Sarkozy pierde la aureola de invencible

Nicolas Sarkozy, presidente de Francia
Image caption Algunos creen que el costo político de las elecciones regionales será alto para Nicolas Sarkozy.

La imagen de invencible del presidente francés Nicolas Sarkozy parece desvanecerse tras la primera vuelta de las elecciones regionales del domingo, que dejó a su partido relegado ante la oposición socialista.

Según cifras oficiales, el partido de centro derecha UMP de Sarkozy obtuvo un 26,2% de los votos en las 22 regiones de Francia metropolitana y Córcega, mientras el Partido Socialista cosechó un 29,5%.

Un dato significativo fue que más de la mitad de los electores se abstuvieron de sufragar, un récord para este tipo de elecciones.

El próximo domingo se celebrará la segunda y definitiva vuelta de estos comicios, considerados como la última gran prueba de fuerza en las urnas a nivel nacional antes de las presidenciales de 2012.

Pero desde este lunes observadores independientes y editoriales de prensa comenzaron a anticipar que el costo político de las elecciones regionales será alto para Sarkozy y su gobierno.

"Lo que ha cambiado es la toma de conciencia del descontento de la opinión (pública) respecto a la política seguida por el poder Ejecutivo en Francia", le dijo el analista político Jean-Luc Parodia BBC Mundo.

Lecturas

Los resultados de la primera vuelta electoral del domingo parecen haber confirmado que las elecciones regionales francesas llegaron en el peor momento para Sarkozy.

Según las encuestas, el índice de popularidad del presidente francés ha caído por debajo del 40%, el más bajo desde que asumió el cargo en 2007.

Con una economía que sale lentamente de la recesión y una tasa nacional de desempleo que llega a 10%, en Francia muchos sostienen que Sarkozy y su gobierno sufrieron un voto castigo.

El diario Le Figaro habla este lunes de "un duro golpe para la UMP" y Libération sostiene que "la derecha francesa ha tenido uno de los peores desempeños de su historia".

Hasta ahora, el oficialismo ha intentado restarle dramatismo a los resultados, asegurando (como hizo Sarkozy antes de la votación del domingo) que se trata de elecciones regionales sin consecuencias nacionales.

El secretario general de la UMP, Xavier Bertrand, sostuvo que el nivel de abstención del 53,6% impide descifrar cuál es la verdadera fuerza del partido gobernante.

Pero el diario Le Monde advirtió que "lo peor, sin duda, sería invocar la tasa de abstención récord del 14 de marzo para negar a la votación todo significado determinante y no escuchar el mensaje enviado por los franceses, los que votaron como los que no lo hicieron".

¿Barrida?

Image caption Los resultados del domingo renovaron las esperanzas políticas de los socialistas franceses.

Los resultados del domingo renovaron las esperanzas políticas de los socialistas franceses, a quienes las divisiones internas han impedido actuar como una oposición eficaz ante el omnipotente Sarkozy.

Los socialistas, que ya controlan 20 de las 22 regiones de Francia metropolitana y Córcega, apuestan a aliarse con otros grupos de izquierda y ecologistas para barrer a la UMP en todo el país el domingo.

La coalición Europa Ecología, conducida por el otrora líder de Mayo del 68 Daniel Cohn-Bendit, se ubicó como tercera fuerza política francesa con 12,5% de los votos.

Una encuesta de la firma CSA divulgada este lunes por el diario Le Parisien pronosticó que los grupos de izquierda obtendrán una mayoría de 55% de los sufragios en la segunda vuelta y que los conservadores retrocederán.

Tiempos difíciles

Otra sorpresa para muchos fue el 11,7% de los sufragios que cosechó el ultraderechista y anti-inmigrante Frente Nacional de Jean Marie Le Pen, al que muchos consideraban una partido en declive.

"Para el Frente Nacional es un muy buen resultado", dijo Nonna Mayer, directora del centro francés de investigación política CEVIPOF y experta en extrema derecha, en diálogo con BBC Mundo.

A su juicio, el alto porcentaje se explica por la baja participación de votantes de otros partidos.

"Expresa un descontento con la clase política, sobre todo de una parte del medio agrícola muy inquieto sobre el futuro", comentó Mayer.

Esto también ha puesto en duda la estrategia diseñada por Sarkozy para estas elecciones, que según diferentes analistas apostó a absorber votos de la extrema derecha promoviendo un debate sobre la identidad nacional.

Todo indica que en los próximos dos años el presidente francés y sus hombres tendrán aún más dificultades para lograr reformas estructurales y diseñar un discurso eficaz.

"Hay momentos en los cuales los que están en el poder hablan al vacío", dijo Parodi, "y ahora nos preguntamos si en Francia entramos en una etapa de esas".

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