Octobot, el primer robot "blando" sin baterías ni cables que se impulsa a través de fluidos y fue diseñado para salvar vidas

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octobot

Fuente de la imagen, R Truby/M Wehner/L Sanders/Universidad de Harvard

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Octobot tiene forma de pulpo, se mueve de forma autónoma y es completamente flexible.

Se llama Octobot y aunque es un robot no podría ser más diferente de Terminator.

Científicos e ingenieros llevaban años analizando materiales blandos y ligeros que les permitan a las máquinas adaptarse a espacios más fácilmente y tener una mayor flexibilidad que metales como el acero.

Y el reto no era sencillo; había que sustituir materiales como el plástico o el acero por otros más maleables y conseguir el movimiento sin ayuda externa.

Científicos de la Universidad de Harvard, en EE.UU., sin embargo, acaban de presentar el primer robot flexible completamente autónomo.

No requiere ni cables ni baterías, ya que se alimenta de una reacción química que propulsa gas hacia sus patas onduladas para permitir su movimiento.

Se llama Octobot, pues tiene forma de pulpo (octopus es pulpo en inglés) y viene pisando —o, mejor dicho, flotando— fuerte: quiere abrir el paso a una nueva generación de "robots suaves".

Título del video,

Sin cables ni batería y con forma de pulpo: el asombroso primer robot blando del mundo

Pero, ¿qué usos puede tener un "robot-pulpo" que se impulsa por gas?

La clave de la respuesta está en su movimiento ondulado flexible, posible gracias a un cuerpo de geles de silicona.

Y esa no es la única característica que hace a Octobot único.

Un pequeño gran paso

Efectivamente, el "cerebro" es un circuito flexible que dirige el flujo de combustible, peróxido de hidrógeno, a través de unos canales, al presionar unas válvulas que se inflan como globos y envían gas a su anatomía.

"Es una analogía de lo que sería un circuito eléctrico, pero en lugar de hacer circular electrones estamos haciendo pasar líquidos y gases", explicó el ingeniero Robert Wood, de la Universidad de Harvard, uno de los responsables de la creación del robot, a la revista Nature.

Cuando esos fluidos llegan a sus diminutas patas de caucho (el robot mide apenas 2 centímetros de largo), se produce el movimiento.

Fuente de la imagen, R Truby/M Wehner/L Sanders/Universidad de Harvard

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Cuando sus pequeñas patas se llenan de gas, se produce el movimiento.

Pero Octobot todavía está aprendiendo a desplazarse, moviendo sus ocho extremidades de forma alternativa, lentamente, hacia arriba y hacia abajo.

Y aunque todavía no es capaz de salir a dar un paseo, su pequeño pasito de baile significa, en realidad, un gran paso hacia adelante.

"Lo que hicimos fue reemplazar todos los componentes rígidos y crear un robot completamente blando", le contó a la BBC Ryan Truby, de la Universidad de Harvard.

"Hacía tiempo que teníamos los nuevos materiales pero nos llevó muchos meses darle forma", explicó el científico.

Y, luego de años perfeccionando el diseño, al fin lograron hacer que pudiera ponerse en movimiento.

"Michael [Wehner, cocreador] y yo nos miramos y pensamos: 'Bien. Al fin lo logramos'", dijo Truby.

Entre quirófanos y operaciones de rescate

Pero el objetivo final de Octobot no es aprender a bailar o desplazarse sin más.

Fuente de la imagen, M Wehner et al./Nature

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El interior de su cuerpo es un circuito flexible.

Octobot pretende ser una revolución no sólo en robótica, sino también en medicina y en el salvamento.

Lo que se espera es que, gracias a su forma flexible, pueda adentrarse en lugares difícilmente accesibles, lo cual puede ser muy práctico en operaciones quirúrgicas complejas.

Asimismo, podría tener un papel importante en operaciones de rescate en zonas de difícil acceso.

Estas tareas de salvamento implican un alto nivel de interacción humana y son prácticamente imposibles para los robots rígidos convencionales, cuyo uso cobra más sentido en entornos repetitivos y estructurados, como las fábricas.

Según le contó a la BBC Jonathan Rossiter, del Laboratorio de Robótica de Bristol, Reino Unido, el equipo de Harvard ha logrado algo único, que investigadores de todo el mundo llevaban tiempo trabajando.

Su logro, aseguró, será un gran empuje para otros especialistas en ese campo.

Y es que los robots que están por venir son más "blandos" que nunca, tanto en forma como en intenciones.

Ya no se mueven de forma aparatosa ni están hechos de metal. Y muchos no están diseñados, como Terminator, para destruir el mundo, sino para salvar vidas.