Violencia en la frontera de EE.UU. ¿mito o realidad?

Bandera de Estados Unidos cerca de la frontera con México
Image caption A pesar de la alta cifra de asesinatos en Juárez, en El Paso sólo se han registrado dos asesinatos este año.

Los temores sobre la violencia vinculada a los carteles de la droga mexicanos cerca de la frontera están alimentando el debate en Washington sobre la inmigración y el control fronterizo, pero ¿es la idea de que los asesinatos se están extendiendo a Estados Unidos sólo un mito?

La ciudad fronteriza de El Paso, Texas, se encuentra a lo largo del Río Grande o Río Bravo, entre dos montañas inhóspitas.

Cada día, miles de personas en automóviles, autobuses y a pie cruzan el pequeño puente que conecta a El Paso con su ciudad hermana en México, Ciudad Juárez, uno de los lugares más peligrosos del mundo.

En los últimos dos años, más de 5.000 personas han sido asesinadas en Ciudad Juárez al tiempo que se ha disparado la delincuencia relacionada con las drogas.

Los políticos -incluyendo al procurador general de Texas, Greg Abbott- tienden a retratar a las ciudades fronterizas como poblaciones que están siendo arrinconadas y que se dirigen a un punto crítico.

"Vemos este crimen a diario. El gobierno federal debe responder con mayor eficacia, intensificar la protección de la frontera antes de que más sangre estadounidense sea derramada", señaló Abbott al canal Fox News.

"Es más peligroso caminar por las calles de Juárez, a pocas cuadras de El Paso, de lo que es caminar por las calles de Bagdad. Es un problema muy serio que se está empezando a notar en nuestras fronteras y pone en peligro vidas estadounidenses", agregó.

A mediados de julio, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ordenó el despliegue de 1.200 efectivos de la Guardia Nacional para patrullar la frontera, sólo días después de que un coche bomba explotara en Juárez, muy cerca de El Paso.

El gobernador de Texas, Rick Perry, calificó el despliegue como "insuficiente". Muchos políticos piden la presencia de más tropas.

Sin embargo, el alcalde de El Paso, John Cook, no es uno de ellos.

Segunda ciudad más segura

"No necesitamos ayuda de este lado de la frontera. Somos una comunidad muy segura. Lógicamente, podría parecer que si usted tiene violencia a un lado de la frontera va a haber efectos colaterales en el otro lado, pero la realidad es que no los tenemos", afirmó Cook.

Image caption En Phoenix y San Diego también ha habido una reducción de la criminalidad.

A pesar de la alta cifra de asesinatos en Juárez, en la ciudad de El Paso las autoridades locales han registrado sólo dos asesinatos este año. En 2009 hubo 11.

Según las estadísticas del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), El Paso es la segunda ciudad más segura en EE.UU. Las tasas de criminalidad han disminuido un 36% durante los últimos diez años.

Otras ciudades cerca de la frontera, incluyendo San Diego en California y Phoenix en Arizona, también han experimentado una reducción en el número de crímenes.

Durante el mismo período, las agencias federales han reforzado su presencia a lo largo de la frontera, y una cerca de 3.218 kilómetros está siendo construida poco a poco.

En ese sector hay 2.700 policías fronterizos día y noche, además de funcionarios del FBI, la CIA y los agentes de lucha contra la droga.

Cook cuestiona la necesidad de más tropas, ya que los actuales niveles de seguridad en la frontera parecen haber sido eficaces a contener la violencia del narcotráfico mexicano.

Los jefes de los carteles del narcotráfico saben que llevar la violencia hacia EE.UU. implicaría una respuesta fuerte y rápida del gobierno y se obstaculizaría aún más su capacidad para el contrabando de drogas hacia el lucrativo mercado estadounidense.

Los lugareños que conocen de la gran conexión entre El Paso y Juárez temen que con más presencia policial, El Paso corra el riesgo de convertirse en el Berlín de la Guerra Fría, una ciudad dividida por un muro.

Pero entonces ¿por qué esta ciudad de Texas estuvo en el centro de una tormenta política sobre violencia en la frontera?

La política y el miedo

Para el historiador David Romo todo es producto de un patrón, pues en otras ocasiones ya ha visto a políticos avivar los temores sobre la frontera.

Las primeras convocatorias para construir un muro fronterizo en El Paso para asegurar la ciudad se produjeron en 1908. En aquel entonces, el miedo se centraba en los inmigrantes chinos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los políticos se preocupaban por la llegada de los alemanes.

Actualmente, los temores están dirigidos hacia los mexicanos. Romo expresa que en tiempos de dificultades económicas, las fronteras y los inmigrantes que las cruzan son utilizados como chivos expiatorios.

Según Romo, la historia se repite y los políticos utilizan la misma retórica que han tenido durante décadas, especialmente cuando se está cerca de un año electoral.

Mientras que la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, culpa a los inmigrantes, ilegales o no, de los delitos violentos y los robos, Romo sostiene que los inmigrantes tienen el mayor incentivo para ser respetuosos de las leyes, pues no quieren llamar la atención.

Lo cierto es que a pesar de que los temores de contagio de la violencia no se fundamentan en las cifras sobre crimen, éstos tienen un impacto real en la economía de El Paso.

Y es que hay dificultades para convencer a nuevos negocios a que se establezcan en la zona. Cuanto más tiempo continúe la violencia en Juárez, más sombrío el panorama se vuelve para El Paso, a pesar de su impresionante historial de seguridad.

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