Veteranos de EE.UU. enfrentan deportación

Juraron ante la bandera de Estados Unidos que defenderían la Constitución de cualquier enemigo. Sirvieron durante años en las fuerzas armadas estadounidenses. Lucharon incluso en el frente de combate. Sin embargo, hoy se ven en la obligación de regresar a sus países de origen donde, en muchos de los casos, no les espera nadie.

Image caption Algunos de los veteranos han servido en el frente de combate.

Es la situación de cientos, tal vez miles de veteranos militares inmigrantes que, tras haber cometido un delito, se encuentran en los centros de detención del servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) esperando a ser deportados.

No son indocumentados, pero tras las nuevas leyes migratorias aprobadas por el Congreso en 1996, el arresto de cualquier inmigrante que no tenga la ciudadanía estadounidense puede culminar en su expulsión del país.

"Seguimos perdiendo a estos muchachos", declaró a BBC Mundo Jan Ruhman, un veterano de la guerra de Vietnam que colabora con varios grupos a favor de los ex combatientes.

Delitos menores

"En la mayoría de los casos, están detenidos por crímenes menores no violentos, como posesión de drogas, o robo", exclamó por su parte Alex Di Branco, editora de la organización de defensa de los derechos humanos en internet, Change.org,

"La razón por la que se meten en problemas con la ley es porque sufren del trastorno de estrés postraumático, y no se les ha brindado la atención médica que requiere la enfermedad", agregó la activista.

Indicó que estos veteranos "deben recibir tratamiento, no ser deportados".

Activistas pro veteranos insisten en que los ex militares merecen consideración especial por haber servido al país, especialmente si han participado en guerras.

Change.org se ha unido a otras organizaciones para reclamar una nueva ley que otorgue la condición de "nacionales" a todos los extranjeros que hayan ingresado a cualquiera de las ramas de las fuerzas armadas del país.

Un "nacional" puede ser un extranjero que mantiene un compromiso de lealtad con EE.UU.

"Crédito y honor"

En cartas enviadas a la Casa Blanca y al Congreso, la coalición también reclama que el departamento de Seguridad Nacional (DHS por sus siglas en inglés) suspenda la deportación de los veteranos y el regreso de los ya deportados.

"Yo creo que es una muestra de mucho irrespeto el seguir deportando a veteranos militares que han servido bajo la bandera estadounidense", exclamó Di Branco.

"Los están despidiendo de la tierra que han servido por haber cometido delitos menores", agregó la activista.

El servicio militar no es tomado en cuenta por ICE a la hora de determinar si un inmigrante deberá ser deportado.

"ICE tiene el mayor respeto hacia los miembros del servicio y los veteranos de nuestra nación", dijo a BBC Mundo Richard Rocha, portavoz del servicio de Inmigración y Aduanas.

"El servicio rendido a nuestro país refleja un gran crédito y honor de parte de ellos", añadió Rocha.

A pesar de que afirmó que ICE no lleva cuenta de los veteranos que permanecen en los centros de detenciones para inmigrantes, el funcionario aseguró que la política de la institución es "ofrecer una consideración muy cuidadosa del caso en general y asegurarnos de que se ha hecho todo el esfuerzo posible de evaluar reclamos potenciales de ciudadanía".

Rocha añadió que cualquier acción tomada por ICE que podría resultar en la deportación de un extranjero con servicio militar "debe ser autorizada por el liderazgo de alto mando" de las oficinas locales de la institución.

Denuncian miles

No existe una cifra exacta del número de veteranos que podrían ser deportados. Agentes de ICE aseguran que cientos de estos ex militares figuran junto a unos 32.000 inmigrantes que esperan en unos 350 centros de detención en el país.

Image caption El gobierno dice que nunca hubo garantía de ciudadanía para los inmigrantes.

Sin embargo, organizaciones que luchan por los derechos de los veteranos de guerra en EE.UU. calculan que más de 3.000 inmigrantes veteranos enfrentan una posible deportación.

José Segovia, quien se califica de "un orgulloso soldado de EE.UU.", es uno de ellos. Se encuentra detenido en la prisión Centinela del estado de California y enfrenta una orden de deportación.

Segovia sirvió como infante de la armada por cinco años y participó en la "Operación Libertad para Irak" lanzada en 2003. Tras ser dado de baja con honores, fue diagnosticado con el trastorno de estrés postraumático en diciembre de 2006. Años más tarde fue apresado y condenado a tres años de cárcel por cargos leves relacionados a la violencia doméstica.

Nacido en Honduras, tenía apenas tres años cuando entró legalmente a EE.UU. con su madre, quien hoy es ciudadana estadounidense al igual que sus hermanos. Tiene un hijo de siete años nacido en el país.

"Yo podría ser obligado a regresar a un país que no conozco", escribe Segovia desde la cárcel. "Hay momentos en que pienso que de haber muerto en una batalla en un país extranjero podría haber obtenido mejores resultados".

Promesas

Unos 29.000 inmigrantes pertenecen actualmente al ejército estadounidense y unos 8.000 extranjeros documentados ingresan cada año a las fuerzas militares, según el Pentágono.

Al igual que Segovia, dicen que cuando fueron reclutados recibieron la promesa de que por su servicio recibirían la ciudadanía estadounidense".

"La ley garantiza que el sacrificio de los no ciudadanos durante un momento de necesidad nacional sea compensado con la oportunidad de obtener la ciudadanía prontamente", afirmó a BBC Mundo Eileen Lainez, portavoz del departamento de Defensa.

Lainez agregó que los miembros del servicio militar actualmente tienen derecho a lograr la ciudadanía rápidamente mediante una orden ejecutiva de 2002.

Pero aclaró que a los inmigrantes se les dice que podrían convertirse en ciudadanos estadounidenses, pero se les aclara que no hay garantías.

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