Karzai busca respaldo de Washington

Hamid Karzai y Hillary Clinton
Image caption Karzai ha sido recibido nuevamente con alfombra roja y mucho tacto en su visita a Washington.

Hace unos meses las cosas entre Afganistán y EE.UU. no estaban bien, a juzgar por el tono de las mutuas recriminaciones que se hacían ambos gobiernos.

Washington cuestionaba la corrupción imperante en el gobierno afgano y la poca claridad con la que el presidente Hamid Karzai había ganado la reelección.

El tamaño del distanciamiento pudo apreciarse en toda su extensión cuando Karzai, el aliado más incondicional de Washington, amenazó con unirse a uno de los mayores enemigos de los estadounidenses: el grupo fundamentalista islámico de los talibanes.

Pero los excesos retóricos parecen cosa del pasado y esta semana Karzai ha sido recibido nuevamente con alfombra roja y mucho tacto en la visita que realiza a la capital estadounidense.

Este martes, tras sus primeras reuniones, el mandatario afgano y la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, evitaron enfatizar las desaveniencias coincidiendo que "entre amigos" pueden surgir desacuerdos.

Tono menor

Es una dinámica de mutua dependencia. Aunque en los últimos años los estadounidenses han criticado la corrupción del gobierno de Karzai y la aparente poca limpieza de las elecciones que ganó el año pasado, entienden que deberán coordinar con él la reconciliación del país.

El cambio de tono sería un reconocimiento de la realidad política, aseguró a BBC Mundo, Stephanie Sanok, experta en temas de seguridad internacional del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington.

"El tono menos confrontacional refleja el reconocimiento compartido de que EE.UU. mantiene una presencia militar en Afganistán para alcanzar el objetivo de seguridad nacional de desmantelar y derrotar a al-Qaeda", explicó Sanok.

Por eso Sanok considera que el debate político entre ambas capitales "debería realizarse a puertas cerradas".

"Los desacuerdos públicos entre altos funcionarios afganos y estadounidenses pueden beneficiar a adversarios como al-Qaeda alimentando su maquinaria de propaganda y relaciones públicas", afirmó Sanok.

Revisión de la guerra

El martes Karzai salió del Departamento de Estado con la promesa que el presidente Barack Obama no dejará sólo a Afganistán.

"Nuestro compromiso en el terreno civil se prolongará durante mucho tiempo", dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en referencia al plan de retiro de tropas estadounidenses que empezará a mediados de 2011.

El miércoles Karzai seguramente escuchará algo similar cuando revise con Obama en la Casa Blanca la estrategia contrainsurgente en su país, la que según un informe del Departamento de Defensa conocido este mes no puede ser calificada aún de "totalmente exitosa".

Desde que Obama llegó a la Casa Blanca cambió el foco de la hasta entonces llamada "guerra contra el terrorismo", desplazando su centro de Irak a Afganistán y trasladando allí a unos 20.000 soldados.

"Es muy temprano para saber con certeza si la estrategia está ganando mentes y corazones del pueblo afgano, que sigue expresando significativamente su preocupación por las bajas civiles y la falta de servicios esenciales", afirmó Stephanie Sanok.

Tanto expertos como responsables militares reconocen que la clave para la estabilidad futura de Afganistán puede radicar en el entrenamiento del ejército y la policía locales, las que en última instancia recibirán el mando que está ahora en manos de las tropas de la coalición internacional.

Hablar con los talibanes

Image caption Obama cambió el foco de la “guerra contra el terrorismo”, trasladando de Irak a Afganistán a unos 20.000 soldados.

Pese a los recientes roces, el presidente afgano confía en mantener el apoyo militar y financiero que le ofrece Washington a su gobierno.

Dentro de su estrategia para la reconciliación política, Karzai ha convocado para dentro de unas semanas una jirga o asamblea tribal, con la que espera atraer a los grupos extremistas que se oponen al gobierno de Kabul.

El gobierno de Afganistán dice promover una reconciliación nacional que incluya conversaciones con los talibanes, que fueron derrocados con la invasión estadounidense en 2001.

Actualmente Kabul ofrece incentivos monetarios para lograr que las bases abandonen el movimiento, que en Washington apoyan siempre que renuncien a la violencia, corten vínculos con grupos extremistas y respeten la constitución afgana.

Aunque la Casa Blanca no ha indicado que acepte el regreso de líderes talibanes a la vida política afgana, la prensa estadounidense especula con las diferencias que el tema estaría generando entre los colaboradores civiles y militares del presidente Obama.

Tambien habría criterios distintos entre los dos países que conforman el pilar de la alianza militar, pues mientras EE.UU. rechaza la posibilidad, Gran Bretaña la favorece como solución que podría darle a Afganistán estabilidad a largo plazo.

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