Irán se toma la agenda de paz en M. Oriente

Joe Biden, vicepresidente de Estados Unidos
Image caption Biden se reunirá con líderes palestinos e israelíes.

A pesar de que el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, se encuentra de visita en Israel para encabezar una nueva ronda de conversaciones de paz en Medio Oriente, el tema del programa nuclear iraní parece haber tenido un puesto central en la agenda que abordó este martes con líderes israelíes.

A su salida de una reunión llevada a cabo en Jerusalén, Biden dijo que Washington está absolutamente comprometido con la seguridad de Israel y dispuesto a impedir que Irán desarrolle armas nucleares.

El vicepresidente acusó a Irán de desestabilizar a la región al dar respaldo a "grupos terroristas" y agregó que la seguridad de los israelíes seguiría siendo la piedra angular de las relaciones entre Estados Unidos e Israel.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció el rol de Washington en tratar de bloquear la capacidad de Irán en lo relativo al desarrollo potencial de armas nucleares.

"Aprecio sobremanera los esfuerzos del presidente Obama y del gobierno de Estados Unidos, en liderar la comunidad internacional para que aplique sanciones fuertes contra Irán. Mientras más fuertes sean esas sanciones, será más probable que el régimen iraní tenga que escoger entre avanzar en su programa nuclear o avanzar en el futuro de su propia permanencia", señaló Netanyahu.

Irán insiste con que su programa nuclear tiene fines pacíficos y civiles. El gobierno del presidente Mahmoud Ahmadinejad asegura que quiere enriquecer uranio para generar electricidad.

Conversaciones indirectas

En cuanto a las perspectivas de paz entre Israel y los palestinos, Biden aseguró que la reactivación de las negociaciones indirectas entre ambas partes se presentaba como un momento de oportunidades.

Y es que la visita de Biden se produce en momentos en que tanto israelíes como palestinos han acordado reanudar las negociaciones de paz después de que permanecieran suspendidas por más de un año. Sin embargo, analistas señalan que son pocas las expectativas sobre lo que esta nueva ronda de conversaciones pueda lograr.

Durante su estadía en Medio Oriente, Biden sostendrá encuentros con líderes palestinos e israelíes en lo que constituye la visita de más alto nivel que un funcionario del gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha realizado a la región.

Poco antes de la llegada de Biden, el gobierno de Israel autorizó la construcción de más de un centenar de asentamientos judíos en los territorios ocupados de Cisjordania.

El miércoles, Biden sostendrá encuentros con líderes palestinos en Cisjordania.

En principio, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, había rechazado reunirse con Netanyahu debido a la negativa de Israel de poner fin a la construcción de asentamientos judíos en los territorios ocupados.

Sin embargo, tras la presión de Estados Unidos Abbas anunció su respaldo a una nueva ronda de negociaciones de paz indirectas con Israel por un período de cuatro meses.

Pesimismo

Según señaló el editor de la BBC para Medio Oriente, Jeremy Bowen, la visita del vicepresidente de Estados Unidos se produce en un momento de aprensión y pesimismo sobre las posibilidades que podrían brindar nuevas negociaciones de paz en la región.

"El hecho de que las negociaciones indirectas sean presentadas como un logro, es una señal de lo mal que están las cosas", indicó Bowen.

Image caption Los palestinos acordaron sostener conversaciones indirectas con Israel por un período de cuatro meses.

Nuestro editor en Medio Oriente señaló que 16 años de negociaciones de paz directas fracasaron y que no ha habido ningún tipo de conversaciones por más de un año.

La última vez que se sugirió recurrir a negociaciones indirectas fue a principios de los años 1970 con Henry Kissinger, agregó.

Por su parte, el analista de la BBC Roger Hardy, dijo que "es difícil encontrar a alquien que piense que la palabra éxito sea posible. El gobierno israelí cree que es lo suficientemente fuerte como para resistir la presión para llegar a un compromiso, y el presidente palestino teme que cualquier concesión importante de su parte podría socavar su ya debilitada posición".

"Un avance sorprendería a todos. Existen temores de más violencia si el actual vacío político continúa en el tiempo", concluyó Bowen.

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