El Papa llega a Londres para el segundo día de su visita

Preparándose para recibir al Papa en Londres
Image caption Benedicto XVI estará el viernes y el sábado en Londres.

Le educación católica, las relaciones con la Iglesia Anglicana y el papel de la fe entre los británicos de hoy serán los principales temas en la agenda del segundo día de la visita del papa Benedicto XVI al Reino Unido.

El pontífice, que llegó a Londres el jueves por la noche, se reunirá este viernes con un grupo de niños, dará un discurso en uno de los salones más emblemáticos del Parlamento y orará junto al jefe espiritual de la Iglesia de Inglaterra, el Arzobispo de Canterbury.

Image caption El alcalde de Londres, Boris Johnson, recibió al Papa a su llegada.

El jueves -en el primero de los cuatro días que durará la primera visita de Estado de un Papa al Reino Unido- Benedicto XVI fue recibido por la reina Isabel II en Edimburgo y ofició una misa campal en Glasgow frente a unas 70.000 personas.

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Varias pequeñas protestas se registraron en ambas ciudades escocesas, pero un portavoz de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales no dudó en calificar la primera jornada como un éxito.

"Todos en la comitiva del Papa estaban muy impresionados por la gente en las calles de Edimburgo y por la asistencia en Glasgow. No sólo por el tamaño de la multitud, sino también por su entusiasmo", dijo.

Poderoso simbolismo

Por lo pronto, la agenda del viernes también está saturada de eventos cargados de simbolismo.

Por la mañana, el Papa se encontrará con unos 4.000 niños y jóvenes en una actividad con la que la Iglesia quiere celebrar el trabajo de las más de 2.000 escuelas católicas que funcionan en el Reino Unido con el apoyo del Estado.

Pero según el corresponsal para asuntos diplomáticos de la BBC, James Robbins, la ocasión también podría convertirse en un doloroso recordatorio del escándalo de pederastia que ha marcado el pontificado de Benedicto XVI y salpicado de polémica su viaje.

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Image caption La jornada estará cargada de simbolismos.

La jornada, sin embargo, también ofrecerá oportunidades para imágenes más positivas.

Luego de reunirse con representantes de diferentes religiones, el Papa se encontrará con el Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en el Palacio de Lambeth, que tradicionalmente servía de residencia a los arzobispos católicos hasta que el rey Enrique VIII rompió relaciones con Roma, hace más de 500 años.

Luego el pontífice dará el discurso más político de su visita ante las dos cámaras del Parlamento británico en Westminster Hall, el salón donde tiene lugar la coronación de los monarcas británicos y escenario del juicio que condenó a muerte a Santo Tomás Moro en 1535 por no renunciar a la Iglesia Católica.

Benedicto XVI concluirá la jornada orando al lado del Arzobispo de Canterbury, para lo que se convertirá en el primer Papa de la historia en pisar la Abadía de Westminster, reafirmando así su mensaje de diálogo interreligioso.

Discursos y reacciones

La conversación que no parece estar resultando productiva, sin embargo, es la del Papa con los no religiosos.

Durante su homilía en Glasgow, Benedicto XVI criticó a aquellos que intentan "excluir las creencias religiosas del discurso público", acusándolos de intentar retratar la religión "como una amenaza a la igualdad y la libertad".

"La religión es, de hecho, una garantía de verdadera libertad y respeto", afirmó.

Previamente, el Papa también pareció vincular las atrocidades del nazismo con el ateísmo, lo que provocó duras críticas por parte de varias organizaciones humanistas.

En presencia de la reina Isabel II, Benedicto XVI habló de "una tiranía nazi que intentó erradicar a Dios de la sociedad", para luego advertir sobre los peligros de las "formas más agresivas del secularismo".

La Sociedad Humanista, una de las entidades que han organizado protestas durante la visita, dijo que sus comentarios constituían un insulto para todos los no creyentes.

A través de un comunicado también afirmó que era "surrealista" que el representante de una institución tan poco tolerante como la Iglesia Católica acusara a los no creyentes de querer imponer sus puntos de vista.

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