU.", dijo Isacson.

Según el informe 2008 de la Oficina de Naciones Unidas contra la droga (ONUDD), el cultivo de hoja de coca subió en un 4.5% en 2008. Y el crecimiento ha sido continuo desde 2005.

Ese año en Perú se cultivaba, según esta organización, unas 48.200 hectáreas, mientras que en 2008 son 56.000 las hectáreas cultivadas. “Para 2009 la tendencia se mantiene”, afirmó Federico Tong, portavoz de esa oficina en Lima.

El país sudamericano es el segundo productor mundial de cocaína y su producción también va en aumento. La ONUDD calcula que para 2009, aquí se produjo 310 TM (toneladas métricas) de esa droga ilícita.

Todo esto implica, como señala el mismo informe, que “la expansión de las áreas de producción (…) representa más dinero que corrompe y compromete la gobernabilidad, genera más violencia”.

¿Y entonces?

Image caption Después de Colombia, Perú es el que tiene las mejores relaciones con Washington en Sudamérica, indicó Kahhat.

Durante su visita a Washington en abril del 2009, el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, ya había dejado entrever, de manera diplomática, la preocupación de su gobierno.

“La droga significa presencia en Perú de carteles mexicanos, y hay que combatir eso (…) la idea es que la lucha contra la droga es responsabilidad compartida”, aseguró el alto funcionario.

Y no es para menos, la prensa local con creciente frecuencia viene levantando la voz de alarma ante lo que se percibe como el creciente accionar de poderosos grupos de narcotraficantes, nacionales y extranjeros.

Durante su visita a Lima estos días, el subsecretario Steinberg se limitó a declarar que su gobierno seguirá colaborando en la lucha contra las drogas y el desarrollo de cultivos alternativos a la hoja de coca, pero no hubo anuncios concretos.

Por años Washington defendió la propuesta de un trabajo conjunto en esta área, pero el bajo perfil de su lucha contra las drogas en el país andino hace pensar que, esta vez, Perú tiene que arreglárselas con lo que tiene.

Esto responde, explica Kahhat, al hecho que “las drogas ya no van sobre todo a Estados Unidos sino a Europa”. Por lo tanto, dijo, la atención de EE.UU. sigue enfocada en Colombia, descuidando lo que sucede en Perú y Bolivia.

Y “esto es una estrategia peligrosa”, afirmó el experto.

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