Última actualización: viernes, 9 de abril de 2010 - 13:28 GMT

El racismo aún vive en la nación "arco iris"

La manifestación en Ventersdorp pone en relieve que el racismo todavía está presente en Sudáfrica.

Dieciséis años después del fin de dominio de la minoría blanca en Sudáfrica, durante el proceso judicial que se le sigue a los dos jóvenes acusados del asesinato de Eugene Terreblanche, líder de la ultraderecha en ese país, se ha puesto de relieve el nivel de la intolerancia y odio racial que aún presente en esta sociedad.

El martes, 6 de abril, el tribunal en Ventersdorp, presentó cargos contra los acusados, un joven de 15 y un hombre de 28 años. Lo que se vivió ese día habla de una realidad que no se asemeja a la visión de "Nación arco iris" de Nelson Mandela, primer presidente negro del país.

Cientos de granjeros blancos, muchos vestidos de camuflaje militar, manifestaron en las afueras del tribunal. Según ellos el asesinato de Terreblanche fue el colmo, y dicen que ahora se van a "proteger" a cualquier precio.

"Esto significa la guerra"

Dirkie Cronwright

"La pistola está cargada, así lo ha estado desde hace años, pero ahora se ha apretado el gatillo. Sudáfrica no está segura", dijo Shaun Labuschagne, un afrikáner que viajó desde Johannesburgo para manifestar durante el proceso.

"Durante los últimos siete años, nuestra gente ha sido exterminada. Estamos aquí para planear el próximo paso".

Se refiere al hecho de que unos 3.000 granjeros blancos han sido asesinados desde el fin del apartheid.

Sin embargo, alrededor de 50 personas –la mayoría negros– son asesinados cada día en este país.

Dirkie Cronwright, un hombre de unos 25 años, totalmente vestido de camuflaje militar, duda antes de hablar conmigo. Tiene miedo de decir algo que de lo que después se arrepentirá, explica.

Pero luego se suelta, y grita: "Aquí habrá una guerra -es sólo cuestión del tiempo".

"Los negros lo quieren todo. Ya tienen el país. ¿Qué más quieren? Nosotros, los blancos, no les importamos, y esto me enfada mucho"

"Esto significa la guerra" dice, al parecer ignorando de que habla con una persona negra.

"Lo merecía"

Al otro lado del "arco iris", algunos negros aplauden a los que mataron a Terreblanche, diciendo que son héroes.

Para reproducir este material debe tener activado Java Script, así como tener instalada la última versión de Flash Player.

Reproduzca el contenido en Real Player o Windows Media

"Dios les dio el poder de matar a este hombre. Hicieron lo que nadie más podía hacer", dice María Gantane.

"Cuando murió Chris Hani (un activista contra el apartheid) no lloró ningún blanco, lloramos solo nosotros negros".

Un hombre fuera de la corte me dijo: "Terreblanche debería haber muerto hace mucho tiempo. Abusaba de los trabajadores negros desde hace años, merecía morir. Por fin podemos vivir en paz".

"Si Terreblanche aparecería ahora, lo mataríamos", añadió otro granjero.

Miembros del grupo de Terreblanche, el Movimiento de Resistencia Afrikaner (AWB, por sus siglas en afrikaans) agitaban banderas y pancartas y distribuían chapas con el símbolo nacionalista Afrikaner, en una muestra de unidad contra lo que llaman "un sitio de los negros"

Aquí el tiempo se ha parado. En esta ciudad predominantemente blanca, todavía quedan monumentos celebrando la vida de los afrikáners del siglo diecinueve.

Todas las calles y numerosas tiendas llevan nombres en afrikaans, una manera de mostrar que este no es ningún lugar para los negros.

Sin embargo, una multitud de unas 150 personas negras de las comunidades circundantes se atrevieron a entrar en la ciudad para el proceso judicial de los dos jóvenes.

La tensión era muy alta a las afueras del tribunal de Ventersdorp.

Cuando una multitud más nutrida de afrikaners empezó a cantar el viejo himno nacional –Die Stem- ellos respondieron con el nuevo himno post-apartheid: Nkosi Sikelei Africa (Que Dios bendiga Africa).

Luego, una mujer blanca provocó una escaramuza cuando salpicó una mujer negra de agua, obligando a la policía a usar cercas de alambre para separar a los dos grupos.

Mientras tanto, los afrikaners arrojaban comentarios racistas, llamando "babuinos" y "kaffirs" a los negros, ambos términos despectivos para personas negras.

Espectro de colores

La escena está lejos de poder compararse a la visión de Nelson Mandela de una nueva Sudáfrica, la de una "nación arco iris".

Durante el periodo del apartheid los afrikaners dominaban Sudáfrica, y algunos todavía anhelan el regreso de esos días.

Muchos entre ellos están de acuerdo en que el brutal asesinato de Terreblanche ha transformado una ciudad que había aprendido a sobrellevar el racismo, en una que ahora exige acciones drásticas, como el porte de armas para la protección.

La policía tuvo que intervenir para separar a los dos grupos de manifestantes-

Esta mentalidad ha provocado una oleada de miedo entre residentes negros de las zonas agricultoras de Sudáfrica, donde permanece el reino de racismo.

En el resto del país, señales públicas del racismo son raras, pero sudafricanos blancos y negros llevan vidas, en buena medida, separadas.

"Vivo en un distrito a unos kilómetros de la ciudad y, como negros, no nos sentimos seguros, mucho menos después de la muerte de Terreblanche", me comentó Lesego Tsui, un estudiante universitario.

"Ni siquiera quiero salir por la noche, porque siempre hay la posibilidad de que los Boers (los blancos) nos perseguirán".

BBC navigation

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.