Última actualización: lunes, 12 de abril de 2010 - 15:00 GMT

España: crisis marca política con inmigrantes

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Entre los municipios españoles de Aguaviva y Vic hay menos de 300 kilómetros de distancia, pero en política inmigratoria parece que hubiera un abismo.

Aguaviva, en la provincia de Teruel, es un pueblo que hace una década llamó a inmigrantes de Sudamérica para combatir la reducción de sus habitantes, ante el envejecimiento de la población autóctona. (Ver video)

En cambio Vic, en la provincia de Barcelona, estuvo en el ojo de una tormenta política en enero por haber anunciado que evitaría empadronar a inmigrantes indocumentados, lo que les impediría acceder a servicios públicos.

La decisión del Ayuntamiento de Vic fue criticada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y al final quedó sin efecto.

Pero las actitudes de ambas localidades marcan los dos extremos del péndulo por el que España, en medio de una crisis económica, oscila a la hora de decidir cómo recibe a los extranjeros que llegaron para quedarse.

¿Efecto dominó?

Indocumentados tratando de llegar a España

Un alto funcionario español recomendó a quienes quieran migrar a Europa que "tachen de su agenda inmediata" a España.

La semana pasada, el Ayuntamiento de Vic obtuvo un respaldo inesperado de la Comisión Europea, que recordó a España que las normas europeas impiden tolerar la presencia de inmigrantes indocumentados.

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, indicó que la Directiva de Retorno que entrará en vigencia en diciembre obliga a los países europeos a expulsar o regularizar a los extranjeros sin papeles.

Eso quiere decir que el gobierno español deberá definir cómo procede si Vic, cuyo alcalde Joseph Maria Vila d’Abadal favorece la expulsión, o cualquier otro ayuntamiento que denuncie la presencia de inmigrantes irregulares en sus territorios.

El gobierno español ha ido modificando su estrategia (migratoria), asimilándola a la europea

FRIDE, centro de análisis

Una medida así podría causar un efecto dominó en otros ayuntamientos que ponga "al borde del colapso" a las oficinas encargadas de combatir la inmigración irregular, advirtió la Confederación Española de Policía.

Esta situación evidencia el contraste que existe entre la política tolerante que España tuvo en los últimos tiempos ante los extranjeros sin papeles y las normas migratorias europeas a las que ahora parece plegarse.

Viraje

La reciente apertura española a la mano de obra foránea, con regularizaciones masivas de extranjeros sin papeles, hizo del país uno de los 10 del mundo con mayor proporción de inmigrantes.

Pero muchos advierten que, en medio de la crisis económica, España ha emprendido un viraje para adaptarse a las normativas europeas más restrictivas en materia migratoria.

El ministro español de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, recomendó en marzo a los inmigrantes que "tachen de su agenda inmediata" a España.

"La inmigración cada vez tiene que discurrir y tratarse más en (el) ámbito" de la Unión Europea (UE), dijo Corbacho.

Fronteras cerradas

Desempleados haciendo fila frente a oficina de empleo.

España es uno de los países europeos que más ha sufrido los efectos de la crisis mundial.

Madrid indicó que en el marco de su presidencia rotativa de la Unión Europea, que ejerce este semestre, pretende reforzar la política migratoria común del bloque para controlar quiénes ingresan desde fuera.

La estrategia española se basa en un Pacto Europeo de Inmigración y Asilo, criticado por organizaciones no gubernamentales porque busca atraer mano de obra calificada mientras se cierran las puertas a otros inmigrantes.

España también descartó revisar la Directiva Retorno, aprobada por Europa para fijar criterios comunes sobre la expulsión de inmigrantes indocumentados, pese a las protestas latinoamericanas.

A nivel doméstico, España endureció su Ley de Extranjería, fijando nuevos criterios para la detención de extranjeros sin papeles y la reagrupación familiar, y lanzó un plan para estimular el regreso de los inmigrantes a sus países de origen.

¿Cambio duradero?

Aunque estén cambiando las políticas, no están siendo muy eficaces

Juan Carlos Rodríguez, Investigador de Analistas Socio Políticos

"El gobierno español ha ido modificando su estrategia (migratoria), asimilándola a la europea", sostuvo en enero un informe de FRIDE, un centro de análisis basado en Madrid.

El texto descartó que España llegue a los "extremos" de Italia en política migratoria, pero recordó que el gobierno de Zapatero se propuso reducir casi en 30% los recursos para integrar inmigrantes.

El flujo migratorio a España disminuyó recientemente, aunque el informe de FRIDE sugirió que en el futuro podría volver a aumentar ante un nuevo viraje de las políticas gubernamentales.

"Una vez que se pase el temporal de la crisis, habrá que analizar si el boom migratorio ha quedado atrás, enmarcado en directivas europeas, o si frente a un nuevo período de expansión económica, España regresa a la bilateralidad, alejándose de Bruselas de acuerdo a sus necesidades", señaló.

Eficacia en duda

Indocumentados en Melilla

La tasa de desempleo para los inmigrantes en España alcanza a 28,5%, superior a la tasa general.

Actualmente en España hay casi cinco millones de inmigrantes y la tasa de desempleo para ellos llega a 28,5%, varios puntos encima del nivel de que registran los nacidos en el país.

La secretaria española de Estado para la Inmigración, Anna Terrón, dijo este lunes en el diario ABC que unos 600 inmigrantes por mes regresan a sus países de origen, acogidos a planes gubernamentales que prevén pagarles el pasaje de avión.

Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes parecen dispuestos a quedarse en España pese a la crisis.

"Aunque estén cambiando las políticas, no están siendo muy eficaces", dijo Juan Carlos Rodríguez, investigador de la consultora española Analistas Socio Políticos, en diálogo con BBC Mundo.

A pesar de las polémicas recientes en Vic y otros municipios del país sobre la inmigración, Rodríguez sostuvo que la actitud de los españoles ante los extranjeros ha cambiado poco en tiempos recientes.

"Se observa en los últimos años una reticencia un poquito mayor hacia los inmigrantes. Pero no parece que los españoles estén achacando a los extranjeros los males que nos aquejan", añadió.

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