Cumbre mil millonaria entre la austeridad

Centro de prensa de la cumbre del G8
Image caption ¿Derroce de dinero u oportunidad para promover las bellezas naturales de Canadá?

Un presupuesto que se infló como un globo, desembolsos de seguridad sin precedentes y hasta un lago falso para "impresionar" a los periodistas, han colocado el tema de los gastos en el centro de la atención de la cumbres del G8 y el G20 que se inician en Canadá.

Lo que mayores "olas" de rechazo ha generado es el "lago falso", irónicamente ubicado muy cerca del real: el lago Ontario, uno de los más grandes del mundo.

Sin embargo, el 90% del presupuestos de esos eventos se ha invertido en seguridad -especialmente en blindar a la cuidad de Toronto- como explica desde Otawa el periodista de la BBC Sian Griffiths.

La "fortificación de Toronto", donde se reunirán los líderes del G20, incluyó la construcción de una cerca de concreto y metal de seis metros de altura que se extiende por cerca de cinco kilómetros.

Muchos canadienses se han venido cuestionando la conveniencia de gastar US$1.000 millones en la organización de las cumbres del G8 y el G20 y expresado su preocupación de que Canadá esté enviado al mundo el mensaje equivado en tiempos austeridad.

Pero el gobierno cree que los desembolsos no son lujos ni extravagancias, sino que están plenamente justificados.

¿Oportunidad única?

El lago artificial y el pabellón turístico instalados en el centro de prensa desde donde se cubre desde este viernes la cumbre del G8 en Huntsville, Ontario, cuenta con canoas, sillas de reposo y una pantalla gigante que transmite imágenes de la región de Muskoka.

Image caption Los gastos en seguridad no tienen precedentes en ese tipo de cumbres.

En un inicio se dijo que el lago había costado US$2 millones, pero luego las autoridades aclararon que se invirtieron en él "sólo" US$257.000 y el resto del dinero se destinó a un proyecto más abarcador de promoción turística de los atractivos naturales que Muskoka tiene para ofrecer al mundo.

El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, dijo que el lago y el pabellón turístico del que forma parte representan una "oportunidad única" para promover el turismo hacia Canadá en momentos en que el país recibe a miles de visitantes, muchos de ellos con cámaras de televisión y columnas en los diarios.

"Por Skype"

La oposición no lo cree así, y el líder del Partido Liberal, Michael Ignatieff, llegó a describir los eventos como "el set de fotografía más costoso del mundo".

Ignatieff se preguntó: "¿Cómo puede el primer ministro predicar la austeridad y el control a los canadienses y sus colegas del G20 cuando él ha perdido el control de los gastos de su propia cumbre?".

De modo parecido se expresó la activista Maude Barlow, presidenta del grupo Consejo de los Canandienses, quien le dijo a la BBC: "Gran cena, fotografía... pero no nos lo podemos permitir".

Image caption "No nos lo podemos permitir", dijo la activista Maude Barlow.

En las calles de Ottawa, Sian Griffiths, de la BBC, recogió opiniones parecidas. "Ellos (los líderes mundiales) pudieron haberse quedado en sus países y por medio de Skype haber encontrado las mismas soluciones", dijo el pensionista Hans Koeck.

"Los costos de seguridad son inexcusables", manifestó Chris Schmidt, trabajador social.

Pero las autoridades insisten en que no es así. Aunque el ministro de Seguridad Pública, Vic Toews, reconoce la magnitud del desembolso, insiste en que vale la pena.

El titular apuntó a un ataque con cocteles incendiarios contra el banco de Otawa, reivindicado por un grupo anarquista y ocurrido el 18 de mayo último, como un ejemplo de la necesidad de invertir en seguridad.

Por el momento, parte de la sociedad canadiense no parece convencida de la necesidad del gasto millonario que implica las cumbres. Queda ahora por ver si los esfuerzos del gobierno para impresionar a la prensa con las bellezas turísticas de Ontario dan resultado.

Ji Young Hong es uno de los periodistas que cubrirá los eventos y que ya vio bien de cerca el lago artificial de Huntsville.

Pero a juzgar por lo que le dijo al diario Toronto Sun, el reportero no quedó muy impresionado.

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