Australia aguarda por el resultado de las elecciones

La laborista Julia Gillard y el conservador Tony Abbott
Image caption La laborista Julia Gillard se enfrenta al conservador Tony Abbott.

Australia espera por los resultados de la elección general más reñida en décadas. Los primeros sondeos, tras el cierre de los centros de votación, son contradictorios y no dieron ninguna clara indicación de quién podría ganar.

El Partido Laborista, encabezado por Julia Gillard, se enfrenta a la conservadora Coalición Liberal, liderada por Tony Abbott e integrada por los partidos Liberal y Nacional.

En junio, Gillard se convirtió en la primera mujer jefa de un gobierno australiano tras disputarle el liderazgo de su partido al entonces primer ministro, Kevin Rudd.

En las últimas encuestas el Partido Laborista de Gillard contaba con un estrecho margen de ventaja sobre la Coalición Liberal, aunque en uno de los sondeos las dos formaciones aparecían igualadas en intención de voto.

Sin un claro ganador, la formación del próximo gobierno australiano podría depender de los legisladores independientes o de los verdes.

Los analistas aseguran que podría darse un Parlamento sin mayoría absoluta, conocido como hung parliament, algo que no ha ocurrido en los últimos 70 años.

Se esperaba que la afluencia a los centros de votación fuera alta, dado que en Australia ejercer el voto es obligatorio.

En estos comicios se renovarán los 150 escaños del Parlamento, así como 40 de los 76 escaños del Senado.

Pérdida de popularidad

Image caption La intención de crear un impuesto a la minería ha creado controversia en Australia.

El Partido Laborista ha perdido en los últimos meses parte de la popularidad de la que gozaba a principios de año.

Los deslices de Kevin Rudd como primer ministro en asuntos como el cambio climático o la imposición de un impuesto a la minería hicieron que perdiera el apoyo del electorado.

Gillard era viceprimera ministra de Rudd, y cuando en junio le desafió por el liderazgo del partido, el entonces primer ministro se rindió sin oponer resistencia, consciente de que había perdido apoyos dentro de su propio gobierno.

Pero el accionar de Gillard provocó una reacción negativa, y en los dos meses en los que ejerció como primera ministra también vio caer su popularidad.

Aunque los laboristas se han esforzado por centrar la atención del electorado en la solidez de la economía, en la campaña electoral se han colado asuntos como el medio ambiente y la inmigración.

Respecto a este último tema, los dos principales partidos han tratado de convencer a los votantes de que pueden detener el flujo de solicitantes de asilo que llegan al país.

Según explicó el corresponsal de la BBC en Australia, Phil Mercer, esta elección tiene un marcado sabor británico, dado que Gillard es de Barry, en Gales del sur y se mudó a Adelaidae cuando era niña, mientras su rival Abbott nació en Londres de padres australianos.

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