Nueva York no quiere el juicio del 11-S

Khalid Sheik Mohammed
Image caption Khalid Sheik Mohammed (en la foto antes y después de su captura), es considerado el cerebro de los atentados.

El lugar era simbólicamente importante, de acuerdo con el anuncio que hizo en noviembre pasado el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder.

Los supuestos responsables del atentado del 11 de septiembre de 2001 enfrentarían la justicia a unas cuadras de donde se cometió el crimen del que se les acusa: el derribo de las torres del World Trade Center de Nueva York.

Ahora ese lugar se ha convertido en campo de batalla entre la Casa Blanca y quienes se oponen no sólo a este juicio específico en Nueva York sino también, en general, a la política de seguridad que practica el gobierno de Barack Obama.

Aunque oficialmente no se dice nada aún, la Casa Blanca parece estar sintiendo la presión de los insatisfechos, al punto de que podría anunciar un cambio de sede para el proceso, que ha sido calificado como "el juicio del siglo".

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Cuando el dinero convence

Desde que se anunció que Khalid Sheik Mohammed, Walled bin Attash, Ramzi Binalshibh, Mustafa Ahmad al-Hawsawi y Alí Abd al-Aziz Alí, -los cinco detenidos de "mayor valor" que están en Guantánamo- serían juzgados en Nueva York, se encendió la polémica.

Image caption Obama quiere que el juicio sea en Nueva York.

El primer argumento de quienes criticaron la decisión de Obama fue el de la seguridad. Afirmaban que el juicio "atraería" a potenciales atacantes a la ciudad, implicaría la distracción de ingentes recursos y un despliegue policial entre una ciudadanía que aún no supera el trauma de aquel atentado.

Adicionalmente estaba la molestia por que fueran procesados por tribunales civiles y no militares, junto con el hecho de que el traslado era parte del hasta ahora frustrado plan de desmantelamiento de Guantánamo.

A estas objeciones se unieron las preocupaciones por la incidencia que el juicio podría tener en la vida cotidiana de la ciudad y por la buena marcha de los negocios. Además del posible efecto disuasivo que podría tener en el turismo.

Estos últimos argumentos parecen ser los que están teniendo más peso, al punto de que la Casa Blanca podría estar al menos considerando un cambio de sede para el juicio, de acuerdo con fuentes anónimas de la presidencia citadas este viernes en la prensa de Washington.

Bloomberg no quiere

Un cambio de opinión importante lo tuvo esta semana el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien dice temer el costo que tendría para la ciudad llevar a cabo el juicio en el corazón de su zona financiera durante el año que se estima que podría durar el procedimiento.

En su programa semanal de radio, este viernes Bloomberg habló de hasta US$1.000 millones en costos asociados a la seguridad y a la potencial pérdida de negocios que causaría un juicio de tan alto perfil.

"Les dije (al gobierno federal) que sería fenomenalmente costoso e interrumpiría la vida de la gente y los negocios en esa área. Así que el impacto económico sería dañino y nadie sabe cuán grande", dijo Bloomberg al explicar sus comunicaciones con Washington sobre el tema.

Bloomberg dejó claro que "sería bueno" que la Casa Blanca decidiera mover el juicio a otra localidad, preferiblemente fuera de la ciudad.

Hasta el gobernador demócrata del estado de Nueva York, David Paterson, afirmó en las últimas horas que quiere discutir con el gobierno central el tema de la sede del juicio.

Sin dinero para el traslado

Ante el creciente coro de opiniones inconformes, el portavoz de la Casa Blanca, Bill Burton, informó que el presidente Obama sigue decidido a que los acusados enfrenten la justicia federal.

"Actualmente nuestras prisiones federales albergan a cientos de convictos por terrorismo, y la opinión del presidente no ha cambiado al respecto", aseguró este jueves Burton, en referencia a las crecientes especulaciones sobre el cambio de sede para el juicio del 11-S.

Pero podría no depender sólo de la voluntad presidencial, porque los que se oponen a que el tribunal de Nueva York conozca el caso contra Khalid Sheik Mohammed y los demás acusados, no se limitan a tratar de convencer a Washington de su punto de vista.

Algunos quieren asegurarse de que no se pueda producir ningún traslado, negándole el gobierno los recursos para hacerlo.

Este jueves el representante republicano por Nueva York, Peter King, presentó un proyecto de ley que prohibiría al Departamento de Justicia usar fondos para trasladar prisioneros de Guantánamo a cortes civiles en EE.UU.

De ser aprobada, la ley sería un obstáculo adicional al tortuoso e incumplido cronograma de desmantelamiento de la prisión de Guantánamo y, junto al eventual cambio de sede para el juicio, completaría un nuevo e importante revés político para Obama.

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