Presidente chino visita zona del terremoto

Presidente Hu Jintao visita a las víctimas del terremoto
Image caption El presidente chino Hu Jintao visitó a las víctimas del terremoto.

El presidente de China Hu Jintao visitó a los sobrevivientes del terremoto que el pasado miércoles devastó la remota región tibetana de Jiegu, y que hasta el momento ha dejado al menos 1.700 muertos.

El presidente Hu, quien recortó su estancia en una cumbre en Latinoamérica, llegó a la ciudad de Jiegu, en la región montañosa de Qinghai, y alentó a los equipos de rescate a que continuaran buscando sobrevivientes.

"Rescatar a aquellas personas que pudieran estar atrapadas sigue siendo la mayor tarea. Debemos valorar cada vida", expresó el presidente, según reportes de la prensa oficial.

Los esfuerzos por encontrar sobrevivientes continúan, y después de cuatro días del terremoto, algunas personas han sido encontradas con vida, incluyendo a un hombre de 68 años, que estaba atrapado bajo los escombros.

Fuentes oficiales afirman que las necesidades básicas de refugio, agua y comida están cubiertas, pero que sigue siendo difícil hacer llegar las provisiones al lugar de la catástrofe, 4.000 metros sobre el nivel del mar.

La agencia estatal china Xinhua reportó este domingo que el número de víctimas del terremoto de 6,9 grados en la escala de Richter ascendía a 1.706, y que 256 personas aún están desaparecidas.

Petición del Dalai Lama

Pero el énfasis ha cambiado, según comenta el corresponsal de la BBC en Pekín Quentin Sommerville. Muchos residentes locales y monjes han comenzado a cremar a los muertos.

En esta región budista de China, los cadáveres son generalmente dejados a que se descompongan, pero ante la gran catidad de cadáveres las ceremonias tradicionales han sido cambiadas por grandes piras funerarias.

El líder espiritual tibetano, Dalai Lama, nacido en la provincia afectada de Qinghai, había apelado este sábado a que se le permitiera visitar la zona del desastre, donde se estiman unos 12.000 heridos y unas 100.000 personas que han perdido sus hogares.

Se cree que es poco probable que el gobierno chino le permita la visita.

Aunque el líder espiritual es adorado por las personas de esa región en China, el gobierno de Pekín lo considera un líder separatista, y que sus peticiones de libertad para los tibetanos son una estrategia para alcanzar la independencia, añade nuestro corresponsal.

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