Kirguistán, en medio del tablero centroasiático

Protesta en Kirguistán
Image caption Kirguistán está en el centro de una región estratégica por sus recursos naturales

Kirguistán, el empobrecido país centroasiático azotado por una ola de violencia política, es de una importancia estratégica trascendental para las superpotencias.

La Embajada de Estados Unidos en Bishkek, la capital, expresó su profunda preocupación y el gobierno ruso pidió contención tras la revuelta desatada el miércoles.

Kirguistán se encuentra en el epicentro de una región que ha cobrado un interés reciente para las superpotencias modernas y que recuerda al enfrentamiento que tuvo lugar en el siglo XIX entre los imperios ruso y británico por el acceso a India.

Se trata de una competición por el acceso a la energía y a otros recursos naturales, por las rutas comerciales, y más recientemente por el suministro a las tropas occidentales que luchan en Afganistán.

Escala estadounidense hacia Afganistán

En el caso de Kirguistán, uno de los países más pobres de la región, el interés principal reside en la instalación de bases militares.

La base aérea de Manas funciona como punto de escala clave para el ejército estadounidense en Afganistán, y cobró más importancia tras el cierre de la llamada base K2 en Uzbequistán.

Image caption El presidente Bakiyev exigió a EE.UU. un aumento de la compensación por el uso de la base aérea de Manas.

La clausura de K2 se produjo en 2005 por el distanciamiento entre los Gobiernos estadounidense y uzbeco después de que las autoridades uzbecas causaran una masacre al reprimir una revuelta islamista.

El presidente kirguís, Kurmanbek Bakiyev, intentó enfrentar a Washington contra Moscú: por un lado comenzó a exigir a EE.UU. un aumento de la renta por el uso de Manas y por otro, a principios de 2009 y con el respaldo de una promesa de ayuda rusa, anunció que la base de Manas sería cerrada.

El presidente estadounidense, Barack Obama, tuvo que intervenir personalmente para mantener el acceso de sus tropas a la base, llegando a un compromiso con el Gobierno de Bishkek por el que Manas sería descrito como un "centro de tránsito".

Lo complicado de las relaciones en la región -inestabilidad, lucha por el acceso a la energía, y el ascenso islamista- ha suscitado un debate sobre qué tanto debe implicarse Occidente -y en especial EE.UU.- en la región a largo plazo, si las operaciones militares en Afganistán comienzan a reducirse a partir de 2011, como pretende Obama.

Pero muchos analistas se preguntan si a Occidente le conviene una retirada que dejaría la vía abierta a Rusia, China y otros intereses locales.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.