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Nueva tecnología para salvar viejas historias

4 sep 2011 17:19 GMT

Neil Smith

BBC

Richard Attenborough en Brighton Rock

Un depósito de vanguardia resguardará para las generaciones futuras las posesiones más frágiles del archivo del Instituto de Cine Británico (BFI, por sus siglas en inglés).

Visto desde afuera, el edificio parece sacado de una película de James Bond: una instalación resplandeciente y de alta tecnología, que se ve algo absurda en el medio de la apacible campiña inglesa.

Con su pórtico de metal brillante, techo inclinado y portales simétricos, de concreto, es tremendamente futurístico, el tipo de edificio que Ken Adam podría haber diseñado para el filme "Dr Strangelove" de Stanley Kubrick.

Se trata de un archivo de cine, capaz de albergar más de 450.000 latas de película en condiciones ambientales óptimas.

Esparcidos a sus alrededores hay búnkers de concreto que se usan para guardar algo completamente distinto: bombas nucleares que podrían haberse lanzado desde una base de la Fuerza Aérea Real que estaba en las cercanías.

Es una ubicación rica en historia que ahora la preserva para las próximas generaciones.

Para que no ardan

"Hace cinco años, nuestra colección nacional estaba en grave peligro de perderse. Ahora está a salvo", le dice a la BBC Heather Stewart, la directora creativa de programación pública del BFI.

Una de las razones de la volatilidad del archivo es que gran parte consiste de cintas de nitrato, que es extremadamente inflamable y, una vez prendido, no se puede extinguir.

Los incendios de nitrato son muy poco comunes pero en un edificio capaz de guardar 190.000 latas que contienen esas sales, se han tomado precauciones para que no ocurran, y si ocurren, para que se puedan contener.

A lo largo de dos costados del edificio, hay 30 celdas estrechas para el nitrato, construidas con paneles para liberar la presión en sus paredes exteriores.

Si sucediera lo inimaginable en una de estas celdas, el panel caería para dejar que las llamas salieran al exterior y prevenir la expansión hacia los lados.

En seis salas más grandes dentro de la estructura se guardarán latas que contengan películas "seguras", aquellas que no son tan combustibles pero sí propensas a descomponerse.

El edificio entero permanecerá a una temperatura de -5ºC y 35% humedad relativa; las mejores condiciones posibles, según la directora de proyecto Sarah-Jane Lucas.

"Tenemos que mantener las películas bajo cero, pero también lo suficientemente secas. Por eso tuvimos que crear un sistema muy sofisticado de aire y ambiente acondicionados".

La tecnología es una batería formidable de tuberías, ductos y unidades de aire acondicionado que adornan el techo y la parte trasera de la estructura.

En pocas palabras, todos contribuyen a crear una "caja muy hermética", explican los técnicos.

Tesoro único

"Logramos 0,28 en la escala de permeabilidad de aire", dice Lucas con orgullo. "Es altamente aislado y sellado".

Por ello, sus arquitectos están convencidos de que su obra se convertirá en la vara con la que se medirán los demás archivos de cine.

"Mucha gente quiere que trabajemos con ellos para construir algo similar. Un cineasta de Mali vino recientemente pues quería que le mandáramos a Sarah-Jane a que les construyera un archivo", cuenta Stewart.

A todas éstas, ¿qué es lo que quieren guardar con tanto cuidado?

"La película más antigua es una filmación del Derby (la conocida carrera de caballos) de 1895. Eso es de los más viejo que se puede encontrar en el cine británico, en el cine mundial", explica Robin Baker, jefe de curadores del Archivo Nacional del BFI.

"Tenemos negativos originales de clásicos como "Enrique V" con Laurence Olivier (1944), "Brighton, parque de atracciones" con Richard Attenborough (1947) y las nueve películas mudas de Alfred Hitchcock que sobreviven... joyas fantásticamente únicas".

Lo que el Master Film Store hará, dice Baker, es "añadir cientos de años a la expectativa de vida de esas películas".

"Si las dejamos como están, sencillamente se deteriorarán más y más. Lo que estamos haciendo es frenando instantáneamente la degradación".

"Nuestra motivación no es el comercio sino la preservación. Queremos cuidar los filmes y ofrecérselos al público cuanto sea posible", asegura Baker.

Pero, ¿permitirán que se filmen nuevas películas en su flamante edificio?

"¡Sería tan divertido!", exclama Lucas, pero Stewart responde: "¡Aquí nos pueden explotar cosas, así que olvídense!".

Malas noticias para James Bond.

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