¿Qué pasa entre Marruecos y España?

Activistas marroquíes en la frontera
Image caption La tensión crece en la frontera por los roces entre policías españoles y activistas marroquíes.

Las relaciones de vecindad entre España y Marruecos pasan por uno de sus momentos más complicados por los últimos roces en la frontera de Melilla, enclave español en el continente africano. La oposición española dice que la situación es de "máxima tensión".

Las causas de este nuevo desencuentro entre españoles y marroquíes no son claras. Además, todo aparece enturbiado por años de desavenencias, históricas querellas territoriales y las diferencias entre el gobierno y la oposición en España.

Los acontecimientos comenzaron a precipitarse a mediados de julio, cuando un grupo de jóvenes marroquíes interpuso una denuncia por "violencia y maltrato" policial contra agentes fronterizos españoles.

Pero el protagonista del último capítulo es el ex presidente José María Aznar, que este miércoles visitó Melilla para dar su apoyo a la policía. El gobierno calificó su actitud de "deslealtad".

En medio, se han registrado a diario hechos que sólo han servido para incrementar la tensión en un puesto fronterizo por donde cada día pasan miles de personas.

BBC Mundo le explica algunas de las claves que marcan los últimos roces entre los dos vecinos.

Supuesta brutalidad policial

Aunque la historia de los roces entre España y Marruecos viene de largo, se puede decir que este último episodio comenzó el 16 de julio, cuando cinco jóvenes con nacionalidad belga y marroquí fueron supuestamente maltratados por agentes españoles.

Image caption Cada día miles de personas cruzan la frontera entre Marruecos y España.

El grupo de jóvenes denunció a los policías poco después en los juzgados de Melilla por "extralimitación de funciones y brutalidad". Las autoridades españolas defendieron la actuación de los agentes como "proporcionada".

El incidente no quedó ahí. Las autoridades marroquíes elevaron una protesta antes de que el 2 de agosto, la policía española denunciara una supuesta agresión a dos agentes. La versión oficial marroquí es exactamente la contraria: fueron los agentes los agresores.

El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, puso en duda esa versión de Rabat, al tiempo que la cancillería magrebí le transmitió su "indignación" por el caso.

El 7 de agosto, Marruecos denunció que agentes de la Guardia Civil (policía militarizada) abandonaron en la víspera a un grupo de ocho africanos en un precario estado de salud cuando intentaban entrar ilegalmente por mar en España. Madrid respondió abriendo una investigación.

Llamada del rey

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió al rey Juan Carlos que intermediara para evitar que siguiera empeorando la situación. El monarca hizo una llamada telefónica el 11 de agosto a Mohamed VI, el rey marroquí.

Ambos coincidieron en la necesidad de que los "malos entendidos" no debían afectar a las "excelentes" relaciones entre ambos países.

Sin embargo, la conversación entre los monarcas no sirvió para poner freno a la escalada de tensiones y los problemas en la frontera melillense continuaron.

De telón de fondo está la reclamación marroquí de la soberanía sobre Melilla y también Ceuta, las dos ciudades autónomas que tiene España en el norte de África.

Carteles en la frontera

Image caption Activistas marroquíes colocaron carteles contra las policías españolas.

Mientras crecían los problemas, comienzan a aparecer en la conocida como "tierra de nadie", una franja de 500 metros que separa ambos países, carteles con montajes fotográficos de mujeres policía sobre un fondo con manos rojas, como "manchadas de sangre".

En otros carteles, las agentes perfectamente reconocibles aparecen en un vertedero. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) anunció una querella por contra quienes los colocaron, los activistas de la Coordinadora de la Sociedad Civil del Norte de Marruecos.

La representante del foro de la mujer del SUP, Malika Mimón, mostró el "malestar" de las agentes por las "humillaciones y amenazas" que considera están sufriendo.

Mimón, no obstante, comentó que al tiempo que las "provocaciones" las funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) también reciben muestras de apoyo por parte de algunos ciudadanos marroquíes que cruzan la frontera.

División política española

Image caption El ex presidente Aznar visitó Melilla para apoyar a la policía. El gobierno lo tachó de "desleal".

El Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero ha optado por llevar el asunto con la máxima discreción, algo que el Partido Popular (PP), la principal fuerza de oposición, ha criticado y descalificado como un "clamoroso silencio".

Las únicas declaraciones públicas del gobierno se han dirigido contra la oposición, a la que acusa de "echar leña al fuego".

El próximo lunes, el ministro del Interior, Alfredo Rubalcaba, tiene previsto un viaje a Rabat para tratar de destensar la situación.

Pero este miércoles, el ex presidente José María Aznar, viajó a Melilla para mostrar su apoyo a la policía. Alegan desde sus filas que se trata de una simple visita a lo que no deja de ser territorio español.

Sin embargo, el secretario de Organización del PP, Esteban González Pons, había descrito la situación como de "máxima tensión". "Es muy fácil que se produzca un incidente", y cuando se producen incidentes, aseguró "es muy fácil que haya un conflicto".

De su parte, el gobierno calificó la visita de Aznar de una "deslealtad al gobierno y a España", según palabras del ministro de Fomento, José Blanco.

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