Lo que un eclipse solar y el láser nos pueden enseñar de los mosquitos portadores de la malaria

Vista del eclipse "anillo de fuego" sobre África Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption El eclipse anular, llamado "anillo de fuego", pudo observarse en distintos puntos de África, principalmente en Tanzania.

Poco después del mediodía del jueves, una sombra se posó en frente del sol y los cielos de África oriental se oscurecieron. Estaba terminando la mañana y parecía que era de noche.

Cuando el eclipse comenzó, me encontraba en un pueblo pequeño de Tanzania conocido como Lupiro, con un grupo de científicos daneses y suecos especializados en láser y con expertos en el comportamiento de los mosquitos transmisores de la malaria.

Se nos unió una entusiasta multitud de niños que vive cerca.

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Image caption Así vio Daniel el cielo el día del eclipse.

Juntos, con la ayuda de unas placas de vidrio oscuro, nos pusimos a ver el Sol.

Los eclipses solares son fenómenos raros, pero más extraños aún son los eclipses anulares como este.

Ocurren cuando la Luna pasa en frente del Sol, suficientemente cerca como para que desde la Tierra se pueda ver una sombra circular gigante, pero no lo suficientemente cerca como para bloquear totalmente los rayos.

Gracias a la inusual composición celestial, los habitantes en África central y en Madagascar vieron la estrella del centro de nuestro sistema reducida a un anillo de fuego. Dentro del anillo estaba la sombra oscura de la luna.

Desde mi posición en Tanzania, el Sol se transformó en una media luna delgada. Cuando pasó detrás de las nubes, tanto el Sol como la Luna eran claramente visibles, rodeadas de un blanco brillante.

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Image caption Yeromin P. Mlacha, un etimólogo médico de Tanzania, veía el eclipse solar a través de una placa de vidrio pintado de color oscuro.

Tanto los europeos como los locales se emocionaron con lo que estaban presenciando.

"No ha sucedido esto desde hacía mucho tiempo, quizás desde que nací", indicó Yermoin P. Mlacha, un médico etimólogo que trabaja en el Instituto de Salud Ifakara de Tanzania.

Mlacha señaló que espera con ansias el día que sus hijos aprendan sobre astronomía en la escuela. "Cuando regresen a casa me dirán: 'Papá: ¿cómo es este tipo de eclipse solar?' Y les responderé: 'Yo lo vi. Realmente sucedió, no solo está escrito en los libros'".

"Es realmente un fenómeno extraño", añadió Flemming Rasmussen, un ingeniero danés que trabaja para el centro universitario Fauna Photonics, en colaboración con investigadores de la Universidad Lund de Suecia.

"Entiendes claramente por qué la gente en los tiempo antiguos sentía que algo malo estaba pasando, que los dioses los estaban castigando o algo así".

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Image caption Debido a la lejanía de la Luna respecto a la Tierra, el satélite no cubre por completo el Sol, lo que resulta en el "anillo de fuego".

Rasmussen, Mlacha y sus colegas se encontraron en Lupiro para llevar a cabo un experimento inusual.

Su objetivo fue determinar si el eclipse solar tenía algún efecto en el comportamiento de los mosquitos que transmiten la malaria.

La gran pregunta era: ¿durante un eclipse solar los mosquitos tienden a salir más de los campos?

Y si se notó un aumento en el número de insectos que salieron, parecía que un grupo de ellos reaccionaron a la cantidad de luz.

Desgraciadamente para quienes viven en Lupiro, el pueblo es un lugar perfecto para estudiar la malaria.

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Image caption El cielo se oscureció de forma impresionante en Dar es Salam, Tanzania, donde se ubica el monumento al Askari (soldado en árabe).

El principal cultivo es el arroz, que requiere de charcos de agua que también sirven como criadores de mosquitos.

Esa es una razón por la que la malaria afecta a alrededor 40% de la población local.

Los científicos se reunieron en el pueblo para combinar el conocimiento profundo de los etimólogos de Tanzania con el conocimiento técnico de físicos especializados en láser de Dinamarca y Suecia.

Al disparar un láser en el paisaje, los físicos pueden obtener información sobre insectos volando que atraviesan el haz.

En las próximas semanas, los investigadores analizarán muchos terabytes de información con la esperanza de identificar y separar diferentes especies de insectos.

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Image caption El fenómeno apenas dura unos minutos y no en todos los puntos llega a apreciarse el "anillo de fuego". Tanzania lo pudo observar completo durante tres minutos.

A medida de que el cuarto creciente solar se hacía más grande en los minutos posteriores al clímax del eclipse, el cielo lentamente se fue aclarando.

El eclipse terminó rápidamente, pero se debió más bien a que nuestros ojos, al ajustarse a los niveles bajos de luz, apenas percibieron el gradual retorno a la normalidad.

En un momento dado, el sol pasó detrás de una nube y le pregunté al investigador sueco Mikkel Brydegaard Sorensen qué le había parecido lo que había visto.

Me empezó a hablar sobre la manera en que la Luna y el Sol parecían haber quedado apiladas como dos platos, uno debajo del otro.

De repente el sol empezó a salir nuevamente y Brydegaard interrumpió la entrevista para tomar fotos.

Podemos hablar en cualquier momento, parecía decirme, pero sólo tienes una oportunidad de ver un eclipse solar como este.

El periodista Daniel A. Gross de PRI (Public Radio International), una organización mediática sin fines de lucro con sede en Estados Unidos, compartió su experiencia junto a investigadores europeos y africanos que estudian el comportamiento del mosquito que transmite la malaria, durante el eclipse anular que se pudo ver en África el primero de septiembre.

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