La "milagrosa cura" del cardenal Newman

Diácono Jack Sullivan
Image caption El diácono Jack Sullivan dice ser el "beneficiario de un tremendo favor divino".

Jack Sullivan estaba en agonía. Postrado en la cama después de una complicada cirugía en la columna vertebral, el dolor era tan intenso que no podía dormir y tenía dificultad para respirar.

Un tomografía axial computarizada previa había revelado que las vértebras de la espalda baja se habían desviado y estaban oprimiendo la médula espinal, rompiendo la capa protectora de la columna vertebral. Su doctor dijo que era uno de los peores casos que había visto jamás y que era una suerte que no estuviera paralizado.

Image caption El cardenal Newman no creía en milagros.

Casi una década después, este domingo, el hombre de 71 años se dirigirá ya sin ningún dolor a predicar el evangelio de la misa de beatificación del cardenal John Henry Newman, quien vivió en el siglo XIX.

La misa de beatificación que se llevará a cabo al aire libre en el Parque Cofton de Birmingham es el evento central de la visita de cuatro días del Papa Benedicto XVI al Reino Unido.

Cientos de sacerdotes, obispos y cardenales participarán en la celebración, se espera que asistan unos 50.000 fieles y que millones más sigan el evento por televisión.

Para ser beatificado —el penúltimo paso en el camino hacia la completa santidad— los méritos de la persona deben ser probados mediante la atribución de un milagro luego de alguien que lo necesitara lo pidiera.

Los críticos dicen que los milagros —eventos inesperados atribuidos a la intervención divina— no tienen cabida en el mundo de la medicina moderna y es más probable que sean resultado de un efecto placebo o de una ilusión que de una intervención divina.

Pero luego de ocho años de investigación del equipo de expertos médicos del Vaticano, el año pasado el Papa confirmó como milagrosa la curación de Jack Sullivan de 2001.

Lea: Último día de la visita del Papa

El primer alivio

Jack Sullivan acababa de terminar el segundo año de un curso de cuatro años para convertirse en diácono —el nivel debajo del sacerdocio entre los ministros católicos— cuando lo asaltó un dolor de espalda que lo dejó incapacitado en el 2000.

Los médicos le advirtieron que tendría que dejar sus estudios religiosos para someterse a una cirugía. El ex funcionario de la Corte volvió a casa abatido y mientras cambiaba los canales en la televisión se encontró con un programa sobre el cardenal Newman.

Terminaba pidiéndole a cualquiera que hubiera recibido un "favor divino" tras rezarle al cardenal Newman que se comunicara con los productores del programa.

"Ciertamente necesitaba un favor divino en ese momento así que oré: 'Por favor cardenal Newman ayúdeme a caminar así puedo regresar a clases y ser ordenado'", cuenta Sullivan.

A la mañana siguiente cuando despertó ya no le dolía, le contó a la BBC, lo que le permitió completar su tercer año de clases. El último día del año académico le volvió a doler.

¿Milagro o medicina moderna?

El cirujano ortopedista Roberto Banco le explicó que el dolor de espalda y la pierna eran consecuencia de una estenosis severa (la compresión de la médula espinal y los nervios).

Le recomendó una laminectomía para eliminar parte de los huesos de la columna que le estaban causando el problema.

El médico de Boston después le dijo a los investigadores del Vaticano que era "un milagro en sí mismo" que su paciente hubiera podido caminar sin dolor, por no hablar de completar sus estudios religiosos durante los nueve meses previos a la operación.

A pesar de que fue realizada con éxito en agosto de 2001, la intervención dejó a Sullivan nuevamente con un inmenso dolor y se le advirtió que la completa recuperación podría tomar meses.

Expertos escépticos

Con esos tiempos de recuperación, Sullivan se puso cada vez más ansioso por volver a clases y pocos días después de su operación trató de levantarse de la cama.

Con una dolor atroz y la ayuda de una enfermera para poner los pies en el suelo, Sullivan dijo que se apoyó en los antebrazos y recitó una oración a Newman.

"De pronto sentí un inmenso calor, como una explosión de un horno y una fuerte sensación de hormigueo en todo el cuerpo", contó. "Tuve una sensación indescriptible de alegría y paz y me invadió totalmente lo que creo que es la presencia de Dios".

"Cuando me dí cuenta de lo que sucedía a mi alrededor, estaba de pie y le dije a la enfermera que no sentía más dolor", aseguró.

El doctor católico Banco testificó que la recuperación fue "increíble, 100%, totalmente sorprendente... Nunca he visto un proceso de curación que se produzca tan rápidamente y por completo".

Sin embargo el biógrafo de Newman, John Cornwell, cita a otros expertos médicos menos sorprendidos por la rápida recuperación.

El neurocirujano Michael Powell, consultor del Hospital de la Universidad de Londres, dijo que una típica laminectomía toma "unos 40 minutos y la mayoría de los pacientes... salen caminando felices en dos días".

Cornwell también cita el escepticismo del mismo Newman frente a los milagros, quien argumentaba que los creyentes deben estar preparados para aceptar que son naturales, no sobrenaturales.

¿Favor divino?

Image caption Sullivan fue escogido para leer el evangelio en la misa de beatificación oficiada por el Papa Benedicto XVI.

Jack Sullivan no se inmuta ante los argumentos de los escepticos. Convencido que su curación fue producto de sus oraciones, escribió una carta al Oratorio de Birmingham, fundado por Newman en 1848 y así, puso en marcha el largo proceso que culmina con la beatificación del clérigo del siglo XIX.

Bajo las reglas impuestas por el propio Papa, la beatificación la lleva a cabo un obispo de alto rango de la diócesis donde el candidato a la santidad murió.

Que el Papa Benedicto XVI supervise la beatificación demuestra la estima que le tiene al hombre que fundó el Movimiento de Oxford para que la Iglesia anglicana volviera a sus raíces católicas.

Siendo un prodigioso autor, al que James Joyce llamó "el más grande escrito de prosa inglesa", Newman se convirtió al catolicismo a la edad de 44 años y fue nombrado cardenal por el Papa León XIII antes de morir en Birmingham en 1890.

Jack Sullivan, por su parte, completó sus estudios para convertirse en diácono, fue ordenado en 2002 y entre sus seguidores hay presos a quienes alienta a no perder la esperanza de la redención aún frente a la adversidad.

El hombre, casado y padre de tres hijos, está encantado de participar en la beatificación del convertido a católico más famoso de Inglaterra.

"Pensé que había logrado todo lo que quería en este mundo simplemente al ser ordenado", dijo.

"Yo sólo soy un beneficiario de un tremendo favor divino y estoy mostrando mi agradecimiento lo mejor que puedo a Newman y a Dios volcándome en mi ministerio."

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.