Reino Unido: hagan sus apuestas....

Globos de los candidatos hechos por una casa de apuestas
Image caption En el Reino Unido se vive un inusitado auge en cuestión de apuestas por cuestiones políticas.

En el Reino Unido, la política está generando un interés similar al que provocan eventos deportivos, al menos para los tahures.

Las grandes compañías dedicadas al negocio de las apuestas ven estos días sorprendidas como se desbordan los teléfonos con llamadas de personas interesadas de repente en la política.

A medida que se ha ido acortando la distancia entre los distintos candidatos electorales británicos, de forma proporcional han aumentado las ganas de algunos británicos de adivinar cuál será el resultado de los comicios y de respaldar su predicción con dinero.

William Hill, una de las casas de apuestas que espera que esas cifras aumenten considerablemente en el día de las elecciones, estima que el número de apuestas podría superar las 10.000 el jueves, a medida que se van conociendo los resultados de las elecciones más reñidas en el Reino Unido de los últimos años.

"Por primera vez en la historia de las apuestas políticas los laboristas son favoritos para finalizar en el fondo de la lista del mercado de los votos populares", señala Graham Sharpe, vocero de William Hill.

Y es que lo que parecía una elección con un claro ganador, el conservador David Cameron, se han convertido en las últimas semanas en motivo de continua especulación: no sólo el aspirante conservador no ha entusiasmado a tantos electores como se anticipaba dada la impopularidad del laborista Gordon Brown sino que los debates televisivos pusieron en el mapa a otro candidato: el liberal demócrata Nick Clegg.

Como en deportes

Para aprovechar el inesperado auge, los corredores de apuestas mantendrán abiertas miles de oficinas en todo el país durante toda la noche del jueves y madrugada del viernes. Anticipan que se dará un fenómeno similar al que ocurre con el deporte, en el que los clientes apuestan no sólo antes del evento sino también durante, dependiendo del desarrollo del partido.

En el caso de las elecciones, las posibilidades de apostar son muchas y muy variadas: van desde cuestiones básicas cómo quién va a ganar y por cuánto, hasta opciones más peculiares como si la esposa del actual primer ministro, Sarah Brown, lo abandonará si pierde las elecciones.

Por esa posibilidad, William Hill ofrece 250-1. Esto quiere decir que si apuesta una libra y resulta ganador obtendría 251, es decir 250 que ganaría más la libra que apostó y que recupera como parte de la ganancia.

Una apuesta menos peculiar es si Gordon Brown anunciará su dimisión antes del sábado. Para ello está fijado un 4/6 por el sí y 11/10 por el no en estos momentos.

Como le explicó a BBC Mundo Rupert Adams, encargado del área política en William Hill, inicialmente es la casa de apuestas la que pone el número de salida.

Una vez que ha hecho oficial su posición todo depende del mercado. Y éste aplica al pie de la letra las duras leyes de la oferta y la demanda: cuanto más personas apuesten por una opción, menor será la cantidad de dinero que ganen los que acierten.

En total, según le dijo Adams a BBC Mundo, la casa William Hill calcula que van a hacerse de unos cinco millones de libras esterlinas con las apuestas políticas, que nunca antes habían experimentado un boom similar. Son 5 de los 25 millones que esta compañía estima van a recaudar en el Reino Unido todas las compañías dedicadas al negocio de los juegos lucrativos, que incluyen William Hill, Betfair, Ladbroke y Coral entre otras.

Y es que aunque el mercado por las apuestas políticas se abrió hace cuatro años, justo en el momento en que anunció el ganador de las pasadas elecciones, fueron realmente los debates políticos televisados y la entrada en escena del candidato liberal demócrata Nick Clegg han operado el milagro: convertir en interesante una escena política marcada por el aburrimiento de la rotación entre opciones conocidas.