Inglaterra conmovida por el "caníbal de la ballesta"

Stephen Griffiths
Image caption Stephen Griffiths: imagen en su sitio de internet.

"Soy el Caníbal de la Ballesta". Con estas palabras se presentó ante la corte de justicia de Bradford Stephenn Griffiths, acusado del asesinato de tres mujeres en el norte de Inglaterra.

El caso ha conmovido a la opinión pública británica que sospecha la presencia de un nuevo asesino en serie de prostitutas, un tipo de crímenes con una larga historia en este país.

Las víctimas son Suzanne Blamires, de 36 años, Susan Routhworth, abuela y madre a los 43 años y Shelley Armitagem de 31, pero la policía está investigando otros tres casos de mujeres desaparecidas en la zona de Bradford en los últimos 10 años.

Según la prensa británica, Griffiths fue filmado por las cámaras de seguridad del edificio en que vivía golpeando a una mujer hasta dejarla inconciente, empuñando una ballesta que luego dispara contra la cabeza de la víctima y arrastrando el cuerpo.

La denuncia que hizo el guardia del edificio llevó a la detención de Griffiths esta semana.

El Caníbal megalómano

Stephanie Griffiths tiene 40 años, es licenciado en Psicología y está haciendo un PHD en criminología en la Universidad de Bradford.

Image caption Las tres mujeres trabajaban como prostitutas en Bradford.

La prensa británica ha pintado una imagen suya que calza a la perfección con el estereotipo de asesino en serie popularizado por el cine, la televisión y los medios informativos.

Solitario, adicto a internet, Griffiths tenía colgado en su departamento la fotografía de más de 50 asesinos en serie y obras sobre la vida de criminales en serie famosos.

En su página de internet utilizaba el seudónimo de Ven Pariah (Ven "el paria") y reivindicaba como sus ídolos a terroristas, nazis y asesinos. En Facebook ofrecía esta definición de él mismo.

"La humanidad no es una mera condición biológica. Es también un estado mental. Basándose en eso yo soy a lo sumo un pseudo humano y como mínimo un demonio".

Según sus vecinos, sacaba a pasear a sus lagartos, a los que alimentaba con ratones que criaba él mismo, y se lo solía ver en compañía con las prostitutas del barrio, lindante con la zona roja de Bradford, con las que parecía tener una relación amistosa.

Para James Treadwell, del Departamento de Criminología de la Universidad de Leicester en el Reino Unido, todavía falta mucha información para tener un perfil claro de Griffiths.

"En general estos casos se manifiestan mucho antes, no a los 40 años, pero además, por sus estudios, él sabe que ciertas cosas lo harán más notorio, como esa decisión de presentarse públicamente como el caníbal de la ballesta", señaló a BBC Mundo.

Los crímenes

Vistosas como son estas definiciones, no alcanzan para demostrar la culpabilidad de alguien.

Ni siquiera su presentación ante la corte como el Caníbal de la Ballesta es decisiva: podía ser alguien simplemente enamorado con la celebridad mediática del caso.

Las imágenes televisivas de circuito cerrado de su edificio son mucho más contundentes. No sólo se ve la agresión sino que se lo ve arrastrando unas bolsas.

La policía está investigando el lugar donde fueron hallados los restos de Suzanne Blamires a orillas del río Aire, unos cinco kilómetros de Bradford, pero todavía tiene que hallar los de las otras mujeres e investigar otros tres asesinatos de prostitutas en la zona.

Según declaró a la prensa británica un abogado del Crown Prosecution Service, Peter Mann, ya "existen suficientes pruebas" para condenar a Griffiths por los tres asesinatos.

El criminólogo James Treadwell cree que Griffiths presenta una mezcla de dos tipologías del criminal serial.

"Tenemos el asesino minucioso, detallista, que raramente deja pistas. Y por el otro lado está el asesino desorganizado, que deja huellas y muchas veces comete delitos sexuales en el mismo lugar de los hechos. Por lo que ha trascendido, Griffiths reúne características de ambos. Fue capturado en las cámaras del cirtuito televisivo de su edificio. Esto parecería un error infantil. Pero al mismo tiempo el cadáver fue cuidadosamente escondido lejos del lugar de los hechos", señala Treadwell.

El caso ha evocado otros que también conmovieron a la opinión pública británica. En 1982 Peter Sutcliffe, apodado el destripador de Yorkshire, fue condenado por el asesinato de 13 mujeres y el intento de asesinato de otras siete, en su mayoría prostitutas.

En 2008 Steve Wright fue condenado por el aesinato de cinco mujeres en Ipswich.

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