Irak: ex fiscal británico cambió de opinión

Lord Goldsmith
Image caption Peter Goldsmith admitió haber cambiado de opinión sobre la legalidad de la invasión de Irak.

El Fiscal General del Reino Unido durante la invasión a Irak en 2003, Peter Goldsmith, admitió haber cambiado de opinión sobre la legalidad de esa guerra, pero dijo que era "totalmente absurdo" afirmar que lo había hecho por presiones políticas ejercidas por aliados cercanos al entonces primer ministro británico Tony Blair.

En el marco de la investigación que se realiza en el Reino Unido sobre el apoyo del gobierno de Londres a la invasión a Irak que lideró Estados Unidos, Goldsmith fue cuestionado este miércoles sobre el hecho de que emitiera su opinión acerca de que la invasión era legal apenas el 13 de marzo, siete días antes de que comenzara la ofensiva.

El periodista de la BBC Rob Watson, quien ha seguido el caso, asegura que, desde el principio, junto con los datos de la inteligencia británica, existían también dudas sobre si sería legal la invasión.

Watson recordó que apenas diez días antes de que comenzara la invasión (el 20 de marzo de 2003), Goldsmith dijo que no estaría de más pedir una segunda opinión de Naciones Unidas.

Pocos días antes de la invasión, Goldsmith creía que era "más seguro" obtener una nueva resolución de la ONU sobre la ofensiva contra Irak.

Sin embargo, Goldsmith terminó dando la "luz verde" a la invasión y aseguró que el uso de la fuerza estaba justificada por las resoluciones de la ONU sobre Irak que se remontaban a 1991.

Juicio "inequívoco"

Durante el interrogatorio de este miércoles, el ex fiscal admitió haber cambiado su opinión sobre la legalidad de la invasión apenas el 13 de marzo, porque los altos mandos del ejército inglés le pidieron una respuesta inequívoca: "sí o no".

El ejército merecía un juicio sobre la legalidad de su acción antes de que las tropas fueran a la batalla, dijo.

Agregó que en el pasado esas declaraciones no se habían necesitado.

El martes, Michael Wood, quien fuera asesor legal de la cancillería británica durante la invasión de Irak, reveló que había advertido al canciller de la época, Jack Straw, que invadir el país sin una resolución específica de Naciones Unidas violaría las leyes internacionales.

Sin embargo, Straw le contestó que estaba siendo "dogmático" y que las leyes internacionales eran "bastante vagas", explicó Wood.

Se pudo haber evitado la invasión

Según Rob Watson, en teoría al menos, Goldsmith fue un hombre clave en la controversia dentro de las altas esferas del gobierno británico sobre la invasión a Irak.

Como principal asesor político del gobierno, hubiera podido decir que la invasión era ilegal y detener el involucramiento del Reino Unido en esa guerra.

Durante el interrogatorio, dijo a los miembros del comité que en un principio fue escéptico de que la resolución 1441 de la ONU, adoptada en noviembre de 2002, fuera una base suficiente para ir a la guerra.

Sin embargo, explicó que para febrero de 2003, ya había cambiado de opinión, tras haber conversado con funcionarios de Estados Unidos y Reino Unido que habían participado en la elaboración de resolución 1441.

La resolución 1441 le ofrecía a Saddam Hussein una última oportunidad de demostrar a los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que no tenía armas de destrucción masiva.

En resoluciones anteriores de la ONU, se le había pedido lo mismo al entonces gobernante de Irak, pero éste no había cumplido.

Goldsmith fue cuestionado durante seis horas, pero el debate sobre la legalidad de la invasión se intensificará el viernes, cuando el ex primer ministro Tony Blair tome el estrado y responda a los miembros del comité.

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