Irán: EE.UU. y Francia piden rápidas sanciones

Presidente de EE.UU., Barack Obama y su colega francés, Nicolas Sarkozy, en la Casa Blanca
Image caption El presidente francés Sarkozy aseguró que su posición era "inseparable" de la del presidente Obama.

Los gobiernos de Estados Unidas y Francia esperan que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decida sobre nuevas sanciones a Irán en "semanas" y no "meses", dada la continuidad del programa nuclear iraní del que sospechan que tiene fines militares.

"Mi esperanza es que vamos a tener esto listo para esta primavera", dijo el presidente estadounidense, Barack Obama, durante un presentación conjunta con su colega francés, Nicolas Sarkozy, en la Casa Blanca.

"No estoy interesado en esperar meses. Estoy interesado en ver este régimen (de sanciones) en marcha dentro de semanas", aseguró Obama, quien se había reunido previamente con Sarkozy en la residencia presidencial estadounidense.

Sarkozy dijo que su posición era "inseparable" de la de Obama y agregó que "Irán no puede continuar en esta loca carrera (por adquirir armas nucleares)".

"Ha llegado el momento de tomar una decisión", aseveró el mandatario francés y añadió que tanto él como sus colegas del Reino Unido, Gordon Brown, y de Alemania, Angela Merkel, harán "todos los esfuerzos necesarios" para que las sanciones se concreten.

Consenso lejano

Sin embargo, Obama reconoció que todavía no existe "unanimidad internacional" sobre la manera de manejar el asunto. "Eso es algo en lo que tenemos que trabajar" reconoció el presidente estadounidense.

China y Rusia, países con poder de veto en el Consejo de Seguridad, no están convencidos de que la profundización de las sanciones sea la mejor manera de convencer a Teherán para que demuestre que su programa nuclear no tiene intenciones armamentistas.

Si el Consejo llegara a aprobar un nuevo cuerpo de sanciones es posible que Pekín o Moscú decida vetarlo, quitandole toda efectividad.

Una demostración de que el consenso en torno al manejo de la crisis iraní está lejano fue la ausencia de cualquier referencia a posibles sanciones en el documento final de la reunión del Grupo de los 8, los países económicamente más poderosos del mundo.

En su reunión de Gatineau, Canadá, los ministros de relaciones exteriores del G-8 sólo acordaron "mantener abierto el diálogo con Irán" y pidieron a la comunidad internacional "que tome los pasos necesarios para presionar" a Teherán.

Chili con carne presidencial

La visita de Sarkozy a Washington ha sido usada por ambos gobiernos para aclarar los rumores de la supuesta "mala química" entre él y Obama, y de paso relanzar las relaciones entre ambos países todavía afectada por la negativa de París de apoyar la invasión de Irak.

Este martes, ante la prensa, el estadounidense llamó al francés "mi querido amigo" y destacó el que su hija, Sasha, celebró su octavo cumpleaños en el Palacio del Eliseo en París, el año pasado.

"Puede haber desacuerdos, pero nunca por las razones equivocadas. Y como ambas partes somos muy transparentes hay confianza", dijo Sarkozy.

Para demostrar sus afinidades con Obama, el mandatario francés se detuvo en el ahora internacionalmente famosos Ben's Chili Bowl, un pequeño negocio de comida rápida ubicado en el centro de Washington que es uno de los favoritos del presidente estadounidense.

En la noche el menú fue más elegante cuando Sarkozy y su esposa, Carla Bruni, se reunieron con los Obama en la Casa Blanca, para la primera cena privada que ofrecen desde que llegaron a la residencia presidencial

Estudiosos de las relaciones estadounidenses-europeas coinciden en decir que para Sarkozy la visita puede servirle para "tomar prestado" un poco del brillo que tiene entre los franceses el presidente Obama, tras la derrota de su partido en las últimas elecciones regionales.

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