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Sarkozy vs Hollande en la batalla por el Elíseo

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4 may 2012 15:13 GMT

Magali Lagrange

París

Candidatos a presidente de Francia

Después de meses de campaña y una primera ronda reñida, este domingo 6 de mayo los votantes franceses enfrentan una elección directa entre el titular de centro-derecha, Nicolas Sarkozy, y su rival socialista, François Hollande, como su presidente para los próximos cinco años.

BBC Mundo exploró quiénes son y cuáles son sus peculiaridades.

El actual presidente de Francia es candidato a su propia sucesión. En el 2007, su campaña despertó el entusiasmo de muchos, por la energía y el estilo audaz del personaje.

Poco después de ser elegido, llegó su actual esposa, la ex super modelo Carla Bruni, quien le daba a todo un toque de glamour a menudo ajeno en la vida política

Esta vez, no se siente la misma emoción y Sarkozy llega segundo en las encuestas de opinión. Por supuesto, este dato no significa que no pueda ganar, ya que este tipo de sondeos tienen un gran margen de error.

El presidente-candidato (como lo llaman en Francia) cambió el tono de su campaña y adoptó una estrategia de comunicación diferente. "En 2007, Sarkozy se comunicaba por los canales de los medios tradicionales, y también por la prensa de farándula, que hacía sus portadas contando lo que pasaba con su mujer. Pero esto ya no lo hace", le explicó Eric Agrikoliansky, profesor de ciencias políticas en la Universidad Paris Dauphine, a BBC Mundo.

Cuando fue elegido, Sarkozy había construido su campaña sobre promesas de reformas y de una ruptura con lo que fue el gobierno de Jacques Chirac. Pero después de cinco años gobernando al país, parece más difícil prometer. Y los franceses ya no lo juzgan sobre un programa.

"El presidente saliente hace campaña con su balance, y lo que se puede decir es que -sin culparlo por ello- la situación económica y social no es muy buena. Puede proponer nuevas reformas. Pero si lo hace, el electorado puede pensar que no cumplió las del 2007", opina Agrikoliansky.

Para ganar, la meta de Sarkozy será lograr encarnar las esperanzas de su propio partido y las de muchos más, tal como logró hacerlo en el 2007.

A principios del año 2011, pocos eran los que esperaban a François Hollande como candidato del Partido Socialista. Pero después del escándalo de Dominique Strauss-Kahn en Nueva York, Hollande le arrebató la titularidad.

Considerado por muchos como un afable moderado, cuya tranquila actitud contrasta con la intensidad y el glamour del actual presidente, se definió como el "hombre normal" de la campaña.

"Después de dejar la dirección del Partido socialista en el 2008, tuvo que inventarse un estilo ya que no era muy mediático. Para él era importante posicionarse con respecto a Nicolas Sarkozy, que es más reactivo y a veces actúa con precipitación. Hollande lo tomó a contrapié", le dice a BBC Mundo Henry Rey, del Centro de investigaciones políticas de la escuela Sciences Po Paris.

Para posicionarse respecto a su principal oponente, el socialista destacó, entre sus medidas, la importancia de volver a negociar el tratado europeo de disciplina presupuestaria. Además, propuso cobrar el 75% en impuestos a los franceses más ricos.

Hollande quiere representar la fuerza tranquila, como su modelo François Mitterrand en los años '80. Con él, quiere compartir más que un nombre.

"Mitterrand es una referencia porque la última vez que un socialista ganó las presidenciales, fue él. Es una manera de recordar la victoria. Y con él comparte la capacidad de fascinar al público", opinó Rey.

Algunos siguen pensando que el socialista, que nunca ha sido ministro de ningún gobierno, no tiene mucha posibilidad de ganar, pero él está convencido del contrario. "Nunca he dudado", afirmó.

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