Comparan críticas al Papa con antisemitismo

El predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa
Image caption Cantalamessa hizo su reflexión en la conmemoración del Viernes Santo.

El predicador personal del Papa Benedicto XVI, Raniero Cantalamessa, comparó las críticas que ha recibido el líder del catolicismo -por la forma en que la Iglesia Católica ha manejado el escándalo de pederastia- con la violencia colectiva sufrida por los judíos.

En la ceremonia del Viernes Santo -celebrada en la Basílica de San Pedro-, en compañía del sumo pontífice y ante cientos de feligreses, el sacerdote mencionó el fragmento de una carta escrita por un amigo judío que señala que las acusaciones le recuerdan los aspectos más vergonzosos del antisemitismo.

El Vaticano se ha defendido de lo que algunos han calificado como la negligencia del Papa en el manejo de los casos de abusos sexuales a menores de edad por parte de sacerdotes, cuando el actual líder del catolicismo se desempeñaba como cardenal en Alemania y Roma.

Críticas de los judíos

Los comentarios de Cantalamessa enojaron a organizaciones judías y a representantes de las víctimas del antisemitismo.

Stephan Kramer, secretario general del Consejo Central de Judíos de Alemania, dijo que las palabras del sacerdote eran ofensivas y repulsivas.

"Estoy sin palabras. El Vaticano está intentando convertir a los verdugos en víctimas", dijo.

Peter Isely, portavoz del grupo estadounidense Snap, dijo por su parte que el sermón había sido "irresponsable".

"¿Se sientan en su palacio papal, están pasando por un momento incómodo y se comparan a ellos mismos con los que eran llevados en coches de ganado hacia Auschwitz? No pueden estar hablando en serio", aseguró.

El rabino Gary Greenebaum, del Comité Judío Americano, habló de "un uso desafortunado del lenguaje".

"La violencia colectiva contra los judíos ocasionó la muerte a seis millones de personas, mientras la violencia verbal en este caso no ha resultado en asesinatos ni destrucción", dijo.

Iglesia alemana pide perdón

Image caption La declaración de Zollitsch contrasta con el silencio sobre los abusos por parte del papa Benedicto XVI.

Mientras tanto, el presidente de la Conferencia Episcopal alemana, el arzobispo Robert Zollitsch, admitió que la Iglesia Católica hizo muy poco por las víctimas de abusos sexuales cometidos por curas.

"No se prestó la suficiente atención a las víctimas, en parte por el temor equivocado a dañar la reputación de la Iglesia", afirmó el líder religioso.

Zollitsch prometió además un nuevo comienzo, a través de un comunicado difundido el día en que los católicos celebran el Viernes Santo.

Recordó que justamente este día simboliza el comienzo de algo nuevo y que debe aprovecharse para "ese nuevo comienzo" que tanto necesitan "todos con urgencia".

"Se abrieron heridas que apenas pueden ya curarse. Tanto más debemos centrarnos por ello en ofrecer toda la compasión y el apoyo posibles a las víctimas", añadió.

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Oración especial

En todas las iglesias de Alemania habrá una oración especial durante Semana Santa para las víctimas de los abusos, señala la corresponsal de la BBC en Berlín, Oana Lungescu.

Y es que son muchas. Desde enero, más de 250 personas en todo el país han denunciado haber sufrido abusos por parte de sacerdotes entre los años 50 y 1990.

Además, más de 4.000 personas llamaron al teléfono especial de asistencia a las víctimas, abierto este martes por la Iglesia para mejorar su imagen, según medios locales.

La admisión del presidente de los obispos alemanes contrasta con la reacción del papa Benedicto XVI, acusado por algunos de haber ocultado casos de abusos en el pasado.

El pontífice evitó referirse a este tema en las dos misas que ofició con motivo del Jueves Santo.

Sin embargo, cargó contra las leyes que permiten el aborto.

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