España se blinda contra la burka

Mujer con burka
Image caption El burka tradicional afgano es una prenda que raramente se ve en las calles de España.

Casi nadie ha visto a una mujer cubierta con una burka en España pero su prohibición ya se ha acordado.

Este miércoles el Senado español aprobó una moción del Partido Popular (PP) con el apoyo del partido nacionalista catalán Convergència i Unió (CiU) para que se prohíba el uso de esta prenda y del niqab en instalaciones y edificios públicos.

El PP ha logrado que la Cámara Alta aprobara su propuesta para prohibir la burka (la túnica que cubre todo el cuerpo de la mujer) y el niqab (que deja ver los ojos).

El Partido Socialista había pactado con CiU y Esquerra Republicana de Cataluña una enmienda para que no progresara la petición del PP, pero al final CiU y Unión del Pueblo Navarro apoyaron al Partido Popular, lo que permitió que saliera adelante por dos votos.

La moción está pendiente de un nuevo pleno para ratificar los detalles.

El polémico tema saltó al Congreso desde Cataluña donde cerca de una docena de poblaciones ya prohibieron la burka incluyendo a Barcelona.

Expertos, organizaciones no gubernamentales y asociaciones islamistas califican la medida como política y artificial.

¿Cuántas burkas hay?

"Hay un millón y medio de musulmanes en España y ¿cuántas burkas hay? Los ayuntamientos catalanes están legislando contra nadie, porque ninguno aporta datos sobre cuántas personas usan burka. Ahora bien, no creo que nadie pueda defender una prenda como ésa, una prenda que para nosotros es lejana y rara, que viene de Afganistán, que es más cultural que religiosa", comenta Kamal Rahmouni, presidente de la Asociación de Inmigrantes Marroquíes.

La polémica catalana saltó al Congreso después de que el ministro de Justicia, Francisco Camaño, anunciara que la futura Ley de Libertad Religiosa que actualmente se redacta "limitará el uso de este tipo de prendas por seguridad y porque no es compatible con la dignidad humana".

No obstante, desde el gobierno se ha pedido prudencia sobre un tema "complejo" sobre el que aún no se tiene un criterio claro.

Lérida fue la primera ciudad en prohibir el uso de la burka en instalaciones públicas. A partir de allí cada semana se ha ido sumando algún ayuntamiento catalán, entre ellos los de Barcelona y Tarragona. Las principales ciudades catalanas (excepto Gerona) prohibieron la burka y el niqab.

El fantasma de la burka

Uno de los principales promotores de la medida es el partido nacionalista Plataforma Per Catalunya, liderado por Josep Anglada, quien manifestó comentarios polémicos como: "Hay que luchar contra la invasión islámica" o "ya somos demasiados", en relación con la llegada de inmigrantes.

Precisamente Anglada fue el promotor de acabar con el empadronamiento de inmigrantes en el ayuntamiento de Vic, trámite que permite al inmigrante demostrar su estadía en España, entre otras utilidades.

Anglada se defiende señalando que "el 95% de los ayuntamientos de Cataluña votaría en contra del uso de la burka. Debería estar prohibido no sólo en edificios municipales sino en la calle. Entre otras cosas, porque no se puede identificar a la mujer. Es mejor prevenir a tiempo".

Su argumento ha sido bien recibido por partidos nacionalistas como CiU o por el Partido Popular.

Para el Movimiento contra la Intolerancia Anglada es un ejemplo de "cómo la ultraderecha ha engatusado a otros partidos".

"Éste es un debate artificial con un interés electoral que está dentro de la tendencia europea de la islamofobia. Le pedimos a los partidos que no caigan en la trampa del populismo xenófobo", señala Esteban Ibarra, presidente de la ONG.

Un dato relevante, subraya, es que en otoño son las elecciones autonómicas en Cataluña y los partidos están ondeando temas como la prohibición de la burka o el control de la inmigración como banderas de campaña.

¿Qué hacer?

"Prohibir la burka no es una medida útil ni necesaria pero sirve para que la sociedad vea que el Estado controla a los musulmanes", comenta Ángeles Ramírez, antropóloga de la Universidad Autónoma de Madrid.

Image caption La prohibición sigue el ejemplo de otros gobiernos europeos que también se han mostrado contrarios a esta prenda.

Además, afirma, la burka, el niqab y la hiyab (velo) son muy diferentes.

"Primero, porque no hay ninguna mujer con burka en España y, segundo, porque llamando a cualquier velo integral burka, las autoridades consiguen que los ciudadanos lo relacionen con algo negativo, con Afganistán y con el veto a las mujeres".

En ese sentido, durante el debate de este miércoles en el Congreso el Partido Socialista abogaba por utilizar las herramientas ya existentes como "el Código Penal o la Ley de Violencia de Género para perseguir la burka" y el acercamientos con las comunidades islámicas en España, en lugar de prohibirlo explícitamente.

"La burka es una cárcel de tela para las mujeres. Pero con esta decisión de prohibirlo se está reconociendo una realidad que en España no existe", señaló Leire Pajín, senadora y secretaria del PSOE.

La Unión de Centros Islámicos y Culturales de Cataluña emitió un comunicado en el que señala que "no se trata de un problema real de los ciudadanos. Tanto la burka como el niqab no responden a ninguna obligación religiosa sino que en todo caso son costumbres y prácticas culturales de determinadas áreas geográficas".

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