Conflicto en Afganistán llega a una coyuntura crítica

Soldado de la OTAN en Afganistán
Image caption Unos 1.650 soldados afganos participan junto a las fuerzas de la OTAN en esta ofensiva.

“La Operación Moshtarak marcará el comienzo del final de la insurgencia”.

Con estas palabras, el brigadier James Cowan, comandante de las fuerzas británicas en la provincia de Helmand, marcó el inicio del operativo militar más amplio en Afganistán desde la caída del Talibán en 2001.

Miles de soldados de Estados Unidos, Gran Bretaña y Afganistán, apoyados por militares de Dinamarca y Estonia se están movilizando ahora por tierra y aire hacia el distrito de Nad Ali, que ha estado en manos de los insurgentes desde hace mucho tiempo.

4.000 soldados británicos, apoyados por 1.650 militares afganos operarán en la zona norte del área.

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La bandera blanca del Talibán ondea en lo alto del poblado de Showal, en el norte, amarrada sobre el brazo de una grúa. Ahí está la sede de la jefatura insurgente y será un objetivo clave para las fuerzas británicas, encabezadas por el Primer Batallón Real Galés.

Hacia el suroeste está la zona de Marjah. Los estrategas militares piensan que ahí reside una de las mayores concentraciones de militantes en Afganistán y es ahí donde miles de soldados del Cuerpo de Infantes de Marina de EE.UU. están operando.

Nad Ali es ahora el epicentro del llamado despliegue adicional de efectivos de soldados estadounidenses en este país para combatir a la insurgencia, en un plan militar planeado por el general Stanley McChrystal, comandante tanto de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, estacionada en Afganistán, como por las fuerzas estadounidenses que combaten en el país,

“Ayudando al pueblo afgano”

“Pronto vamos a expulsar al Talibán de sus áreas de seguridad en la zona central de Helmand. A donde vamos, vamos a quedarnos. Y en donde nos quedemos, vamos a construir”, dice el brigadier Cowan.

Cowan habló ante cientos de soldados reunidos en una páramo polvoriento, muy cerca del lugar en donde hubo una vigilia en honor a los más recientes soldados británicos muertos en esta guerra.

El cabo Dale Vincent, del Primer Batallón Real Galés, de apenas 21 años, y ya en su tercer servicio en Afganistán, dice que extraña a su abuela, que es una mujer que sigue las noticias muy de cerca y se preocupa porque sabe que Dale está en peligro.

Sin embargo, el joven cabo tiene plena confianza de que la Operación Moshtarak tendrá éxito.

“Estamos ayudando al pueblo afgano y además esto evita que los terroristas lleguen a nuestro país. Antes de venir aquí, todos sabíamos que Afganistán iba a ser muy peligroso, pero esta operación no será más peligrosa que las anteriores. Sólo que la escala es mayor”, dice.

La amenaza de las bombas

La doctrina McChrystal está enfocada principalmente en proteger a la población, más que en derrotar al Talibán, pero por supuesto, los insurgentes tendrán sus propias tácticas ya planeadas para enfrentar este ataque tan grande.

Image caption Se espera que muchos efectivos de la OTAN mueran en este operativo.

En un comentario sombrío, el brigadier Cowan dijo a sus soldados: “Ofrecemos una mano abierta y nuestra amistad a los que no quieran pelear. Pero aquellos que no nos estrechen la mano, se toparán con nuestro puño y serán derrotados”.

Se esperan pérdidas de vidas en este operativo y el ministro de Defensa del Reino Unido, Bob Ainsworth, ha dicho que por desgracia, correrá sangre.

“Es un lugar muy inseguro y no importa cuánto equipo y armas podamos proveer a nuestros soldados. No podemos nunca lograr que un operativo esté exento de riesgos”, dijo.

Quizás sea el operativo más grande hasta la fecha, pero seguramente no sera el último.

El Talibán ha mostrado que es más que capaz de evitar un enfrentamiento directo, ya que sus militantes desaparecen y pueden perderse entre los pobladores y aldeanos, sólo para reagruparse dentro del marco de sus propios tiempos.

Los últimos nueve años han traído una creciente inseguridad a Afganistán. Miles de civiles y cientos de soldados extranjeros han perdido la vida. Y en ese lapso de tiempo, el Talibán se ha reagrupado para convertirse en una poderosa fuerza guerrillera.

La Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia de la OTAN no ha logrado detener el ímpetu de los insurgentes.

Desde Londres hasta Washington, el apoyo de los ciudadanos a sus ejércitos en este conflicto ha comenzado a declinar y con elecciones próximas tanto en Estados Unidos como en Gran Bretaña, el conflicto de Afganistán llega a una coyuntura crítica.

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