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Marta del Castillo, un verdadero 'reality'

Marta del Castillo, una menor española de 17 años, lleva cuatro meses desaparecida. Su caso se ha convertido en un drama por entregas que la opinión pública de España sigue cada día a la espera de un desenlace.

Como si se tratara de una serie policíaca estadounidense o de un programa de tele realidad (reality show), este caso cuenta con los elementos necesarios para que la sociedad se haga eco, los presuntos culpables se hagan célebres, los políticos hagan campaña y los canales de televisión alimenten sus programas de sucesos.

Del Castillo fue vista por última vez en la entrada de su casa la noche del 24 de enero. Veinte días después, cuando su ex novio Miguel Carcaño confesó a la policía que la había matado, el caso saltó a los titulares de la prensa.

Los medios de comunicación no daban abasto con la noticia cuando además se supo que Carcaño no habría actuado solo. Dos amigos, uno de ellos menor de edad, surgieron como presuntos cómplices de asesinato.

Esto fue suficiente para que decenas de periodistas se trasladaran a Sevilla, en el sur de España, en busca de cualquier información que les pudiera ser útil para mantener la tensión del público.

Desde los salones de sus casas, los españoles han visto cómo los padres de la joven iniciaron una cruzada para que el gobierno endureciera las condenas a asesinos, aún cuando nadie ha sido enjuiciado.

También observaron cómo Carcaño y compañía se han ido convirtiendo en los protagonistas del caso. Amigos, novias y hasta suegras de los detenidos desfilan por los platós de televisión para contar su versión de los hechos.

Políticos en escena

Tal ha sido la atención mediática que hasta políticos de la oposición y del gobierno se han entrevistado con los padres de Marta del Castillo para exigir que se haga justicia lo antes posible.

"Creo que el poder político, de alguna forma, ha ejercido presión sobre los investigadores, lo que provoca la necesidad de obtener pruebas de forma rápida, lo que hace que tengan dificultades", le comenta a BBC Mundo el profesor de psicología criminal la Universidad de Barcelona y perito forense, Miguel Soria.

"Se pueden cometer más errores al ir más rápido y al no dejar desde el silencio y la tranquilidad que se vayan juntando las pruebas", agrega.

Entretanto, y para desesperación de las autoridades, los implicados -tres adolescentes- cambian la versión de los hechos con cada interrogatorio. Y el cuerpo de Del Castillo no aparece.

Confusión y despiste

Estos chicos en un principio aseguraron que habían tirado a Marta al Río Guadalquivir, lo que movilizó a 250 agentes para que pudieran sacar a flote su cuerpo.

Más tarde dijeron que no, que en realidad habían sacado a la joven en una silla de ruedas y la habían dejado dentro de un contenedor.

Eso hizo que las labores en el río se detuvieran para entonces concentrar los esfuerzos en el vertedero del distrito. Con excavadoras, máscaras y todo tipo de dispositivos especiales, las autoridades se dedicaron a examinar 40.000 toneladas de basura. Ni Marta, ni sus cosas, ni el arma homicida aparecieron en 40 días.

"Se trata de jóvenes de familias desestructuradas que tienen tendencia a mentir. Dan lugar a la confusión y con ello han despistado a las entidades policiales y jurídicas", le explica a BBC Mundo Bernat-Noël Tiffon, psicólogo forense.

El éxito de una tragedia

Pero también se trata de personas que de la noche a la mañana se han convertido en celebridades. "La forma como van a declarar la primera vez es distinta a la última. La postura corporal es radicalmente diferente", señala Soria.

Para el catedrático, al principio estos jóvenes aparecían con la cara tapada, en "una postura de vergüenza de lo que haya podido ocurrir". "

"La última vez que van a declarar lo hacen orgullosos . Más que de lo sucedido, se sienten orgullosos de ser importantes".

"Son los protagonistas de un reality en el que no se necesitan cámaras. Si yo estoy detenido, pero voy viendo la televisión y me entero de lo que dicen, de lo que se sabe y de qué es lo que la policía busca, puedo planificar e ir mejorando mi información y planear lo que puedo hacer", aclara el perito forense.

Los presuntos culpables del asesinato han hablado de violación, de utilización de una navaja, de cable para estrangular y de golpes contundentes con un cenicero. Armas del delito que tampoco aparecen.

En un momento incluso trascendió que Carcaño trató de suicidarse en prisión con un cordón que sujetaba su pantalón. A los medios de comunicación les llega la noticia de que el presunto implicado había dejado por escrito una nueva confesión, pero el contenido de la carta no se hace público. El nuevo misterio sirvió para que -según los expertos- Carcaño y los demás implicados sigan manteniendo su importancia en este juego mediático

"Esto es un caso paradigmático", le comenta a BBC Mundo Santiago Ramentol, consejero secretario del Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC). "El tema de Marta del Castillo viene a demostrar cómo los medios de comunicación le dan poca importancia a aquello que es trascendente y a aquello que es intrascendente pero espectacular le dan mucha importancia".

Todo vale

Según un estudio realizado por el CAC, en el caso de Del Castillo las principales cadenas de televisión no respetaron el derecho a la intimidad de los menores. "No sólo se identificaron, sino que fueron entrevistados. Se jugó con su credibilidad y su intimidad", explica Ramentol.

"El caso de Marta del Castillo merece un espacio en las páginas de sucesos cuando la joven desaparece y otro cuando se inicia el juicio. Pero lo que hace la televisión es convertir esto en un drama-show que va estirando (el tema) incluso hasta pervertirlo", agrega.

Para el consejero, los medios de comunicación han establecido un juicio paralelo donde la opinión pública ya tiene su veredicto final mucho antes que las autoridades puedan recaudar todas las pruebas o, al menos, lograr que los detenidos digan la verdad.

Entretanto, cada uno de los personajes implicados va asumiendo un papel a medida que la historia de Del Castillo evoluciona. "Los padres acaban convirtiéndose en políticos paralelos y los medios convierten en celebridades a personas que en otros casos serían anónimas, marginales y culpables", agrega Ramentol.

Para los expertos consultados por BBC Mundo, el caso de Marta del Castillo es uno más de los muchos casos que en España saltarán a la palestra, se convertirán en un show mediático y se exprimirán hasta sus últimas consecuencias.