Enviados del Dalai Lama visitan Pekín

Dalai Lama, líder religioso del Tibet
Image caption El Dalai Lama lidera el Tíbet desde Dharamsala, India.

Enviados del líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, se encuentran en Pekín para entablar conversaciones con el gobierno de China, tras 15 meses sin diálogo.

Enemistadas, ambas partes suspendieron las conversaciones en 2008, luego de que Pekín rechazara de plano las demandas tibetanas de mayor autonomía.

Uno de los representantes del Dalai Lama dijo a la BBC que la reanudación del diálogo podría marcar un cambio en la actitud de China.

Sin embargo, como afirma Michael Bristow, corresponsal de la BBC en Pekín, no hay evidencia de ello. La relación entre ambas partes, que nunca fue buena, empeoró tras los disturbios que hubo en 2008 en áreas tibetanas.

¿Autonomía real?

Esta será la novena ronda de discusiones entre China y el gobierno del Tíbet en el exilio desde 2002.

El gobierno tibetano, con sede en Dharamsala (India), anunció la noticia de la reanudación de las conversaciones.

Un comunicado en la página de internet del Dalai Lama –el líder espiritual del budismo tibetano- informa que el grupo negociador, de cinco personas, regresará a la India a principios de febrero.

En diálogo con el analista de asuntos chinos de la BBC, Shirong Chen, el representante del Dalai Lama en Europa del norte, Thubten Samdup, dijo que China podría estar más dispuesta que antes a negociar.

"Entre los ciudadanos chinos hay un despertar, por así decirlo, que les dice que el Dalai Lama es la mejor opción que tiene Pekín para negociar. Mientras esté vivo, es momento de conversar y solucionar la situación", dijo Samdup.

Pero hay pocas pruebas de que China esté dispuesta a hacer concesiones concretas con el gobierno tibetano en el exilio.

La semana pasada, altos líderes chinos realizaron una importante reunión para hablar sobre el Tíbet –la primera en nueve años- y decidieron mantener la línea dura.

El presidente chino, Hu Jintao, dijo en la reunión que China seguiría esforzándose para prevenir la "penetración y sabotaje" de los partidarios de la independencia del Tíbet.

Además, agregó que Pekín asegurará el "orden normal del budismo tibetano".

Previamente, monjes tibetanos habían sido obligados a asistir a unas clases en las que tenían que prometer lealtad a Pekín.

Los tibetanos dicen que no quieren la independencia sino solamente una autonomía real que les permita proteger su cultura.

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