Mundial Sudáfrica 2010: los políticos se meten en el conflicto de Francia

Roselyne Bachelot, ministra de Deportes de Francia
Image caption La ministra francesa de Deporte intentará mediar en el conflicto entre entrenador y jugadores.

Los políticos franceses parecen haber encontrado a alguien con menos popularidad que ellos para criticar: los miembros de la selección nacional de fútbol. Y no están dispuestos a dejar pasar la oportunidad.

Con Francia cerca de ser eliminada del Mundial de Sudáfrica y un agrio enfrentamiento entre sus futbolistas, cuerpo técnico y dirigentes, la crisis de "les bleus" se ha transformado en un asunto de Estado en París.

A pedido del presidente Nicolas Sarkozy, la ministra francesa de Deportes Roselyne Bachelot intentará mediar en el conflicto este lunes, un día después que el plantel se negara a entrenar tras la expulsión del delantero Nicolas Anelka.

Anelka fue excluido el fin de semana del combinado galo en Sudáfrica después que la prensa francesa informara que insultó al entrenador Raymond Domenech en el partido que Francia perdió con México 2 a 0.

Los futbolistas franceses volvieron a entrenar en Sudáfrica este lunes, pero los reproches de los políticos están lejos de acallarse, con reclamos de renuncias que alcanzan hasta la propia ministra de Deportes.

"Nacionalismo"

La situación francesa confirma que el fútbol se ha vuelto un terreno más de incursión política también cuando las cosas salen mal, opinan analistas.

"Los políticos consideran que (el fútbol) es un elemento clave de la relación de los gobernantes con los gobernados", dijo Guy Hermet, profesor emérito del Instituto de Estudios Políticos de París, a BBC Mundo.

"El fútbol reemplazó al nacionalismo o a las formas clásicas, que eran a la vez políticas y bélicas", agregó. "Es mejor que matarse entre pueblos, pero tiene esa bestialidad de enfrentamiento físico, elemental, primario".

La clase política francesa ya se había mostrado lista a opinar de fútbol en noviembre, cuando estalló una polémica por la mano anti reglamentaria del delantero Thierry Henry que permitió al país clasificar a Sudáfrica.

Ahí las aguas estaban divididas entre quienes criticaban a Henry y quienes evitaban hacerlo (como Sarkozy), pero ahora los políticos franceses de todos los colores se unieron en la carga contra su selección, como si ya estuviera eliminada.

"Inaceptable"

Image caption El presidente Sarkozy aseguró que, de ser ciertos los comentarios de Anelka, serían inaceptables.

El propio Sarkozy, que antes del Mundial telefoneó a Domenech para decirle "que todo el país y todos los franceses están detrás de (sus) jugadores", expresó su molestia el sábado desde Rusia.

"Si los incidentes (insultos de Anelka) que fueron publicados esta mañana por la prensa son ciertos, son inaceptables, inaceptables", comentó Sarkozy, que sigue sin revertir el derrumbe de su popularidad.

Agregó que confiaba en su ministra de Deportes para "que se saquen conclusiones de este fracaso y se tomen las medidas para que la Francia del fútbol vuelva a estar llena de esperanza".

Bachelot dijo desde Sudáfrica que Sarkozy le pidió que se reuniese con Domenech, el capitán de la selección Patrice Evra y el presidente de la Federación Francesa de Fútbol, Jean-Pierre Escalettes este lunes.

"Llamo a cada uno a la responsabilidad, a la dignidad", dijo la ministra y sugirió que habrá sanciones: "Sobre atribuir responsabilidades, lo haremos sin ninguna complacencia cuando los bleus regresen a nuestro país".

También el polémico ministro de Inmigración, Eric Besson, afirmó este lunes que después del partido entre Francia y Sudáfrica del martes "será necesario hacer un análisis bien completo de lo que ocurrió".

"Todo el mundo se burla de nosotros", advirtió Besson, que hasta hace unos meses impulsaba un debate sobre la identidad nacional criticado por haber generado opiniones xenófobas y nacionalistas.

"Debacle"

En el mar de críticas, pocos franceses en Sudáfrica parecen salvarse.

Anelka y los futbolistas son los favoritos de los reproches, pero algunos, como el secretario de Estado francés para la función pública, Georges Tron, culpan a Domenech, quien dejará la selección tras el Mundial

Otros, como el portavoz adjunto del partido de Sarkozy, Dominique Paillé, señalan a la dirigencia del fútbol.

En cambio, desde filas opositoras francesas las críticas también son misiles contra Sarkozy y su gobierno.

"En el equipo de Francia reina un clima que en el fondo Nicolas Sarkozy ha exaltado", opinó el diputado socialista Jérôme Cahuzac, en Radio J. "Es el individualismo, el egoísmo, el cada uno por su lado".

En tanto, la vicepresidenta del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, sostuvo en un comunicado que Bachelot debería renunciar por "incompetencia".

"Esta debacle deportiva y moral es una ilustración de lo que ocurre en la Francia de Sarkozy, una Francia donde el dinero sirve de sistema de valores", indicó Le Pen.

Diversos diarios franceses dedican sus portadas de este lunes al escándalo de la selección nacional: Le Figaro titula con "La implosión del fútbol francés" y Libération afirma que "les Bleus caen en la ridiculez".

Francia aún tiene posibilidades de clasificar a los octavos de final del campeonato de Sudáfrica, aunque para eso depende de ganarle a Sudáfrica por una diferencia abultada y de que México y Uruguay no empaten.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.