Una "última" prueba al pozo de BP

Plataforma transoceánica Development Driller III
Image caption Desde la plataforma Development Driller III se maneja el sello del pozo.

Los equipos que trabajan en el averiado pozo de la pretrolera British Petroleum (BP) en el Golfo de México deben realizar una última prueba de presión antes de declararlo permanentemente sellado.

El examen se realizará sobre el tapón de cemento que se completó el viernes pasado.

El cierre hermético del pozo pone fin a una batalla de casi cinco meses que BP inició después de la explosión de una plataforma marina en abril, que ocasionó la muerte de 11 personas y un masivo derrame de petróleo.

No ha habido escape de crudo desde que se colocara una cúpula de contención sobre el pozo a mediados de julio.

Pozo "muerto"

Image caption El viernes se bombearon toneladas de cemento al pozo.

Una vez se complete el examen de presión y los funcionarios consideren que el sello se mantenga permanentemente, declararán el pozo "muerto".

Se suponía que la prueba se iba a realizar en la noche del sábado, pero el anuncio de los resultados se espera para este domingo.

Los ingenieros someterán el tapón de cemento a 6.800 kilos de presión para asegurarse de que se mantendrá en su lugar.

La inyección de cemento empezó el viernes, un día después de que un pozo de alivio que se taladraba llegara hasta el pozo averiado.

BP afirmó que, cuando el operativo concluya, el pozo de alivio también será tapado y sellado.

Limpieza

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Este cierre hermético final significa que la petrolera podrá abandonar el sitio y concentrar sus atenciones en el manejo de las secuelas del derrame.

A comienzos de agosto, el gobierno de Estados Unidos anunció que casi tres cuartas partes del petróleo derramado en el Golfo de México se había limpiado o desintegrado por acción de la naturaleza.

Se estima que la cuarta parte restante se está "degradando rápidamente".

Sin embargo, una investigación reciente detectó una columna de químicos residuales de hasta 200 metros de largo y 2 kilómetros de ancho, que se extiende a 35 kilómetros del derrame.

A pesar del optimismo sobre los operativos de limpieza, todavía queda por evaluar completamente los daños causados a la economía local, la vida silvestre y el ecosistema en el Golfo de México.

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