Batalla legal por "alimento milagroso"

¿Debería un alimento revolucionario, que podría salvar a millones de niños desnutridos, estar protegido por patentes comerciales?

Image caption En el mundo hay 26 millones de niños desnutridos, según la ONU.

Ese es el dilema ético que rodea una disputa legal a ambos lados del Atlántico.

De un lado están los inventores franceses de Plumpy'nut, un alimento terapéutico a base de pasta de maní que en los últimos cinco años ha revolucionado los tratamientos para la malnutrición en África.

Según explica Hugh Schofield, corresponsal de la BBC en París, la empresa fabricante, Nutriset, señala que las patentes son necesarias para proteger la producción de Plumpy'nut en los países pobres.

Del otro lado, dos organizaciones sin fines de lucro estadounidenses ya han acudido a los tribunales federales de Washington para pedir que se levanten esas patentes.

Según estas organizaciones, Nutriset les impide fabricar una pasta similar –y más barata- a pesar de la gran demanda de las organizaciones humanitarias.

"A través de sus acciones, Nutriset está impidiendo que millones de niños desnutridos accedan a lo que precisan para sobrevivir. Es así de simple", afirma Mike Mellace, de la fundación Mama Cares, de San Diego.

Pero la directora general de Nutriset, Adeline Lescanne, señala que esas acusaciones son injustas y perturbadoras. "Ningún niño en el mundo ha sido privado de alimento a causa de las patentes", aseguró.

"Si lo hubiera, ¿cómo podríamos ir a trabajar cada mañana?", agregó.

Alimento "milagroso"

Algo en lo que todos están de acuerdo es en las cualidades "milagrosas" del producto: una mezcla de pasta de maní, leche en polvo, azúcar y aceite vegetal fortificada con vitaminas y minerales que ganó fama mundial a raíz de la crisis alimentaria en Níger en 2005.

"Antes había que hospitalizar a los niños desnutridos, lo que implica muchos recursos. Con Plumpy'nut, principalmente debido a que no necesita ser mezclado con agua potable, los chicos pueden quedarse en casa", explicó Stephane Doyon, jefe de nutrición de Médicos Sin Fronteras.

"En 2002 se necesitaron 2.000 voluntarios para tratar a 10.000 niños durante una hambruna en Angola. En Níger se necesitaron sólo 150 para la misma cantidad de pacientes. Gracias a Plumpy'nut, de repente eso fue posible".

El éxito del producto fue tan grande que hoy es considerado el parámetro de los llamados "alimentos terapéuticos listos para consumir". Nutriset y sus socios lideran el mercado, con 90% de la producción mundial.

Pero este monopolio es combatido por muchos, como Mike Mellace, que propone crear un producto similar llamado Re:vive. Según él, es absurdo que se le prohíba fabricar un producto tan simple. "No es una fórmula secreta. Básicamente, es un Nutella fortificado".

Mellace afirma que tanto él como otros fabricantes han enviado cartas a Nutriset, que debería abrir las patentes, especialmente en Estados Unidos, país con una gran industria de la pasta de maní.

El activista cita cifras de la ONU que muestran que de los 26 millones de niños desnutridos en el mundo sólo uno o dos millones reciben Plumpy'nut o productos similares.

Producción africana

Nutriset no niega esas cifras, pero da otra visión del tema. Primero, dicen, la patente no es universal. En países como Níger, Malawi y Kenia cuentan con socios y franquicias que permiten que Plumpy'nut sea producido localmente. Remi Vallet, portavoz de la empresa, asegura que su objetivo es que los países pobres puedan producir los nutrientes de manera sostenible.

Image caption Sólo el 5% de los niños desnutridos recibe Plumpy'nut o alimentos equivalentes.

"Si las empresas estadounidenses pudieran producir Plumpy'nut, obviamente el volumen crecería, pero también supondría el fin de nuestros socios locales en África, que no podrían competir. No queremos eso".

En torno a la polémica subyace la preocupación sobre las políticas alimenticias de EE.UU., influenciadas por grupos de presión agrícolas.

Pero la propia Nutriset tiene operaciones en Estados Unidos. "Vienen con un subsidio de US$2 millones de USAID para montar una fábrica y nos impiden fabricar lo mismo que ellos. ¡Juegan a dos puntas!" protestó Mellace.

Sin embargo, la empresa francesa asegura que el tema de las patentes es delicado e insiste en que, en última instancia, su objetivo es que a largo plazo los gobiernos de los países en desarrollo puedan hacerse cargo, ellos mismos, del problema de la desnutrición.

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