El papel de la Reina en las elecciones

Reina Isabel II
Image caption La Reina juega un importante papel en el sistema constitucional británico.

La reina Isabel II es la única persona que puede invitar a alguien a formar un gobierno y convertirse en primer ministro del Reino Unido.

Pero eso no quiere decir que la monarca británica puede ejercer discreción personal acerca de la elección del ocupante del número 10 de la Calle Downing.

Luego de una elección general, la Reina está obligada, por costumbre, a invitar a convertirse en primer ministro y formar un gobierno a la persona que aparente tener más probabilidad de conseguir la confianza de la Cámara de los Comunes.

Si el resultado de la elección no es concluyente, queda a los partidos políticos determinar quién es esa persona, y comunicarle su decisión al Palacio de Buckingham.

Sólo entonces recibirá la Reina al primer ministro saliente para aceptar su renuncia, y poco tiempo después, invitar a alguien más a tomar su lugar.

Distancia política

Lo único que se puede decir con certeza acerca de un hung parliament (un parlamento en el que ningún partido goza de una mayoría absoluta) es que el Palacio de Buckingham está determinado a guardar una distancia del proceso político y mantener a la Reina bien lejos de las discusiones acerca de quién está en la posición más sólida para tener la confianza de los Comunes.

Lea: ¿Qué es un hung parliament?

Eso es algo que los políticos deben arreglar.

Image caption Ninguno de los partidos políticos obtuvo una mayoría absoluta en las elecciones generales del 6 de mayo.

No le corresponde a la Reina decidir quién debería ser el primer ministro y, luego de 60 años en el trono y once primeros ministros distintos -desde Winston Churchill a Gordon Brown- ella está muy al tanto de los peligros potenciales que tiene para una monarquía hereditaria dejarse involucrar en la resolución de una elección inconclusa.

La Reina puede ser la fuente de la autoridad, pero no es su papel determinar quién debería recibir su invitación para ejercer esa autoridad.

Pero. ¿qué pasa si los políticos simplemente no pueden decidir quién tiene la posición más fuerte para convertirse en primer ministro?

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Duda

Ahí es cuando entraríamos a terreno difícil.

Entre otras cosas, porque en cualquier otra situación referente al Reino Unido, la Reina normalmente sería guiada por el consejo de su primer ministro, el asesor principal de la soberana en todos los asuntos constitucionales británicos.

En el caso de un hung parliament, el primer ministro (que sigue en el cargo hasta que presente su renuncia) es uno de los que está disputando el poder.

Obviamente es una parte interesada, cuyo consejo ya no puede considerarse necesariamente como neutral.

Image caption Los partidos políticos adelantan negociaciones para establecer quién podría formar el próximo gobierno.

Por lo mismo, ésta es una situación en donde se acepta que el monarca tome el consejo de otras personalidades.

Dos funcionarios públicos de carrera, el secretario del Gabinete, Gus O´Donnell, y el secretario privado principal del primer ministro, Jeremy Heywood, jugarán papeles importantes, interactuando con el secretario privado de la Reina, Christopher Geidt.

El Palacio también ha estado consultando a varios académicos especialistas en derecho constitucional. Han asistido al Palacio a prepararse para cualquier eventualidad, y estarán disponibles en los próximos días para ofrecer más consejo si es requerido.

Principio constitucional

El deseo ferviente en el Palacio de Buckingham será que los dirigentes políticos puedan determinar entre ellos mismos quién tiene mayor apoyo en la Cámara de los Comunes.

Eso puede tomar algunos días, y el Palacio no intentará apresurar el proceso sin necesidad.

Hay otros factores, hasta cierto punto intangibles, que deberían ayudar a los dirigentes de los partidos a llegar a un acuerdo sin ayuda externa.

Todos están familiarizados con los principios constitucionales británicos. Están al tanto de la gran importancia de tener una Cámara de los Comunes que es independiente de la monarquía.

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Igualmente, se darán cuenta de la alta estima en que el público tiene a la manera en que ésta monarca en particular ha llevado a cabo sus responsabilidades públicas, desde antes de que la mayoría de ellos hubiesen nacido. Sospecho que ninguno de ellos quisiera poner a una monarca constitucional tan ampliamente respetada en una posición difícil.

La Reina observará cómo avanza la situación. Sus asesores principales estarán en contacto cercano con el secretario del Gabinete, quien, de acuerdo a los más recientes protocolos del servicio civil británico, tiene autorización para asistir a los partidos políticos para llegar a una decisión acerca de cómo proceder.

Una vez lo hayan hecho, la caravana de autos tomará la ruta del Palacio y la Reina Isabel II invitará a alguien a formar un gobierno.

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