Acusan a dos árabes-israelíes de ser espías de Hezbolá

Amir Makhoul
Image caption Makhoul dice que confesó bajo presión.

La fiscalía del Estado de Israel presentó un acta de acusación contra dos detenidos activistas árabes-israelíes sospechados de ser espías del grupo chiita Hezbolá.

Según la fiscalía, Amir Makhoul y Omar Sayid confesaron haberle pasado información sobre bases israelíes al grupo político-militar libanés.

Supuestamente lo hicieron a través de internet, usando sofisticados programas para cifrar datos.

Sin embargo, los abogados de los dos hombres aseguran que estos confesaron bajo condiciones de tortura. Ambos fueron interrogados por el Shin Bet, uno de los servicios de inteligencia israelíes.

Hasta ahora, la causa estaba protegida por secreto de sumario, que fue levantado.

Los sospechosos son acusados de haber tenido reuniones secretas con agentes de Hezbolá en 2008.

La fiscalía afirma que Makhoul se reunió con un empresario libanés en Dinamarca y que Sayid se encontró con otro hombre en una cafetería en el centro turístico egipcio de Sharm al-Sheikh.

De acuerdo con los documentos del caso, ambos admitieron haber filtrado información sobre el Shin Bet, las fuerzas de defensa israelíes y otros órganos militares del norte de Israel.

¿Confesiones bajo presión?

Según la causa, Hezbolá también les pidió que sugirieran a otras personas que la milicia chiita pudiera contactar para que trabaje con ellos.

A Makhoul se lo acusa de haber instalado un programa para cifrar datos en su computadora portátil y de haberla destruido luego del arresto de otro supuesto espía.

Image caption Familiares y seguidores de los acusados se reunieron frente a los tribunales.

También se lo imputa por haber difundido el domicilio del jefe del Shin Bet.

El Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe en Israel (Adalah) -que representa a los acusados- afirma que los cargos son falsos.

Según el centro, los interrogadores privaron a los sospechosos de dormir y los sometieron a posiciones de tensión para extraerles las confesiones, de las cuales ambos se han retractado posteriormente.

"Es alarmante como las acusaciones falsificadas se han vuelto una práctica común en las causas de seguridad en Israel", afirmó la organización en un comunicado.

"Intentan justificar el aislamiento total, el uso de métodos ilegales de interrogatorio con los detenidos y la imposición de secreto de sumario en las causas".

Medios israelíes citan a un funcionario del Shin Bet que dijo que los interrogatorios se hicieron "de plena conformidad con los reglamentos y la ley".

Cansado

A Makhoul se lo acusa en una corte de Haifa, mientras que Sayid es juzgado en Nazaret.

Makhoul es director de Ittijah, la Unión de Asociaciones Comunitarias Árabes con sede en Israel, hermano de un ex miembro del Knesset –el Parlamento israelí- y un crítico abierto de cómo trata Israel a los palestinos y árabes-israelíes.

Por su parte, Sayid es miembro del partido político árabe-israelí Balad.

Cuando fue llevado a la corte, en Nazaret, a Sayid –de 50 años- se lo veía cansado, según un periodista de la BBC presente en el tribunal.

Su esposa y sus tres hijas lo llamaron –era la primera vez que lo veían desde su arresto, en abril- y él respondió saludándolas con la mano y diciéndoles que se encontraba bien.

El recinto del tribunal estaba lleno de periodistas, camarógrafos, familiares y seguidores de Sayid, entre los cuales había miembros del Knesset.

Consultado por los periodistas, Sayid negó las acusaciones en su contra y dijo que lo habían obligado a confesar.

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