La frontera con México "no es tan peligrosa"

Oficial de la Patrulla Fronteriza de EE.UU.
Image caption Un estudio estableció que en 2009 sólo un 3% de los agentes fronterizos sufrió algún tipo de agresión.

Que la frontera entre México y Estados Unidos es un lugar peligroso parece ratificarlo el hecho de que en las últimas dos semanas dos mexicanos murieran en incidentes con la Patrulla Fronteriza de EE.UU. cuando intentaban cruzar la frontera rumbo norte.

El asesinato de Adrián Hernández, de 15 años,y el de Anastacio Hernández Rojas en acciones de oficiales estadounidenses evidencian los peligros que corren quienes aspiran ingresar ilegalmente a territorio estadounidense.

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Pero los peligros podrían ser sólo para quienes vienen desde el sur, porque del lado norte, parece dominar la tranquilidad y poca violencia, al punto que un oficial de la Patrulla Fronteriza que vigile esos agrestes límites tiene casi cuatro veces menos posibilidades de ser agredido que un policía de Nueva York.

Además las cuatro ciudades estadounidenses con menor índice de criminalidad están en la región fronteriza: San Diego en California, Phoenix en Arizona, El Paso y Austin, en Texas, según los datos de un reciente estudio del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas e inglés).

De acuerdo con los números que maneja el FBI y el Servicio de Protección de Fronteras y Aduanas, (CBP, por sus siglas en inglés), la frontera sur no es tan peligrosa como aparece reflejada en los medios de comunicación estadounidenses y mexicanos.

Así que mientras los políticos en Arizona y otros estados fronterizos elevan alarmados llamados al gobierno federal para que "haga algo" por controlar la zona y esas voces encuentran eco en Washington, las cifras oficiales pintan un panorama menos catastrófico.

"Mejor que nunca"

"La noción de que hemos ignorado la frontera es falsa", se quejó en un reciente artículo de prensa, Janet Napolitano, Secretaria de Seguridad Interior, quien antes de asumir ese cargo era la gobernadora de Arizona.

"Quizá no tengan esa impresión por parte de aquellos que buscan anotarse puntos políticos diciendo que la frontera está fuera de control. Pero los números dicen la historia exacta y están yendo en la dirección correcta", aseguró Napolitano.

En un estudio interno, el CBP establece que en 2009 sólo un 3% de sus agentes sufrió algún tipo de agresión, la mayoría de las veces con piedras o botellas lanzadas por gente que trata de cruzar la frontera ilegalmente.

En cambio, el 11% de los oficiales de policía del resto del país fue víctima de asaltos, en su mayoría con cuchillos o con armas de fuego.

En 2009 se produjeron 1073 ataques contra los 20.119 agentes de la Patrulla Froneriza, sólo 48 de ellos con armas de fuego. Una reducción directa y proporcional con respecto a 2008, cuando se reportaron 1.097 incidentes contra un cuerpo integrado por menos agentes: 17.819.

El informe del CBP se conoció gracias a una gestión que hizo la agencia de noticias AP usando la Ley de Libertad de Información, que obliga a entes oficiales a divulgar daos que se consideren de utilidad pública.

Laredo, excepción violenta

El Departamento de Seguridad Doméstica asegura que en 2009 hubo un 23% menos cruces ilegales de personas provenientes de México, se incautó un 14% más dinero, un 29% más en armas ilegales y un 15% de drogas ilegales que en el 2008.

"Estamos viendo esos resultados porque el gobierno federal ha dedicado más recursos, en términos de mano de obra, tecnología e infraestructura a la frontera suroeste en los pasados 16 meses que en cualquier momento de la historia de EE.UU", escribió Napolitano.

Sin embargo, Napolitano reconoce que se pueden usar aún más recursos y para muestra ofrece el plan de US$500 millones y el despliegue de 1200 efectivos de la Guardia Nacional que anunció recientemente el presidente Obama.

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Porque la historia de paz y tranquilidad no es la misma a lo largo de toda la frontera, como demuestra el crimen el año pasado del agente de la Patrulla Fronteriza Robert Rosas, quien fue atacado mientras vigilaba a un grupo que cruzaba cerca de San Diego, California.

El caso de Rosas, aunque aislado, forzó a algunos cambios en el trabajo de patrullaje, sobre todo a la hora de los agentes aproximarse a los sospechosos, pues aunque los inmigrantes ilegales suelen ser pacíficos, a veces hay miembros de bandas de narcotráfico o de tratantes de personas que podrían ir armados.

También en Laredo, Texas, las estadísticas contradicen la tendencia general. Allí los asaltos contra las patrullas aumentaron en un 44% desde 2008 y los agentes destacados en la zona tuvieron que usar sus armas de fuego en 49 ocasiones, un 50% de lo que lo hicieron en 2008.

Inmigrantes y terroristas

Image caption La Ley de Arizona ha provocado una fuerte polémica, con manifestaciones a favor y en contra.

El discurso político en sectores más conservadores y anti-inmigrantes habla de una supuesta ola de violencia que no se puede detener que viene del sur y que estaría contaminando a los estados fronterizos.

Esa retórica dibuja un panorama que induce a pensar que a través de la frontera se cuelan elementos extremistas que buscan atacar a EE.UU., a pesar de que se ha demostrado que los que han organizado atentados contra el país han usado puertos regulares y visas oficiales.

Sin embargo, el tono alarmista parece reflejar un estado de opinión pública, evidenciado en el mayoritario apoyo que tiene la polémica ley de inmigración que empezará a regir en Arizona a fines de julio y que autoriza a la policía a detener a "sospechosos" de ser inmigrantes indocumentados.

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En las audiencias que se hacen sobre seguridad fronteriza en el Congreso en Washington es común escuchar el tono alarmado de los parlamentarios, tanto republicanos como demócratas, sobre el "alarmante crecimiento de la violencia" en la región.

"Los grupos antiinmigrantes están usando cosas aisladas que han pasado para agitar los ánimos de público, aunque no están basados en los hechos", dijo a BBC Mundo, Vanessa Cárdenas, portavoz de temas migratorios del Centro para el Progreso Estadounidense, una organización de estudio de políticas públicas de Washington.

Una de las explicaciones para la tranquilidad fronteriza es que los grupos que trafican inmigrantes no se quedan en al área y centran sus operaciones más al norte, donde la presión de la patrulla fronteriza no llega.

Otro sería es que a las mafias criminales no les interesa atraer todavía más miradas sobre la frontera, en el entendido de que la tranquilidad es lo mejor para sus negocios ilegales.

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