Desde este domingo, no más bombas de racimo

Bombas de racimo
Image caption Las bombas de racimo dispersan cientos de pequeñas bombas.

A partir de este domingo está prohibida la producción, el almacenamiento y el uso de bombas de racimo.

Dos años después de su adopción, entra en vigencia la convención que prohíbe estos explosivos, lanzados generalmente desde aviones y que contienen en su interior cientos o incluso miles de mini-bombas que pueden matar en un radio de 15 metros.

El aspecto más cuestionado de las bombas de racimo es que en muchos casos estas pequeñas bombas - del tamaño de una lata de refresco - no explotan y se mantienen activas durante más de 40 años.

Por eso, son sumamente peligrosas para la población civil incluso mucho tiempo después de terminado un conflicto bélico.

Además suelen tener colores brillantes, por lo que resultan atractivas a los niños.

Potencias no firmaron

El tratado internacional fue firmado por 108 países, de los cuales 34 lo ratificaron.

Sin embargo, importantes potencias militares no quisieron ratificar la convención pues consideran que estas armas son de uso legítimo.

Entre los países que se han mantenido al margen están los principales productores de bombas de racimo, como Estados Unidos, Rusia y China, además de naciones involucradas en conflictos abiertos o latentes como Pakistán, India e Israel.

En cuanto al panorama latinoamericano, Brasil se encuentra entre los grandes productores de bombas de racimo que se negaron a firmar el acuerdo.

Para los grupos que luchan para la prohibición de estos artefactos, se trata del tratado humanitario y de desarme de la década.

Thomas Nash, coordinador de la Coalición Contra las Armas de Racimo -que agrupa a más de 300 organizaciones no gubernamentales- le dijo a la BBC que "es un triunfo de los valores humanitarios frente a un arma cruel e injusta".

"Armamento aborrecible"

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, dijo que la entrada en vigor del tratado "subraya no sólo la repulsa colectiva a este tipo de armamento aborrecible, sino también el poder de la cooperación entre gobiernos, sociedad civil y la ONU para cambiar actitudes y políticas con relación a las amenazas que afronta la humanidad".

Image caption Se cree que Israel lanzó 4 millones de mini-bombas en Líbano en los últimos días de la guerra.

Ante la falta de datos sobre la producción en Rusia y China, el principal productor y exportador mundial de bombas de racimo es Estados Unidos, con una cantidad demostrada de 800 millones.

Israel es uno de los países que más de estos explosivos almacena, aunque se desconoce la cantidad. El Reino Unido y Alemania cuentan con 50 millones de bombas de racimo cada una, pero han ratificado el tratado y se han comprometido a destruirlas.

Según la Coalición contra las Bombas de Racimo estos explosivos han herido y causado la muerte desde 1965 a más de 100.000 personas, un tercio de ellos niños.

La campaña para pedir la prohibición de este tipo de bombas empezó en 2006 después de la guerra entre Israel y Hezbolá en Líbano en la que estas bombas causaron numerosas víctimas.

"En la última guerra en el Líbano se usaron seis tipos distintos de bombas de racimo, y cuatro de ellos fueron comprados por Israel a Estados Unidos", señaló Nash.

Image caption Asó funcionan las bombas de racimo.

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