Radiografía de la mancha de petróleo

Costa del Golfo de México
Image caption Los expertos no saben con certeza en qué momento el vertido de petróleo llegará a la costa.

Prepararse para lo peor y esperar lo mejor. Ese parece ser el mantra en boca todos los expertos que están trabajando para recibir los embates de la gigantesca ola de crudo que, tras el colapso de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, se acerca peligrosamente hacia las costas del Golfo de México.

Y aunque el derrame se inició hace cerca de dos semanas, aún no está claro cuándo llegará a la costa y que regiones -con certeza- recibirán el grueso del impacto.

Vea: ¿Cómo se limpia un vertido?

Según le dijo a la BBC Steve Lohrenz, Oceanógrafo de la Universidad del Sur de Mississippi, en Estados Unidos, las corrientes oceánicas son un factor determinante en el movimiento de la mancha de crudo.

"En esta zona hay un sistema muy complejo de corrientes cercanas a la costa. Y mar adentro también hay un fuerte flujo de corrientes oceánicas. Una de ellas es la Corriente del Lazo que se convierte eventualmente en la Corriente del Golfo, a medida que se traslada hacia el norte a lo largo de la costa este", explicó Lohrenz.

Image caption El clima y las corrientes condicionan la trayectoria del derrame.

La corriente del Lazo es un corriente cálida estacional que tiene lugar en primavera y verano y que circula en el sentido de las agujas del reloj.

Si el vertido se suma a las aguas de esta corriente -si es que no lo ha hecho ya- el crudo podría desparramarse por una zona mucho más amplia, contaminando desde los Callos de Florida hasta el Cabo Hatteras en Carolina del Norte.

Para Hans Graber, Profesor de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas y Atmosféricas de Miami, "no es una cuestión de si se suma o no sino de cuándo se suma".

¿Más pequeña?

A través de radares e imágenes satelitales los científicos siguen de cerca tanto la trayectoria -que también está marcada por el cambio en la dirección de los vientos- como la forma que la mancha de crudo va adquiriendo con el paso de las horas.

Imágenes recientes muestran que su superficie -comparada en los últimos días al tamaño de Puerto Rico- es menor de lo que se pensaba y que ha dejado de ser una masa uniforme para transformarse en un acumulación de retazos, probablemente debido a la acción de los vientos y el mal tiempo registrado en los últimos días.

Respecto al tamaño, Lohrenz recomienda tomar esta información "con pinzas".

Vea: ¿Cómo se lucha contra un derrame de petróleo?

"Lo que puede estar sucediendo es que, sencillamente, el petróleo esté mezclado de tal forma con el agua que no sea posilbe verlo a través de las imágenes satelitales", dijo.

Image caption Se estima que el 80% del derrame es de una consistencia ligera, con lo cual puede evaporarse fácilmente.

"De ser así, podría volver a asomarse a la superficie con el correr de los días", añadió.

Otra característica de la mancha -y esto es un elemento que juega a favor- es que, según explica Lohrenz, el 80% parece ser una capa ligera y sólo el 20% una emulsión más densa.

"Es una buena noticia porque quiere decir que es más fácil que se evapore de la superficie del mar a medida que queda expuesta a los rayos del sol y que van mejorando las condiciones climáticas".

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