El Consejo de Europa acusa a Francia de estigmatizar a gitanos

Un policía ayuda a una familia de gitanos a cargar sus pertenencias en un suburbio de Lille (Francia)
Image caption El gobierno francés ha enviado a 635 gitanos a sus países de origen, Rumania y Bulgaria.

La oficina del Consejo de Europa a cargo de combatir el racismo acusó este martes al gobierno francés de estigmatizar a los inmigrantes gitanos con una ofensiva policial que ha recibido críticas de todos los colores.

"En las últimas semanas, declaraciones de responsables de alto rango y acciones del gobierno (francés) han estigmatizado a los migrantes gitanos", sostuvo la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI por sus siglas en inglés).

El gobierno del presidente francés Nicolas Sarkozy lanzó a fin de julio una ofensiva policial para evacuar 300 campamentos gitanos en el país y expulsar a 700 miembros de esa comunidad a sus países de origen, Rumania y Bulgaria.

El comunicado de ECRI se sumó a una avalancha de reclamos contra la política francesa hacia los gitanos, desde distintos ámbitos: desde Vaticano a los liberales europeos, del partido de Sarkozy, a la oposición de izquierda.

"Profundamente preocupada"

En su comunicado fechado en Estrasburgo, la ECRI dijo estar "profundamente preocupada" y decepcionada por la "evolución particularmente negativa" del tema de los gitanos en Francia.

"Una política basada en expulsiones e incentivos para abandonar Francia, incluso asumiendo que se cumplen estándares relevantes de derechos humanos, no puede aportar una solución duradera", advirtió.

En términos generales, el texto recordó que "las políticas gubernamentales o las propuestas legislativas que se basen en la discriminación por motivos étnicos están prohibidas" en el continente.

El primer ministro francés, François Fillon, indicó este martes que se pondrá en contacto con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, para discutir el tema de los gitanos.

¿Retorno voluntario?

Image caption El primer ministro francés pedirá al presidente de la Comisión Europea discutir el tema de los gitanos.

Desde que se anunció la ofensiva policial en los campamentos gitanos en Francia el 28 de julio, 635 miembros de esa comunidad fueron enviados a su país de origen, dijo el ministro de Inmigración, Eric Besson, este martes.

Besson agregó en la emisora Europe 1 que a fin de agosto la cifra de repatriados podrá ascender a 950.

El gobierno francés sostiene que esa política responde a razones de seguridad y que los campamentos de gitanos son centros de tráfico ilegal, abuso de menores, prostitución y delito.

París también sostiene que su política respeta las normativas europeas y que las repatriaciones de gitanos de los últimos días fueron "voluntarias", a cambio de pagos equivalentes a US$ 380 por adulto.

Si bien se trata de ciudadanos europeos que pueden entrar a Francia sin visa, el gobierno de Sarkozy argumenta que para quedarse en el país a largo plazo deben tener empleo y permisos de residencia.

Sin embargo, los críticos niegan que los gitanos estén volviendo de forma "voluntaria" a sus países de origen.

Sostienen que los inmigrantes hallados por la policía en campamentos ilegales que se nieguen a abandonar Francia en los vuelos fletados por el gobierno son amenazados con órdenes de expulsión, sin ayuda económica.

El jefe de la bancada liberal en el Europarlamento, Guy Verhofstadt, aseguró que la ofensiva francesa en los campamentos gitanos es parte de una serie de "eventos tristes para la Unión Europea, cuyos valores han sido ridiculizados".

Verhofstadt, ex primer ministro de Bélgica, dijo que el tema deberá discutirse en la próxima sesión plenaria del legislativo continental, que arranca en septiembre.

"Faltas morales"

La política francesa hacia los inmigrantes gitanos también fue criticada desde la Iglesia Católica, con un llamado del papa Benedicto XVI el domingo para "acoger a las legítimas diversidades humanas".

Tras ese comentario papal y críticas más directas de otros católicos, el ministro francés del Interior, Brice Hortefeux, anunció su intención de reunirse con el presidente de la conferencia episcopal, cardenal André Vingt-Trois.

Hortefeux también protestó este martes contra las "faltas morales" que se cometen en el debate político francés sobre los gitanos.

Medios locales indicaron que ese comentario era una respuesta al ex primer ministro Dominique de Villepin, quien dijo que la expulsión de gitanos supone "una mancha de vergüenza" en la bandera francesa.

Villepin es rival político de Sarkozy, aunque ambos pertenecen al mismo partido de centroderecha UMP.

En tanto, la ex candidata presidencial socialista y ex rival electoral de Sarkozy en 2007, Ségolène Royal, sostuvo que el papa Benedicto XVI dio una "lección" a Sarkozy "ante las cámaras del mundo entero".

Las críticas surgieron incluso desde el ultraderechista Frente Nacional francés, cuyo vicepresidente Bruno Gollnisch acusó a Sarkozy de hacer con los gitanos una maniobra electoralista sin sentido.

"Las ‘expulsiones voluntarias’ costosas no sirven de nada", indicó Gollnisch en un comunicado, aludiendo a la posibilidad legal que tienen los gitanos repatriados de volver a Francia.

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