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Cirugía, la solución para la epilepsia severa

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19 may 2012 11:52 GMT

Philippa Roxby

BBC

Cerebro

Las crisis de epilepsia son una experiencia aterradora para cualquiera, pero en particular para los niños que no responden a la medicación para tratar esta enfermedad.

Para estos niños y sus padres la vida puede ser muy difícil e impredecible.

Sin embargo, si se puede identificar qué parte del cerebro causa estas convulsiones, es posible recurrir a la cirugía como un tratamiento efectivo.

El Hospital Great Ormond Street de Londres es en la actualidad el principal centro donde se lleva a cabo este tipo de procedimiento quirúrgico en el Reino Unido, pero la idea es expandir esta práctica a otras instituciones del país.

El caso de Rachel

Rachel tenía ocho años cuando los cirujanos le extrajeron un trozo de tejido que presentaba una malformación del lado derecho de su cerebro.

Durante varios años, los médicos le prescribieron diferentes drogas para controlar las convulsiones repentinas que la dejaban exhausta física y emocionalmente.

Su padre, Nick, dijo que se sintió muy aliviado cuando los médicos le informaron que habían descubierto la raíz del problema.

"Nos pareció increíble. Pensamos que finalmente tendríamos una solución. Los cirujanos nos dijeron que las probabilidades de éxito eran de entre el 70% y el 80%".

"Plantearon los riesgos, pero se mostraron confiados. Nos comunicaron que podrían resolver el problema".

Según la Organización Mundial de la Salud, hay aproximadamente 50 millones de epilépticos en el mundo, y al menos el 50% de los casos tienen su origen en la niñez o en la adolescencia.

Mientras que la mayoría de los niños que padecen esta enfermedad llevan una vida activa, cerca de un tercio no responde a la medicación y continúan sufriendo convulsiones.

Estos pueden tener un impacto severo en la vida familiar, recuerda el padre de Rachel.

"En el momento más difícil, mi esposa y yo no podíamos alejarnos más de 15 minutos de la escuela, por si Rachel tenía una crisis. Incluso ir de compras se había tornado complicado", recuerda Nick.

"Ya conocíamos a los paramédicos por su nombre e incluso aprendimos cómo actuar si la crisis se prolongaba demasiado".

Rachel podía estar caminando y de repente quedarse en blanco, su cuerpo comenzaba a contorsionarse y sus brazos y piernas se le quedaban rígidos.

"Era como si de golpe se hubiese apagado", cuenta su padre. "Además estaba constantemente llena de moretones, de tanto caerse al piso".

Último recurso

Helen Cross, experta en cirugía para epilepsia del Instituto de Salud Infantil del University College de Londres y del Hospital Great Ormond Street, explica que existen distintos tipos de crisis.

"La epilepsia no es una sola condición y una persona puede sufrir más de un tipo de convulsión".

"Los que se adecuan a la cirugía, son los que no se han visto afectados por al menos dos fármacos y cuando se los evalúa, se ve que se originan en un pequeño sector del cerebro", señala Cross.

Aunque los riesgos son menores, Cross admite que muchos médicos consideran a la cirugía como el último recurso.

"Muchos creen que la cirugía puede traer más problemas, pero cada individuo es diferente. Si se sabe en poco tiempo que el niño va a ser resistente a las drogas, cuanto antes se practique la cirugía mejor será el resultado".

"Eso es mucho mejor que descubrir que, después de 10 años, la cirugía podría haber sido una opción", dice la especialista.

Cambio radical

Desde que fue sometida a la cirugía, en febrero de 2010, la vida de Rachel ha cambiado totalmente.

"Fue como si le hubiesen hecho un trasplante de personalidad", dice Nick.

"Ahora tiene energía, sonríe y sus ojos han vuelto a iluminarse".

El procedimiento se hizo dos o tres meses antes de que regresara a la escuela, y allí también notaron la diferencia, cuenta.

"Sus maestros están asombrados. Es lo más cercano a un milagro moderno. Ahora hacemos una vida normal".

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