Vaticano: fallan las relaciones públicas

El papa Benedicto XVI

¿Dónde ha fallado la estrategia mediática del Vaticano? El papa Benedicto XVI se ha visto envuelto en el ojo de una tormenta durante varias semanas, asechado por acusaciones de abogados y víctimas en Alemania, Estados Unidos y otras partes de que él y otros altos funcionarios del Vaticano han manejado mal o intentado encubrir serios casos de abuso, al tiempo que han protegido a los sacerdotes implicados.

Estas acusaciones, si no se abordan o rechazan rotundamente de manera expedita, resultan ser particularmente dañinas para la credibilidad e imagen de la Iglesia Católica, como también para la autoridad moral del Papa y la Santa Sede a nivel mundial.

Sin embargo, el Vaticano ha tenido dificultades defendiendo al pontífice de las revelaciones que gotean diariamente y muchos cuestionan su estrategia de comunicaciones.

Matando al mensajero

Cuando le pregunté a John L. Allen, el comentarista estadounidense en temas del Vaticano, por qué estaba fallando la estrategia mediática, me contestó:

"¡Tan pronto vea que tienen una estrategia, te dejaré saber! De hecho, no tienen una, y ahí es donde se están equivocando".

Image caption El cardenal Sodano se refirió a las acusaciones como "cháchara".

En efecto, la falta de una estrategia mediática coherente es evidente, a medida que una variedad de personalidades del Vaticano asumen personalmente el deber de responder públicamente a las acusaciones.

Suelen hacerlo de manera defensiva o negando los hechos, matando al mensajero, o denunciando una conspiración contra el Papa y la Iglesia Católica por sus posturas morales hacia la vida, la familia y la bioética.

En semanas recientes, el Vaticano se ha parecido más a un cuerpo de bomberos que sale apresuradamente a apagar un incendio mientras que en otro lugar brota uno más, y nunca puede estar seguro de dónde va a ocurrir el próximo.

En varias ocasiones fue sorprendido con la guardia baja, antes y después de la Pascua, cuando su propia gente empezó el incendio en las entrañas del Vaticano.

Opine: ¿respuesta a la pederastia?

Gays y judíos

El Viernes Santo, fray Raniero Cantalamessa, predicando en la Basílica de San Pedro, despertó tensiones con judíos al citar de una carta de un amigo judío que hizo una comparación entre los ataques contra el papa Benedicto y los ataques antisemitas contra los judíos.

Image caption El cardenal Bertone hizo un vínculo entre la homosexualidad y la pederastia.

El Domingo de Resurrección en la Plaza de San Pedro, el decano del Colegio de Cardenales, Ángelo Sodano, tildó de "cháchara" las acusaciones contra el Papa, ofendiendo así las organizaciones de víctimas.

El 13 de abril, el cardenal Tarcisio Bertone, el secretario de Estado, enfureció a la comunidad gay mundial al afirmar que las investigaciones indicaban un vínculo entra la homosexualidad y la pederastia.

El Vaticano tuvo que también apagar ese incendio.

Comentando sobre estos traspiés que echaron leña al fuego en lugar de moderar a la prensa desenfrenada, Andrea Tornielli, un destacado comentarista italiano, dijo que "todo esto hace muy difícil entender la estrategia del Vaticano y su línea de respuesta".

La oficina de prensa de la Santa Sede está a cargo del jesuita italiano, fray Federico Lombardi, un periodista que también maneja las estaciones de radio y televisión del Vaticano.

Pero, mientras cualquier estrategia de comunicación de un gobierno tendría a su principal portavoz participando en todas las importantes discusiones sobre temas importantes, no se puede decir lo mismo de fray Lombardi.

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Menoscabo

Él no ha hablado una sola vez con el papa Benedicto sobre el escándalo de abuso desde que estalló por primera vez en Alemania en febrero pasado.

Lombardi se describe a sí mismo como "un portavoz dependiente del Secretariado de Estado del Vaticano, del cual recibo mis instrucciones".

"Es el Secretariado de Estado el que decide la línea a seguir yo la trato de comunicar lo mejor que puedo", afirmó.

No se considera como el coordinador de estrategia mediática del Vaticano. "Nadie nunca me ha dado ese mandato", me aseguró.

Él se da cuenta de la necesidad de rebatir cuanto antes las acusaciones si éstas no tiene fundamento sólido y responder a las preguntas.

La patente sinceridad de Lombardi es una ventaja y el está haciendo lo mejor que puede bajo las circunstancias. Sin embargo, está siendo menoscabado en el Vaticano por todo aquel que se siente con la facultad de emitir un comentario.

La estrategia invisible

Image caption Representantes de la víctimas de abuso criticaron al Vaticano por el manejo de las acusaciones.

Durante la crisis, Lombardi ha colaborado muy de cerca con otros medios del Vaticano: L'Osservatore Romano -el diario oficial-, el Consejo para Comunicación Social y el sitio internet.

El resultado ha sido la publicación en la red de una guía simple que explica cómo el Vaticano aborda las acusaciones de abuso sexual de menores y los sacerdotes implicados.

Aunque es un esfuerzo bienvenido, está lejos de ser la estrategia centralizada y coordinada que necesita el Vaticano si es que pretende defender su credibilidad y autoridad moral en un mundo cada vez más escéptico.

Un alto diplomático me comentó cómo deseaba que "el Vaticano se organizara" porque "no hay justificación para acusar al papa Benedicto de ser indulgente con el abuso de menores".

"De veras pienso que tienen una buena historia que contar", dijo, "pero, simplemente, no la han logrado comunicar".

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